[1] Perinto, colonia griega fundada según diversas opiniones por los
samios, por Orestes o por Heracles, es la misma ciudad que Heraclea en
el Quersoneso. Los peonios o pelagones eran un pueblo de la Macedonia,
situada cerca de Tesalónica, en el distrito de la actual Etrachino.
[2] Los límites de la antigua Tracia, que confinaba al occidente con
la Macedonia, al oriente con el Ponto Euxino, el Helesponto y la
Propóntide, al mediodía con el Egeo, y al norte con el monte Hemo,
no permiten la exageración del autor. Tucídides hace a la Tracia en
población y fuerzas inferior a la Escitia.
[3] Vivían los trausos al pie del Hemo en la Mesia inferior: esta su
filosófica costumbre tan acomodada a imaginaciones melancólicas y
mustias como la de Young, puede verse pintada en Cicerón con los más
vivos colores (_Tusc._, I, capítulo 48).
[4] Los traces, antes tiraces o descendientes de Tiras, hijo de Jafet,
conservaban no sé qué restos del primitivo culto de los Noáquidas,
teniendo un templo en una altura dedicado al Dios Sabathius, e
invocando a Dioniso con las voces _Evohe Sabbai_, muy parecidas a las
de David _Jehova Tsabaoth_. El culto de los reyes tracios a Hermes
confirma la opinión de que este fue el sexto rey de los celtas.
[5] Habiéndose sabido muy poco entre griegos y latinos, hasta la época
de Julio César, de las naciones célticas de la antigua Germania, son
casi desconocidos los siginas, cuya situación se cree poderse colocar
en la Istria o Estiria o algún otro país al pie de los Alpes, aunque la
descripción de sus caballos conviene muy bien con la de los _reunes_ o
_renos_ de Siberia. Si Heródoto no les atribuyera el traje medo, más
bien que colonia de los medos, pudiera creerse de macedonios, a quienes
hacen algunos únicos verdaderos descendientes de Madai, hijo de Jafet.
La última cláusula de este párrafo se cree añadidura de algún copista.
[6] No basta el frío del norte a matar las abejas, como notó Eliano:
uno de los ramos de comercio de la Rusia en el puerto de Arcángel es la
cera amarilla del país.
[7] Estaba situado este pueblo entre el río Estrimón y la ciudad de
Filippi.
[8] Ya entonces contaban las persas por infamia ocuparse en trabajos
de manos, orgullo y molicie que la voluptuosa Asia ha trasmitido harto
frecuentemente a la laboriosa Europa.
[9] El Pangeo se llama en el día Malaca o Castagua; Doberes era una
ciudad peonia de que habla Tucídides: de los odomantos dice Suidas que
usaban la circuncisión.
[10] Esto se ve confirmado por Eliano y Ateneo, quien dice que a los
bueyes en Tracia se les llenaban de peces los pesebres, y por lo que se
refiere de Noruega, donde las bestias se alimentan de pescado.
[11] Sería la misma de donde sacaba tesoros Filipo, padre de Alejandro.
[12] Era Amintas I el noveno rey de Macedonia, por los años de 514
antes de Jesucristo, y mucha debió ser la debilidad de su imperio,
cuando no su poquedad de ánimo, pues que no se atrevió a la resistencia
que hizo la Peonia.
[13] Este modesto recato era común en toda la Grecia. Léase en Cicerón
el trágico caso de la resistencia que en Lámpsaco se hizo a Verres en
punto semejante, y del suplicio con que la castigó el fiero procónsul.
[14] No falta filósofo antiguo ni aun quizá moderno que alabe este
hecho de Alejandro: comparadas la insolencia de los unos con la
alevosía del otro, no sé a qué parte se inclinará la mayor gravedad de
la injuria pública.
[15] Pérdicas I, cuarto rey de los macedonios, reinó por los años 691
antes de J. C. Quien sepa las numerosas diligencias que se practicaban
en los ejercicios olímpicos, en vista de la sentencia dada en favor
de Alejandro, hijo de Amintas, no dudaría que fuesen los macedonios de
origen griego, por más que los llamase bárbaros Demóstenes, movido de
su odio a Filipo.
[16] L. VIII, c. 137.
[17] Todavía después de Homero daban los mensajeros en Grecia el recado
con oración, como si la persona que los enviaba fuese la que hablase
cara a cara. Todo este razonamiento y el que sigue fuera digno de un
monarca, si la disimulación y mala fe no le degradara, haciendo que las
máximas más sólidas de la amistad sirvieran de pretexto a la más fina
perfidia.
[18] Lamponio, vecina a la ciudad de Antandro, arruinada y sin nombre
en el día: Antandro se llama hoy San Dimitri, antes célebre ciudad de
los léleges y después de los troyanos en la Misia.
[19] No parece sino que la narración está truncada faltando algún
periodo que sea transición para lo demás del capítulo. En cuanto a lo
que sigue, se entiende claramente que habla de Ótanes.
[20] Naxos, al presente Naxia, la más rica y feraz de las Cícladas
tiene cien millas de circuito, aunque Plinio solo le da setenta y
cinco, y es célebre por su vino y su mármol ofites de color verde con
vetas blancas. Ocupáronla al principio los tracios, gobernados por
Boutes, a quienes sucedieron los tésalos, que después de doscientos
años de posesión la abandonaron a causa de una gran carestía: después
de la guerra de Troya se hicieron dueños de ella los carios, de los
cuales pasó a unos colonos de Cnido y Rodas, y de estos últimamente a
los jonios.
[21] No parece que hubiera leído Heródoto la carta de Pausanias, que
trae Tucídides escrita a Jerjes, a quien en premio de su alevosía pide
por esposa una hija del mismo rey, y no de Megabates.
[22] Mindo, hoy Mentese, ciudad de consideración en la Caria y colonia
de los trecenios.
[23] Nota Ateneo que los naxios ricos vivían comúnmente en la misma
ciudad, dejando en las aldeas a la gente pobre, lo que asimismo sucedía
en el Ática.
[24] Mileso, o como ahora se llama, Melaso, era una rica ciudad de la
Caria; Termera otra ciudad en los confines de la Caria y la Licia,
cuyas ruinas no son acaso conocidas.
[25] El derecho de Heracles sobre la región ericina proviene, según
Diodoro Sículo, de haber aquel héroe vencido en la lucha a Eris, rey
del país, y haber quedado señor del territorio que dejó en fideicomiso
a los naturales, hasta tanto que algún hijo suyo viniera a reclamarle.
Acerca de los oráculos de Layo ninguna noticia de ellos hallamos en
otros autores.
[26] A este rey llama Diodoro Sículo «demagogo» u orador público, como
llamó también Aristóteles a Cípselo tirano de Corinto: en la democracia
reinan comúnmente los demagogos, y alguna vez de oradores pasan a ser
tiranos. La famosa Síbaris, arruinada por los crotoniatas y reedificada
con el nombre de Turio, se cree que sea hoy la aldea Torre Brodoqueto,
en la Calabria.
[27] Egesta o Segesta, célebre ciudad de Sicilia entre el promontorio
Lilibeo y Panormo, correspondía al lugar que se llama Bárbara. En
cuanto a Minoa, que se llamó después Heraclea, y a Selinunte, célebre
colonia de los megarenses, ambas hoy arruinadas, se hallaba la primera
cerca del cabo Blanco, y la segunda en la Terra dei pulici, en la
provincia de Mazara.
[28] Esta especie de mapas o _pínax_, tablas de bronce grabadas con los
nombres de ríos, mares y naciones, ¿no darían lugar a las pinturas de
varios colores usadas en los libros y códices antiguos?
[29] Dúdase qué ríos fuesen los dos Tigris menores, a no ser el Lico y
el Caper, llamados hoy día, aquel el Zab mayor, y este el pequeño Zab.
Al Gindes no le dan nombre los modernos, pues quizá dividido por Ciro
en 370 acequias perdió su curso antiguo o del todo desapareció.
