PEDRO Leguía y Gaztelumendi, Pello Leguía, era por esta época un joven
de veinte años. Su padre, Pedro Mari Leguía, hombre emprendedor, dueño
de una ferrería en Vera de Navarra, contrabandista y minero, era un
liberal decidido. Se había mezclado en cuestiones políticas, y tuvo que
emigrar, después de casado y con hijos, y fué a Méjico, donde murió. La
mujer de Pedro Mari, que había quedado en una posición poco desahogada,
se casó con uno de Elizondo, y el joven Pello, poco aficionado al trato
de su padrastro, decidió abandonar la casa paterna.
Las dos soluciones más corrientes de los jóvenes del país vascongado en
aquella época eran: una, marcharse a América; la otra, ir a la facción.
Pello estaba más dispuesto a lo primero que a lo segundo; los Leguías
habían sido muy liberales y Pello no quería abandonar las ideas de sus
ascendientes.
El liberalismo había sido la causa de la ruina de su familia.