[30] En el imperio Romano, como en casi toda la Europa moderna, estaban
también en uso tales postas públicas con sus paradores, ya para
pernoctar, ya para mudar de caballerías. Por lo común, a cada posta
correspondían cinco parasangas, a cada parasanga treinta estadios, y
ocho estadios a cada milla, aunque se halla alguna variación en los
autores. Los números en el texto están sin duda equivocados, pues el
total no se ajusta con las partidas, faltando a la suma treinta postas,
y no resultando de las partidas más que trescientas treinta y seis
parasangas, en vez de las cuatrocientas cincuenta que deduce el autor.
[31] Ciudad de la Beocia, al presente Anatoria.
[32] Mucho se disputó entre los eruditos acerca del primer hombre que
inventó las letras, y del primer pueblo que las usó y las comunicó a
los demás. Josefo concede a los antediluvianos el arte de escribir,
conservado después en los Noáquidas, especialmente en los que
permanecieron en las metrópolis del Asia, opinión en que me afirmo
viendo que las naciones más antiguas de Europa usaban de los caracteres
y letras fenicias y pelásgicas, las cuales, aunque creo con algunos
eruditos que eran conocidas entre los griegos antes de Cadmo, también
parece que unas y otras no serían muy diferentes de las sirias y
hebreas, pues en las inscripciones más antiguas de Grecia se escribía
de derecha a izquierda al modo de los orientales, y Plutarco dice que
aquellos caracteres eran muy semejantes a los egipcios. El alfabeto
introducido por Cadmo no se componía más que de dieciséis letras, pues
las otras cinco se inventaron algo después.
[33] Esceo y su padre Hipocoonte fueron ambos muertos por Heracles.
[34] Eran los enqueleos un pueblo de la Iliria o Esclavonia, donde
había mandado ya Cadmo, y en el cual hallaron refugio los cadmeos
arrojados por los argivos, a cuyo frente habían venido los epígonos o
hijos de los capitanes muertos antes en el sitio de Tebas.
[35] No fue este el solo ejemplo de soborno en la Pitia, cuya venalidad
hacía decir a Demóstenes que _filipizaba_, y ha dado ocasión a la
opinión, por otra parte insostenible, de Fontenelle y algunos otros, de
que los oráculos todos eran obra de industria y artificio humano, sin
intervención alguna del demonio.
[36] Acaso deberá decir gonio, de Gono, ciudad de los perrebos.
[37] La conquista del Peloponeso por los heráclidas hizo que pasaran a
Atenas muchas familias distinguidas, entre ellas Melanto, natural de
Mesenia, que llegó a ser rey de Atenas, sucediéndole en el trono su
hijo Codro, que se inmoló por su patria contra los mismos heráclidas.
De la misma familia de Néstor fueron Alcmeón y Peón, arrojados de
Micenas, que trasplantaron a Atenas sus más ilustres estirpes.
[38] Nótese la malignidad de Heródoto insinuando astutamente que
Iságoras era de raza de carios, es decir, de esclavos o de gente vil,
como eran reputados en Grecia los carios.
[39] Que estos fuesen los nombres de las cuatro filas lo convence el
que el conde de Cailus en sus antigüedades haya descubierto que las
cuatro tribus tenían en Cícico los mismos que en Atenas; pero es dudoso
que estos fuesen tomados de los hijos de Ion, y no más bien de los
oficios que ejercían las tribus, pues _geleontes_ equivale a nobles,
_egícoras_ a cabreros, _argades_ a labradores y _hopletes_ a soldados.
[40] Parece, según Aristóteles, que este Clístenes era de la familia de
Ortágoras que por cien años obtuvo el dominio en Sición, cuyos tiranos
fueron Pirro, Aristónimo y Clístenes. La ciudad de Sición, con el
nombre moderno de Basílica, en Morea, no es más que un montón de nobles
ruinas, donde viven unas pocas familias.
[41] Recitadores y cantores de los versos de Homero, de Hesíodo y de
Arquíloco, especie de juglares errantes, antiquísimos en Grecia, cuyas
rapsodias serían semejantes a nuestros romances caballerescos.
[42] No se comprende de qué gracia habla el autor, si no se supone que
Clístenes pretendiese traspasar desde Tebas a Sición la estatua o tal
vez las reliquias de Menalipo, pues si se tratara del simple culto de
este héroe, no vemos para qué necesitara del permiso de los tebanos.
[43] Esto confirma la opinión de Temistio de que la tragedia debe a
los sicionios su invención, y su perfección a los atenienses; y si se
atiende al origen que debió tener este lúgubre poema, parecerá probable
que de estos cantos elegíacos de los sicionios aprendiese Tespis a
formar sus tragedias algo mejor arregladas.
[44] Pudo también tomar este nombre de la misma región llamada
_Egialos_ en lo antiguo.
[45] Las denominaciones de las cuatro _philas_ antiguas de Atenas
habían venido de Ion, hijo de Juto, rey de Acaya, por su matrimonio con
Hélice, heredera del estado, y las habían sustituido los atenienses a
los nombres de los cuatro órdenes de _cecropios, autóctonos, acteos y
paralios_ en que Cécrope los había distribuido. Verificose esta primera
variación, o bien viviendo aún Ion, en tiempo de Creteo, o bien después
cuando el rey Melanto acogió en Atenas a los jonios echados de Acaya
por los aqueos.
[46] Los eruditos se dan tormento para interpretar este pasaje de
Heródoto. Contándose en lo antiguo 120 _demos_, nombre que significa
no un pueblo, sino una comarca de pueblos o distrito, ni es posible
que de cada _demo_ se hiciese una _phila_, que solo eran diez ni que
se repartiesen diez _demos_ a cada phila, pues entonces sobrarían 20
_demos_ todavía. Todo puede explicarse, sin embargo, si nos acordamos
de que con el tiempo se añadieron a los diez _philas_ otras dos, en las
cuales entraron los 20 _demos_ sobrantes.
[47] Esta historia se lee más circunstanciada en Tucídides, que en este
pasaje olvidó su concisión y austeridad para dar una narración florida
y amena.
[48] Como descendientes de los heráclidas podía decir Cleómenes
que no era originario de la Dóride propia, sino del Peloponeso,
donde habitaban los aqueos, aunque a veces se llamaba dorios a los
heráclidas, como venidos de la Dóride a donde habían emigrado.
[49] Esta invasión de Eleusis la coloca Pausanias en el tiempo en
que Cleómenes, salido de la fortaleza de Atenas en virtud de la
capitulación, se retiraba a Lacedemonia.
[50] Resentido al parecer Heródoto de los corintios, no les hace la
justicia merecida, habiendo ellos contribuido a la libertad de Atenas,
primero en la expulsión de Hipias, y después en su deserción de las
tropas de Cleómenes, hechos que calla o refiere de corrido.
[51] No sabemos si la salida de los Tindáridas, es decir, Cástor y
Pólux, que de reyes de Lacedemonia subieron a semidioses, era solamente
imaginaria, creyendo los espartanos que solemnemente invocados aquellos
acompañaban y protegían a sus reyes sin dejarse ver, o si eran los
Tindáridas dos ídolos que podían quedarse o salir a campaña. Esta
explicación es más clara y mejor, por más pagana y supersticiosa.
[52] Así se llama el estrecho de Eubea, hoy día Negroponte; isla que
con un corto puente está unida al continente.
[53] Quiérese que Polifemo significase aquí la asamblea del pueblo,
según el modo de hablar ambiguo y tortuoso del mentido Apolo.
[54] Egina, hija de Asopo, rey de Beocia, casó con Áctor, rey de Enone,
isla que después trocó su nombre en el de Egina. Fue Egina madre de
Éaco, rey justísimo, que floreció dos generaciones antes de la guerra
de Troya. Acerca de los Eácidas que los de Egina prometieron a los
beocios, me refiero a lo mismo que en la nota correspondiente al
párrafo LXXV de este libro dije de los Tindáridas, persuadiendo además
que eran ídolos las naves y los diputados que se destinaban a llevarlos.
[55] Estas diosas corresponden a Deméter y Perséfone, abogadas para
los frutos de la tierra, a quienes se dieron otros varios nombres; a
Deméter el de Madre, de Damia y el Dea Bona entre los romanos, y a
Perséfone el de Talo y el de Libera. Los sacrificios secretos que abajo
se mencionan, confirman la identidad de Damia con Deméter.
[56] Con este nombre de Presidente o Patrona era venerada entre otros
pueblos, y de esta clase sería la estatua que dedicó Cicerón en el
Capitolio antes de marchar al destierro, con la inscripción: _Minervæ
Custodi Urbis_.
[57] No hallo la época fija de esta sublevación, que debió ser anterior
a la edad de Solón y de Pisístrato. Esta guerra, engendrada en los
eginetas por el orgullo del poder, coincidiría con el tiempo del
egineta Sóstrato, cuya opulencia nos pondera el autor en el libro IV,
pár. CLII.
[58] Algunos han convertido en agujas las hebillas de las atenienses;
pero ni el texto ni el conocimiento de trajes antiguos consiente tal
versión. Las mujeres dóricas no usaban túnica ni cinto; únicamente se
cubrían con un largo manto atado sobre los hombros con una hebilla: las
jonias vestían túnicas al cuerpo.
[59] Un dogma inconcuso debe deducirse de la historia, a saber: que
ninguna nación civilizada vivió sin Dios y sin revelación, por más que
adulterase culpablemente estas dos ideas fundamentales de toda sociedad
ordenada, y por más que se esfuercen los filósofos en forjar un cuerpo
civil tan ateo como ellos mismos. De ahí provino que los oráculos en
Grecia y los libros sibilinos en Roma fuesen tenidos en tanta estima.
[60] Se ve que el resorte de Esparta en sus resoluciones no era otro
que el de mantener abatidos a los otros griegos para darles la ley.
[61] Este patético e inesperado exordio tiene un tono sublime digno del
más diestro orador. La idea grandiosa tomada del total trastorno de la
naturaleza, se vio después imitada por los más nobles escritores, como
Horacio: _Quis neget arduis - Pronos relabi posse rivos - Montibus et
Tiberim reverti!_
[62] Fundose la monarquía de Corinto en el año del mundo 2490, y
tuvo ocho reyes de la primera dinastía, que duró 430 años, siendo
Sísifo el primero de ellos. La segunda dinastía, fundada por Fletes,
descendiente de Heracles, llamada primero de los Heráclidas y después
de los Baquíadas, del nombre de Báquidas su quinto rey, contó 12 reyes,
pasando después de la muerte de Autómenes, el último de ellos, a ser
aristocrático el gobierno, pues se alzaron con él 200 nobles, llamados
los Baquíadas por el autor, quienes, repartidos entre sí los empleos,
nombraron un presidente con el título de Prítanis. Duró 200 años esta
oligarquía.
[63] Eetión descendía de Aulaso, hijo de Melanes, quien procedía al
parecer de Ceneo, uno de los lapitas y compañero de Pirítoo en la
guerra de los centauros.
[64] El epíteto dado a Corinto, que equivale a _superciliosa_, aluda
a lo alto y escabroso de la ciudad, o al vecino monte Acrocorinto, en
cuya cima estaba una fortaleza inexpugnable. Pirene es una fuente cerca
de Corinto, rodeada de mil primores del arte.
[65] Dice Pausanias que se oculto al niño bajo una cesta; pero no es
creíble, porque esta especie de mueble pronto lo registrarían los
diputados. La soberbia cesta dedicada por los Cipsélidas en Olimpia de
que habla después, sería más bien una memoria fastuosa de aquel suceso
que un remedo exacto de él.
[66] Ignoro si debo de leer «pero no con la prole de su prole», o más
bien, «y aun con la prole de su prole», si nos atenemos a la autoridad
de Aristóteles, que en el libro V de su _Política_ cuenta tres tiranos
Cipsélidas, Cípselo, Periandro y Psamético, hijo de Gorgias y nieto de
Cípselo.
[67] Este aviso tiránico de Trasíbulo, imitado por Tarquinio el
Soberbio, tuvo después acogida y aplauso con el nombre de ostracismo
en una república que no respiraba sino odio a la tiranía, de modo que
Aristóteles, para explicar la naturaleza del ostracismo, se vale de la
misma metáfora. En todo cuerpo civil donde reine la envidia triunfará
el desmoche de Trasíbulo o el ostracismo de Atenas.
[68] Esta región del Epiro es quizá la Vayelitia, y el Aqueronte el río
Verlichi.
[69] Yolco es al presente la aldea Yaco: Antemunte estaba al norte de
Terma o de la moderna Saloniqui.
[70] Los antiguos escriben algo más acerca de esta guerra, referida
confusamente por nuestro autor. En el año 606 antes de Jesucristo se
apoderaron los atenienses de Sigeo, ciudad y promontorio en la Frigia
menor, de que estaban en posesión los de Mitilene, quienes se hicieron
fuertes en un lugar llamado Aquileo. Habiendo venido a las manos los
dos ejércitos, entraron en un desafío los dos jefes. Pítaco, uno de
los siete sabios, y Frinón el ateniense, soldado el más gentil de su
tiempo, el cual, envuelto en una red que bajo su escudo llevaba Pítaco
escondida, quedó rendido y muerto. Ajustose al cabo la guerra con
la decisión de Periandro que refiere más abajo nuestro historiador,
aunque para conciliario con lo que cuentan los demás, puede creerse que
después de la pacificación negociada por Periandro se volvió a renovar
la guerra, estando ya en Sigeo el hijo bastardo de Pisístrato.
[71] Estos versos, o algún fragmento de ellos, se leen en Estrabón,
aunque tan desfigurados que no los conociera el mismo Alceo.
[72] Témese, con razón, que sea exagerado el número, pues consta por
los demás escritores que los ciudadanos atenienses que podían votar en
sus asambleas solían ser veinte mil únicamente.
[73] Reprende Plutarco este pasaje de Heródoto como si abominara de
las naves que levantaron bandera para la libertad de la Grecia; pero
nuestro autor no las llama autoras, sino principio y como señal de
tantos desastres como sucedieron, originados de la rebelión jónica y de
la ambición persa.
[74] Llámase ahora el Caístro Minderscare y también Carason; el monte
Tmolo, el Tomalitze, y Sardes la pequeña aldea de Sardo. La toma de
esta antigua capital es hazaña atribuida por unos a los atenienses y
por otros a los eretrieos.
[75] El moderno Sarabat, nombre que se da también al Hermo.
[76] Mero pretexto, sin duda; pues los persas abrasaron en Egipto
muchos templos, guiados por su principio religioso de que a los dioses
no debía encerrárseles entre paredes.
[77] Créese que Salamina estaba donde se halla al presente Puerto
Constanzo, cerca de Famagosta, y que Amatunte se llama ahora Limiso.
[78] No entiendo si el ademán de Darío fue una señal de enojo blasfemo
o más bien un juramento religioso como adorador del fuego y del cielo.
[79] Era en aquel tiempo un error común de geografía hacer a Cerdeña la
mayor de las islas conocidas.
[80] Aquí se manifiesta el método histórico de nuestro autor, que jamás
deja su transición siempre que pasa de un punto a otro de la narración.
Es alguna vez fastidiosa a los oídos modernos esta recapitulación,
casi tanto como aquel _ergo_ con que nos fastidian los escolásticos
arábigos; pero sirve para fijar la atención y seguir sin confusión el
hilo de la historia.
[81] Ahora cabo de San Andrés.
[82] Eran dos ciudades con el nombre de Soli, una en Cilicia y otra
en Chipre; los naturales de esta se llamaban solios y los de aquella
solienses.
[83] Los carios en el Asia eran lo que en el día son los suizos en
Europa, soldados mercenarios tenidos por gente vil, que por poco
dinero vendían alma y vida a quien quisiera comprársela. Acerca de
estos episodios históricos de Heródoto, paréceme que así como el arte
militar, antes de acometer al enemigo, encanta los combatientes con
el ruido de tambores, pífanos y timbales, así nuestro historiador,
al irnos a referir alguna acción ruidosa, para suspender más el
espectáculo nos sale de improviso con alguna digresión amena y
entretenida.
[84] Peleaban los salaminios encima de sus carros a estilo de los
héroes de Homero.
[85] Solón indujo a Filócipro a que, dejando el áspero sitio de Arpea,
fundase en la llanura una nueva ciudad, a la cual Filócipro quiso dar
el nombre de Soli, agradecido al consejo de su huésped Solón. Se acusa
de negligente a Meurio, que recogió esta historia, porque no recogió
los fragmentos de los versos de Solón en loor de Filócipro.
[86] Peso, situada entre Lámpsaco y Pario: Percote es la Percopa de
Homero (_Ilíada_, l. XI, v. 229), situada en la embocadura del río
Espiga.
[87] En el día Eblebanda. El título de Estratio se dio posteriormente a
Zeus en muchos países.
[88] Esta ciudad, hoy día arruinada, estaba en la Propóntide, en el
golfo de Montaña.
[89] La ciudad de estos pueblos de que habla Heródoto (lib. VII, cap.
XLIII) sería quizá la Escepsis, donde se quedaron los troyanos bajo el
gobierno de Eneas o de Ascanio, si como pretenden algunos no vieron
estos ni por sueños a Italia.
[90] Puede que Clazómenas sea Uria actualmente, y Cima, Foya Nueva.
[91] La ciudad era Eunea (_Novem viæ_), cerca de la cual fundaron los
atenienses la colonia de Anfípolis, treinta y dos años después de la
muerte de Aristágoras.
[92] Sin duda los persas solían con frecuencia, con un despotismo
inhumano y contrario al derecho de gentes, obligar a naciones enteras
a la trasmigración; pero en este caso no fue más que una imputación
con que Histieo, solo para poder volver a su patria, la metió en tal
confusión. Muchas perfidias pueden aprenderse en la historia de los
griegos al lado de heroicas hazañas y virtuosos documentos.
[93] Mucha habilidad política es preciso atribuir a Histieo, para que
en su breve paso por Sardes pudiese tramar una conjuración y seducir a
los mismos persas.
[94] Lade se cree ser al presente Jaca o quizá Fermaca.
[95] Parece que dejaron de concurrir con sus naves cuatro ciudades
jonias, según las enumeraba el autor (L. I, c. CXLII), a saber, Éfeso,
Colofón, Lébedos y Clazómenas.
[96] Véase l. III, pár. CXXXIX.
[97] Promontorio enfrente de Samos.
[98] Ignoro cómo concertar a nuestro autor que da este templo al saco
en tiempo de Darío, con los escritores que afirman que el templo
Didímeo, cerca de Mileto, fue entregado a Jerjes con sus tesoros por
los Bránquidas, que cuidaban de él, los cuales eran sacerdotes de la
familia de Branco.
[99] Dos colonias sibaritas en la Lucania.
[100] Zancle era el nombre de Mesina, antes que la reedificasen los
mesenios, como dice Pausanias, contrario en esto a Heródoto, que
atribuye esta empresa a los samios. De la pequeña ciudad de Calacte
nada queda al presente; sus ruinas se creen no distantes del lugar San
Marcos.
[101] Estos locros, colonos de otros locros de Acaya, moraban en la
Calabria ulterior, y las ruinas de su ciudad llevan el nombre de
Palépoli, cerca de Gieraci.
[102] Colonia de los rodios, al presente Terranova.
[103] Unos colocan esta pequeña ciudad a 20 millas de Mazara, otros en
el presente lugar de Longobardo.
[104] Al presente llamada Termini.
[105] Poco duró el fruto de la perfidia de los samios, habiendo luego,
según Tucídides, sido echados de Zancle por Anaxilao.
[106] No puede bastantemente alabarse la clemencia de Darío y la ley de
los persas de que por un solo crimen nadie debiese ser castigado, ni
por muchos, si son más y mayores los servicios precedentes.
[107] Nada más que el nombre se halla de estos apsintios. En un códice
antiguo se lee algo variada la historia, diciendo que los apsintios y
no los doloncos fueron quienes consultaron al oráculo.
[108] No puede ser esta la vía sacra que describe Pausanias desde
Atenas a Eleusis, sino aquella por donde, según Estrabón, se llevaban
las víctimas sacras de Atenas hasta Delfos.
[109] Era esto entre los griegos indicio de familias nobles y
poderosas, que en mayor aprecio tenían la victoria de sus cuadrigas
olímpicas que los romanos la pompa de un triunfo.
[110] Cornelio Nepote da principio a sus _Varones Ilustres_ con un
anacronismo indigno de un estudiante, confundiendo este Milcíades el
cipsélida con el otro Milcíades, hijo de Cimón.
[111] Sin auxilio de nuevos códices es imposible corregir en este
pasaje el embrollo de cronología. Porque desde el principio de la
dominación de Milcíades hasta que los escitas invadieron el Quersoneso,
pasaron por lo menos diez años, mientras aquí solo pone tres, y su
restitución a sus dominios hubiera debido hacerse en el tiempo que el
general Ótanes subyugaba la Tracia, lo que no parece verosímil. Entre
la invasión de los escitas y la de los fenicios, entre los que solo
coloca el autor el intervalo de tres años, trascurrieron lo menos
once: y prueba de ello es el haber llegado ya a ser capitán de galera
Metíoco, hijo de Milcíades, que según el cómputo de Heródoto solo
contaba entonces seis años.
[112] Este hecho me persuade de que sublevada la Jonia se había
aprovechado Milcíades de la ocasión para recuperar sus dominios, que
sin duda había prudentemente abandonado al volver Darío de la Escitia,
y que entonces por la invasión de los fenicios desamparó segunda vez.
[113] Soy de la opinión de los políticos que piensan ser menores los
males públicos en un imperio grande, y si pudiera ser universal, que
los de los pequeños dominios, por libres e independientes que sean; lo
cual puede observarse en la Jonia, armada antes a menudo con guerras
intestinas entre sus ciudades, y víctimas de la turbulencia de los
republicanos o de la prepotencia de los pequeños señores, reducida
entonces por el persa a componer pacíficamente sus diferencias.
[114] El año 492 antes de J. C.
[115] Política astuta de Mardonio, que quería someter a los vasallos
ganándolos con apariencia de libertad, que en una república dulcemente
engaña.
[116] Después de la expedición de Búbares, sobornado por Alejandro (l.
V, c. XXI), debió la Macedonia mantenerse todavía independiente del
persa. Los vecinos ya subyugados de los macedonios serían sin duda las
naciones que lindaban con ellos hasta la Propóntide.
[117] Es la moderna Eriso: el célebre Atos se llama en el día Monte
Santo.
[118] Los brigos son los mismos que los frigios, mudada la F en B al
estilo de los macedonios, y procedían de los frigios del Asia.
[119] El continente tracio situado entre los ríos Estrimón y Neso.
[120] Era este hermano de Cadmo, que le dejó con una colonia de
fenicios en la isla a que dio nombre.
[121] Abdera, ahora Asperosa.
[122] Quizá este Crío sería un luchador a quien alabó Simónides en una
de sus poesías; en tal caso la pregunta de Cleómenes al egineta de cómo
se llamaba, naciera más bien de ánimo de insultador que de verdadera
ignorancia de su nombre, que tan célebre debiera ser.
[123] Estas alusiones al nombre o satíricas o laudatorias, si se
hacen parca y oportunamente, cuales alguna vez las usó Cicerón,
no las rechaza el gusto más delicado; pero si se buscan afectada
y frecuentemente, como en Italia y España en el último siglo, son
indicios de un gusto depravado y corrompido.
[124] Ignórase a qué poetas alude el autor: lo cierto es que los
escritores griegos, menos Jenofonte y Plutarco, son contrarios a esta
opinión de los lacedemonios.
[125] Esta división del reino había reducido el estado a una verdadera
anarquía antes de Licurgo, aunque bajo la legislación de este, que
mudó la monarquía en república, quizá la emulación entre dos príncipes
subordinados al estado pudo ser incentivo para la virtud.
[126] Para buscar la genealogía de los reyes dorios o Heráclidas es
preciso inquirir la de Heracles y la de los reyes de Argos, de quienes
este descendía. El reino de Argos, fundado por Ínaco el año 2148 del
mundo, duró 550 hasta Perseo su décimoquinto rey, que fundó a Micenas,
dividiéndole en dos reinos y continuando a reinar en el de Argos los
descendientes de Perseo. Ahora bien, Perseo, bisabuelo de Heracles,
era oriundo de Egipto por su abuelo materno Acrisio, descendiente de
Hipermnestra, hija del egipcio Dánao, que había traído a Grecia una
colonia. Así se ve que la narración de Heródoto, tanto en sí, como por
ser la expresión de la opinión común de los griegos, de que no sale
fiador, no mereció la reprensión de Plutarco.
[127] Otros quieren que estas guardias reales subiesen a 300.
[128] El medimno venía a tener 6 celemines.
[129] Eran los próxenos unos comisarios o cónsules encargados de los
negocios de las otras ciudades, en cada una de las cuales había otro
próxeno nombrado por los espartanos para agente de sus intereses. Los
pitios y el agorero asesor de los reyes venían a ser, si se me permite
la expresión, los teólogos del estado.
[130] Las leyes de Licurgo obligaban a que los espartanos comiesen en
comunidad repartidos en sus respectivos refectorios o _sisitía_, como
se llamaban, en los que los reyes con sus éforos y gerontes formarían
mesa aparte.
[131] Este uso, establecido en Egipto por una ley de Sesostris, puede
ser útil al buen orden de las clases y al progreso de las artes; pero
sobre parecer contrario a la libertad civil, esclaviza los ingenios,
impidiendo lanzarse a los oficios para los que cada cual se sienta
naturalmente inclinado.
[132] Conjeturan algunos que el abuelo de Leotíquidas sería Agesilao y
no Agis, y que Leotíquidas y Demarato serían primos.
[133] Mucho contrastan con la severidad de Licurgo esas indecorosas
danzas introducidas por él en su patria.
[134] Solían en el patio de las casas o delante de él levantar los
gentiles un altar y una estatua a Zeus Herceo o _presidente de la luna_.
[135] Heroo es una capilla o templo dedicado a algún héroe o semidiós
pagano.
[136] La moderna Zante.
[137] Al presente es un fuerte llamado Muchli.
[138] Era un lago, y quizá también una ciudad con el mismo nombre.
[139] En el día Calamata; Nauplia es Napoli de Romania. El Erasino,
hoy Rasino, es un río que va a confundirse con el Ínaco, hoy Planizza,
antes de entrar este en el golfo de Napoli.
[140] La victoria de una mujer, a que se refiere el oráculo, y que
Heródoto no especifica, no puede ser otra que la citada por Pausanias
de una matrona llamada Telesila, célebre poetisa, quien supo animar a
las mujeres argivas, que por haber salido sus maridos a la campaña se
hallaban solas en la ciudad, de tal modo que, cerrando las puertas y
subidas a los muros, rechazaron las tropas de Demarato y de Cleómenes,
que daban ya el asalto a la plaza.
[141] Este templo de Hera se hallaba en los confines de Argos y de
Micenas.
[142] No hallo el nombre moderno de Figalia o Fialia, vecina a
Mantinea, ni el de Tirinto, arruinada por los argivos.
[143] Los atenienses imitaban en su respuesta la sinrazón de los de
Egina: estos habían faltado a la obediencia no queriendo entregar a
Cleómenes los culpados por no venir acompañado de su colega en el
reino; aquellos faltaron a la equidad no queriendo soltar el depósito
con el pretexto de que no lo reclamaban los dos reyes. En cuanto al
ejemplo con que pretende conmoverlos Leotíquidas, contado más bien con
ática gracia que con lacónica severidad, sería una de las historias
morales que sobre mesa solían contar los viejos a los jóvenes de su
_sisitía_. Juvenal habla de él también en su sátira 13.
[144] Esta movilidad de bienes no puede aludir a otra causa, si el caso
se supone anterior al dominio de Ciro, que a la vecindad de los persas
y de los lidios y a las frecuentes invasiones de que era objeto la
Jonia.
[145] Es enérgica esta personificación del juramento; el oráculo todo
encierra imágenes sublimes y profunda moralidad.
[146] Esta nave, llena de adornos y riqueza, una vez al año pasaba
a Delfos, a donde conducía a los _teoros_ o diputados religiosos de
Atenas, sujetos siempre del mayor lustre y nombradía.
[147] La exactitud de las cifras en los autores antiguos es una semilla
de disputas entre los críticos. Platón hablando de esta armada, sin
definir el número de las naves de carga, pone 300 de guerra.
[148] Delos se llama al presenta Slida, y su vecina la antigua Renea
lleva el nombre de Grande Slida, por ser algo mayor que Delos; ambas
islas están al presente desiertas. Tenos es la Tine actual, poblada y
fértil, por largo tiempo de los venecianos y en el día de los turcos.
El respeto de Datis hacia Delos, que refiere aquí nuestro autor,
Esquines y Cicerón lo dan como sucedido en la posterior expedición de
Jerjes contra Grecia.
[149] Difícil de concordar es este pasaje con otro de Tucídides, quien
escribe que Delos tembló por primera vez un poco antes de la guerra del
Peloponeso, pues ese poco antes no puede entenderse más de setenta años
que mediaron entre aquella guerra y la expedición de Datis.
[150] Ciudad de Eubea o Negroponte, al presente Castelroso.
[151] Algunos quieren que la palabra _témenos_ sea nombre propio de
cierto lugar, o corrigen _táminas_, nombre de una población de Eubea.
[152] Puede sospecharse que esta aparición fue una estratagema de
Milcíades, que, como buen político a imitación de otros tantos, sabía
dominar la plebe con la superstición y animarla contra el enemigo.
[153] Solino cree que este extraordinario corriese 1240 estadios en
dos días; Plinio, 1140; Luciano pretende que, de vuelta de Esparta,
al acabar de dar en Atenas la noticia de la victoria de Maratón, cayó
súbitamente muerto.
[154] Estira, ciudad de Eubea.
[155] Platea, al presente arruinada, estaba al pie del monte Citerón,
distante de Tebas 60 estadios, y 200 de Tanagra.
[156] El original dice a _pluralidad de habas_, porque los votos se
daban con habas.
[157] Este modo de embestir no parece fuera usado de los griegos en lo
antiguo. Homero dice (L. III, v. 3 de la _Ilíada_): «Iban al combate
los aqueos callando llenos de coraje», aunque si Pausanias no se
equivoca, los lacedemonios embestían ya corriendo antes de la batalla
de Maratón.
[158] Por más que Plutarco note a Heródoto como deprimidor de la
gloria de Maratón, nuestro autor, bien que tachado de parcial de
Atenas, no quiso lisonjearla con un elogio increíble, cual el de la
famosa inscripción que suponía 90.000 cadáveres enemigos en los campos
maratonios.
[159] Una de las Cícladas, al presente Micona, distante 4 millas de
Delos y 5 de Tenos.
[160] Delio, hoy arruinada, caía en la playa entre Calcis y Tanagra,
cerca de la embocadura del Asopo.
[161] Arderica se cree estaría situada a una jornada tanto de Susa como
de Babilonia.
[162] Platón dice que llegaron un día después de la acción.
[163] Ha parecido a varios que todo este párrafo, que no se lee en tres
códices manuscritos, será un retazo añadido por algún intérprete a la
brillante púrpura de Heródoto.
[164] En la oda 7.ª celebró Píndaro la victoria de Alcmeón.
[165] Es famoso entre los escritores antiguos este Sardanápalo
calabrés, a quien acompañaban, según Ateneo, mil personas, entre
cocineros y cazadores.
[166] Epidamno, hoy Durazzo, antiguamente también _Dirraquium_. Según
el texto, lo que se llamaba seno Jonio, llegaba hasta el mar Adriático.
[167] Al presente el despotato o la _pequeña Grecia_.
[168] Es evidente que Leocedes, el pretendiente de Agarista, coetánea
de Ciro, no pudo ser hijo de Fidón el ordenador de los pesos del
Peloponeso, el cual vivía en la Olimpiada 8.ª
[169] Por otro nombre Trapezza, diferente de la célebre Trebizonda.
[170] Sería la _emmelia_ una especie de danza muy conocida, no menos
que la ática y la lacónica que más abajo se citan, de las cuales
confieso no poder dar razón alguna.
[171] Heródoto, en este como en algunos otros leves puntos, difiere de
Cornelio Nepote, quien pretende que el pretexto de acusación contra
Milcíades era el haberse dejado sobornar de los persas. Del texto
de nuestro autor parece deducirse también que Milcíades se hallaba
presente en juicio, lo que expresa más claro Arístides al decir
elocuentemente de aquel héroe: «...no presentando a los jueces otra
cosa sino la herida».
[172] Otros creen que en vez de _juntamente_ debe leerse en el texto
_excepto Toante_, quien según la tradición fue librado por su hija
Hipsípila del común exterminio; a no ser que Heródoto siguiese en esta
historia otros monumentos más fidedignos.
[173] Esta narración de Heródoto, con la que conviene Cornelio Nepote,
aunque tal vez fabulosa, imita no mal el carácter supersticioso y la
simplicidad heroica de los antiguos.
[174] Mirina lleva en el día el nombre común de la isla de Lemnos:
Hefestia, en la parte septentrional de la isla, se llama Coquino.
[175] Hijos de Alevas, que gobernaban la Tesalia con sujeción a las
leyes de la patria, y que la vendieron al persa llevados de la ambición
y de la avaricia; su familia subsistía aún en Larisa en tiempo de
Demóstenes, partidaria de Filipo el Macedonio.
[176] Río de la Élide en el Peloponeso, llamado Igiaco al presente.
[177] Acanto es al presente Eriso, y Torone Castelrampo, por donde
puede conocerse la situación de Sane, colonia de los andrios, separada
de tierra firme por un canal: de las demás poblaciones, todas quizá
derruidas, se ignora el nombre moderno.
[178] Es patente que este modo de cavar ahorraba la fatiga de las
escalas, y podía continuarse siempre pasando la tierra de mano en mano,
llenando con la recién extraída del suelo la mayor abertura de la boca
hecha al principio.
[179] Lugar vecino al istmo del Quersoneso. _Tirodiza_ estaba en las
costas de Heraclea. Dorisco se llamaba una llanura de Tracia con un
fuerte sobre el Hebro.
[180] Sobre las ruinas de esta ciudad creció la famosa Apamea o Ciboto,
hoy día Apamiz.
[181] Este, a quien otros llaman Pites o Píteas, fue un insigne minero.
Ni fue este solo en ofrecer un refresco a todo el ejército persa, pues
lo mismo hizo cierto Lisitides, según cuenta Diodoro de Sicilia.
[182] Colosas al presente Cone, a cuya iglesia escribió San Pablo la
carta _ad Colossenses_.
[183] Abido es actualmente uno de los Dardanelos llamado castillo viejo
de Netolia; y Sesto, el otro llamado castillo viejo de Romelia. Madito
al presente Maitos.
[184] Muchos modernos son de opinión que todo este castigo es una de
las infinitas fábulas de los griegos.
[185] Niegan los insignes astrónomos que fuera esta oscuridad un
eclipse solar. Del modo de hablar de Heródoto infiérese que o no era
buen astrónomo, ignorando la causa del eclipse, o que quería parecer
más trágico que matemático.
[186] Cerca de las puertas Caspias caía este campo y la ciudad de Nesea
que le daba el nombre y que lleva ahora el de Talkatán.
[187] Era la _harmámaxa_ una especie de carroza muy cómoda destinada
para las reinas persas.
[188] Al presente Girmasti, Castri, o Chiai, tanta es la variedad de
sus nombres: el monte Canes es un promontorio enfrente de Lesbos.
[189] De este y otros lugares de Heródoto se ve que los persas ya no
veneraban únicamente al sol.
[190] Este pasaje demuestra que el puente era doble, sin que las líneas
de las galeras estuvieran entre sí contiguas.
[191] Cardia, al presente Caridia, pequeña población: Ágora se llama
hoy Malagra, y el golfo y el río de Melas, golfo de Megarisa el primero
y Larisa el segundo.
[192] El Hebro conocido hoy con el nombre de Mariza.
[193] Ocupaban los cicones en la Tracia las costas del Egeo, siendo Eno
o la actual Igno su capital.
[194] Otros diferencian esas túnicas del coselete, haciendo de ellas
una especie de sobrevesta con que cubrían los persas las armas: la
_gerra_ era un escudo tejido de mimbres.
[195] Los cisios, pueblos vecinos a Susa, son quizá los del moderno
Cusistán; los hircanios, los del Saberiscán o Mazenderán.
[196] De los bactrios la capital era Bactras, ahora Balk, en la
provincia de Manralmahar. Los sacas eran tártaros, quizá los cazalgitas
de la gran Tartaria.
[197] Parece hablar del algodón de arbusto, bien que de otros árboles
sacan sus hilos y telas los asiáticos. La que era capital de los arios
es al presente Herat, en la provincia Sitzistán.
[198] El país que ocupaban los partos corresponde hoy al Korasán y
Erak-Atzem: el de los corasmios al Kowarezen; el de los sogdios a las
cercanías de Samarkanda: los gandarios serán acaso los gandáridas de la
India; los dádicas son un pueblo del todo desconocido.
[199] Estos pueblos apenas conocidos, no estarían quizá lejos de la
Sogdiana.
[200] Los milias en la Panfilia recibían el nombre de una ciudad, cuyas
ruinas se llaman Milia todavía. Los moscos estaban situados en la parte
oriental de Mingrelia.
[201] Caían estas tres naciones en las extremidades de la Capadocia
hacia el Ponto Euxino.
[202] Es difícil determinar a qué nación corresponde la antigua de
los mares, originaria quizá de Maresia, ciudad de Cilicia. Los colcos
habitábanla Mingrelia, Guriel e Inmereta. Los alarodios estarían acaso
vecinos al río Alar en Hircania, y los saspires a la Albania.
[203] Lib. I, pár. CXLIV y CLXXI.
[204] Eran estos los de las islas Cea, Naxos, Sifnos, Serifos: pues los
de Quíos y de Samos se comprendían entre las doce ciudades jonias.
[205] La Cilicia era en cuanto al tributo una satrapía de la Persia,
por más que tuviera sus reyes Siénesis reconocidos del mismo autor por
príncipes dependientes del persa.
[206] La isla de Cos se llama al presente Stanquio; las ciudades de los
nisirios y calidnios se llaman Nisaro la primera, y Chirava la segunda.
[207] Maronea es hoy día Maroqua; Abdera es Asperosa; la laguna
Bistónide es Bouron; los demás nombres geográficos son para mí
desconocidos.
[208] Los petos confinaban con los cicones, cuya capital era Eno;
los bistones tenían a Tinda por capital; los sapeos estaban situados
entre el río Melas y el Arzo, en el golfo de Eno; los edonos cerca de
la presente Filipos; los satras o autónomos en el monte Hemos que los
separaba de la Mesia. Estos últimos fueron avasallados por Alejandro.
[209] Los besos, vecinos a los satras, tenían por capital a Usucadama,
llamada después Adrianópolis.
[210] Los odomantos, diferentes de los odrisios, estaban en las riberas
del Estrimón, confinantes con la Macedonia; los pieres en las mismas
riberas de Estrimón bajo el Pangeo, río que divide la Tracia de la
Macedonia, junto al cual se refugiaron arrojados de Pieria.
[211] Estos pueblos, situados en la antigua Bisáltica, corresponden a
la comarca de la presente Staraquino.
[212] Esta ciudad se llamó después Anfípolis, al presente Crisópolis.
[213] Acanto es hoy Eriso, y Estagira, célebre patria de Aristóteles, o
Macra o Libanova; en cuanto a Argilo, distaba poco de Anfípolis y de la
embocadura del Estrimón.
[214] Entre los griegos la estatura regular se reputaba de cuatro
codos; la de cinco era tenida por extraordinaria, y la de diez por
agigantada.
[215] Al presente la famosa Saloniqui, antes Tesalónica.
[216] Llámase ahora golfo de Contessa: ignoro el nombre moderno de sus
ciudades, excepto el de Singo, que conserva el mismo nombre, no lejos
del golfo de Ayomama.
[217] Ámpelo es hoy día Cabo Canistro; de sus ciudades circunvecinas
ninguna queda ahora.
[218] Ignoro el nombre actual de estas ciudades de Palene, región que
toma el título de la ciudad de Palene o Canistro, si se exceptúa la de
Potidea, que es al presente Schiatti, y la de Enea, que parece ser la
ciudad de Moncastro.
[219] Pela, antigua capital de Macedonia, hoy Janitza o Galatisia: el
río Axio es conocido en el día con el nombre de Vardari.
[220] De estos dos ríos, el Lidias es al presente Castoro; y el
Haliacmón, el Bistrisa, o según otros, el Pelecas.
[221] De los montes que ciñen la Tesalia, el Pelión se llama Petras
en el día; el Osa, Cassavo u Olira; el Olimpo, Laca o Eldos; el Pindo
Mezzovo; entre sus ríos, el Peneo es el moderno Salambria; el Apídano
es el actual Epideno; los otros son menos conocidos.
[222] Hoy día Veria, entre el Axio y el Peneo.
[223] De las doce comunidades griegas asociadas a la Asamblea
Anfictiónica, nueve, según se ve, declaráronse por el persa. El
juramento que los demás griegos leales hicieron de repartirse los
bienes de los infieles fue antes de la batalla de Platea, si bien la
humanidad de Temístocles, conseguida la victoria, impidió se llevase a
efecto.
[224] De ahí se ve cuán sagrado se miraba el derecho de gentes en este
punto. Pausanias atribuye la ruina de Milcíades al consejo que dio a
los atenienses de semejante atrocidad.
[225] Bien pudiera la Pitia sin auxilio de Apolo adivinar lo futuro,
viendo el Asia toda armada contra Atenas, aunque no de balde
dulcificaría el vaticinio, vendiendo amenazas, ya a los persas, ya a
los tesalios, ya a los atenienses.
[226] Túvose en Corinto este congreso.
[227] Esta pretensión alude a la guerra de Troya en que capitaneaba el
rey de Argos.
[228] No se comprende cómo los embajadores insisten tanto en sus
dos reyes espartanos, cuando pocos años antes se había tomado la
providencia de que uno de los dos solamente saliera a campaña; ni menos
cómo el rey de Argos, rey de nombre solamente, quisiera igualarse en
el mando al de Esparta, a no decir que eran estas razones pretextos
estudiados para conseguir cada parte su pretensión.
[229] Telos se llama al presente Piscopia, y Gela, Terranova o, según
otros Alicate.
[230] Mactorio hoy Mazzarino. En cuanto a los monumentos sagrados
de Telines, paréceme que serían algunos idolillos con la pompa y
paramentos sacerdotales usados en los sacrificios de Deméter y de
Perséfone, que pudieron ser introducidos por los rodios venidos en
colonia a Gela desde el Triopio o cabo Eris.
[231] Calípolis, ciudad de Sicilia, vecina a Mesina; Naxos, después
Tauromenium, ahora Taormina; Zancle, después Mesana, al presente
Mesina; Leontinos, hoy Lentini; Bárbaros llamaban los colonos griegos
de Sicilia a los sículos u originarios del país.
[232] Hoy torre de Camarano.
[233] Hibla sería la mayor de las tres ciudades de este nombre, llamada
también Mégara o Megaris, y en el día Paterno.
[234] Eran los gamoros los descendientes de los griegos que se habían
apoderado de Siracusa, los dueños de las tierras, los aristócratas en
cuyas manos estaba la república.
[235] De estos sucesos, el de Dorieo puede verse circunstanciado en el
libro V, 46; del otro apenas hablan los antiguos, sabiéndose que cuando
Jerjes embistió la Grecia, nada poseían ya los cartagineses en Sicilia,
donde algunos años antes habían hecho sus establecimientos, arrojados
sin duda de ella por el ejército de Gelón.
[236] No parezcan superiores estas fuerzas al poder de Siracusa, pues
además de ser este muy grande por aquellos tiempos, debe reflexionarse
que en los antiguos estados todo ciudadano era soldado por lo común.
[237] Sin duda Gelón no tendría noticia por entonces de la alianza
que se supone contraída por Jerjes con los cartagineses, a quienes
suministró dinero para que acabaran al mismo tiempo con los griegos de
Sicilia y de la Magna Grecia.
[238] Dúdase si este Cadmo el Justo fue hijo de aquel Escites, rey
de los zancleos, alabado por justo en el libro VI, pár. XXIV de esta
historia, o si Escites debió de ser tío paterno del padre de Cadmo. Con
este pasó a Sicilia el poeta Epicarmo.
[239] Hímera, después Termas, al presente Termini: Acragas se llama
ahora Agrigento.
[240] Conjetúrase si los elísicos eran una gente de los ligures o
genoveses, o bien helvios o helvecios.
[241] Diodoro pretende que el día de la victoria de Gelón sobre Amílcar
coincidió con el de la defensa de Leónidas en Termópilas. A dicha
batalla de Gelón contra los cartagineses, más bien que a la de Hierón
contra los piratas etruscos cerca de Cumas, parece debe referirse la
oda segunda Pitia de Píndaro.
[242] Pilos conserva el nombre antiguo: Ténaro lleva el de Caibares, o
bien el de puerto de las Codornices.
[243] Diodoro y Conón tratan de esta expedición de Minos, de su muerte
violenta procurada por engaños del rey Cócalo: de la fundación de la
colonia minosa Heraclea, al presente Castel Blanco, establecida por
Minos, o después de su muerte por los de Creta.
[244] La Yapigia correspondía a la tierra de Otranto en Nápoles, y la
antigua Hiria al lugar presente de Rodi.
[245] Pocos asuntos tan interesantes como este de la población de Creta
se hallan tan dudosos y controvertidos. La narración de Heródoto es
conforme con la que apunta Homero, _Odis._, l. XIX, v. 172.
[246] No lejos de Farsalia.
[247] Quizá es la que al presente se llama Gonisa.
[248] La ciudad de los traquinios o Heraclea Traquis es ahora la
pequeña aldea de Comaro; el estrecho de Termópilas se llama la Boca
del Lobo. En cuanto al Artemisio y la Histieótida, es el primero un
promontorio de Eubea que da también su nombre al estrecho del mar
vecino, y la Histieótida una comarca marítima de Tesalia.
[249] Nombre antiguo de la Tesalia; la Tesprotia era una región del
Epiro, quizá la moderna Vayelitia.
[250] Sospéchase si sería la mencionada Tuya, la hija de Castalio,
madre de Delfo y amiga de Apolo.
[251] Sepíade, llamada por unos el cabo de Monastir, por otros el cabo
de Quetuno; Magnesia se hallaba en la Tesalia, donde está presente el
cabo de San Jorge.
[252] Situada en Tesalia al pie del monte Osa.
[253] Hoy día un pequeño torrente que va al Pireo.
[254] Ciudad de la comarca Magnesia, al presente Volos.
[255] Ea, ciudad hoy, según unos, Lipótamo; según otros, Uturet.
[256] Su ciudad conserva aún el nombre de Eblebanda: Pafos de Chipre se
llama actualmente Bafo.
[257] Según la mitología, Frixo, huyendo a Ea de Cólquide con Hele su
hermana, se libró de las manos de su padre y de su madrasta Ino.
[258] Este era el Euripo o golfo de Negroponte: la Mélide correspondía
en la costa del golfo de Zitón.
[259] Ciudad de Acaya, cerca del golfo de Zitón, frontera a la isla del
mismo nombre, donde se criaba el eléboro.
[260] Esta Deméter no parece otra que Deméter Pilea. El templo que
Acrisio quizá edificó, era donde se juntaban los diputados de la Grecia
llamados los Pilágoras.
[261] Pausanias hace subir a 6000 el número de los locros que tomaban
el nombre de la ciudad de Opunte, situada en el golfo de Negroponte. La
Fócide, pequeña región de la Grecia, venía a caer en medio de la que
hoy llaman Levadia.
[262] Plutarco, como natural de Tebas, llevado de resentimiento contra
Heródoto por la amargura con que trata este a sus compatriotas,
le desmiente acerca de la presencia en las Termópilas del tebano
Leontíades, a quien nuestro autor conocía bien, según el pár. CCXXXIII
de este libro. Son frecuentes los pasajes de esta historia que concitan
la crítica y la indignación del gran Plutarco.
[263] Celebrábase la Olimpiada 75 en medio del verano.
[264] De ella se aprovechó después Alejandro Magno, y Breno con sus
galos forzando del mismo modo aquel paso, defendido también entonces
por los focidios. De aquellas eminencias desalojó asimismo Catón el
mayor a los etolios, que las ocupaban por orden de Antíoco.
[265] No se halla dicha narración en lo que nos resta de los nueve
libros de Heródoto.
[266] Etesias da por traidores a Calíades y Timafernes, naturales de
Traquinia, no menos fabuloso e inseguro en esta noticia que en todo lo
demás que escribió.
[267] Diodoro nombra un solo desertor, llamado Tirastiadas, de patria
cimeo.
[268] Este punto no está entre los antiguos bien aclarado. Dice Diodoro
que solo se quedó Leónidas con los de Tespias: Pausanias sustituye
a los tebanos 80 hombres de Micenas: Plutarco acrimina al autor por
suponer que Leónidas solo tenía consigo 300 hombres, cuando cada
espartano solía traer consigo seis o siete de sus ilotas.
[269] Son célebres las palabras que dijo Leónidas a los suyos:
«Comed como quien ha de cenar con Hades». No es creíble, empero, que
embistiera de noche el campo de Jerjes con ánimo de matar al rey, por
más que Diodoro, Justino y Plutarco lo escriban.
[270] Pausanias nos manifiesta que el nombre de los 300 campeones
estaba notado en una columna levantada en Esparta.
[271] A estos átimos o _infames_ se negaba en Grecia toda comunicación,
como a excomulgados vitandos.
[272] Lacedemonios eran todos los vasallos de Esparta; pero espartanos
solamente los vecinos de la capital, dándose a veces no más el nombre
de lacedemonios a los periecos, esto es a los de las ciudades sujetas a
Esparta, para distinguirlos de los genuinos espartanos.
[273] Es la moderna Cerigo.
[274] Bien dudosa sería la conjetura si no nos hubiera mostrado el
autor, por los acertados consejos dados al rey por Demarato contra los
espartanos, que este, enemistado realmente con ellos, pretendía con
sinceridad la sujeción y ruina de su patria.
[275] Anda aquí el autor algo corto en el número, si bien en el cap. 44
sube hasta 180 las naves de Atenas. Diodoro les da el número cabal de
200 naves.
[276] Los de la isla al presente Cea.
[277] El original dice con más fuerza: «ni aun el ministro del fuego»,
aludiendo al uso antiguo entre los griegos de que un ministro sagrado
coronado de laurel y con un hacha en la mano precediese a las filas;
persona santa a quien solía perdonarse en la acción.
[278] Cabo oriental de Negroponte, al presente Cubo de Oro.
[279] Escíone, lugar de Macedonia situado en el cabo Canistro. Tenía
este buzo una hija heredera de su habilidad llamada Cione.
[280] La palabra _allí_ no me parece indicar que los soldados marinos
se hallasen en las mismas, sino en sus tiendas en la playa. Las tablas
y cadáveres a que alude serían de las naves que en la batalla naval de
aquel día habían perecido.
[281] Es Cela o Cava la costa de Calcis, frontera a la antigua Áulide,
lugar sembrado de escollos.
[282] Parece ser este Clinias el padre del famoso Alcibíades, y lo
persuade más el ser su nombre lo mismo que el de su abuelo.
[283] Hace el autor mención en varios lugares de esta ciudad de la
Fócide, donde residía un oráculo de Apolo.
[284] Pausanias se aparta de lo dicho por Heródoto, afirmando que al
principio los focidios siguieron el partido del persa, y se pasaron
después al de los griegos.
[285] Esta Dóride propia correspondía a la Levadia alta de los turcos.
[286] Anfisa, capital de los locros ozolas, situados en la moderna
Levadia, cerca del golfo de Salona, parece estaba donde la presente
Salona; si bien otros le dan hoy el nombre de Lambino.
[287] No es menester buscar a dichas ciudades un nombre moderno, porque
todas estas y las demás de los focidios hasta el número de veintidós
fueron después desmanteladas y derruidas por Filipo de Macedonia en
pena de los hurtos sacrílegos de los focidios, quienes antes de la
guerra sacra habían saqueado los tesoros de Delfos.
[288] Al presente lugar insignificante de la Levadia con el mismo
nombre.
[289] No se deduce de aquí que Alejandro hubiese ocupado con tropas las
ciudades de Beocia, sino que había señalado un comisario macedonio como
gobernador de cada ciudad.
[290] No interviniendo por aquí en nada los eólidas, parece deber
corregirse los lileadas o habitantes de Lilea, ciudad que fue demolida
con la de Panopea y la de Dáulide, y que es en el día una pequeña aldea
que lleva el nombre de Solen.
[291] Por entonces había solo en Delfos, al parecer, un adivino o
intérprete de los oráculos con una sola Pitia, no habiendo crecido con
el número de consultas y dones el de profetas y pitonisas.
[292] Si fueron embustes del profeta délfico estos portentos, para
mí es un portento mayor que los otros el que tantos y tan ilustres
escritores nos los vendan sin vacilar por hechos históricos. Prodigios
hay en las historias antiguas que solo pueden explicarse por la
intervención de espíritus malos, no por fraudes de los sacerdotes o
credulidad del vulgo: de esta suerte son los sucedidos más tarde en
Delfos mismo contra Breno y sus galos. Bien que esas deidades délficas
solo parecen fieras contra los bárbaros, disimulando a sus focidios
antes de la guerra sacra los mayores sacrilegios.
[293] Isla enfrente de Eleusis, llamada hoy Coluri, lo mismo que la
pequeña villa que ha reemplazado a la célebre ciudad de Salamina.
[294] Llamada al presenta Pleda o Damala en la Argólida, sobre el golfo
Sarónico. Egina es la moderna isla de Engía, de la cual toma nombre el
golfo Sarónico o de Engía.
[295] La antigua Sición es al presente un montón de ruinas con el
nombre de Basílica. Epidauro, capital de la Argólida, llámase en el día
según unos Pigiada, según otros Esculapio. Hermíone es en la actualidad
Maria, en el golfo de Nauplia en la Argólida.
[296] Conservan estas tres ciudades su nombre antiguo, si bien la de
los ambraciotas se llama también Arta y Santa María de los Leucadios.
[297] Citnos, al presente Termia.
[298] El pueblo de los primeros es actualmente el lugar de Serso, y el
de Sifnos es la isla de Sifanto.
[299] Los tesprotos habitaban hacia la Vayelitia; el Aqueronte es el
Verlichi en Epiro.
[300] Quedose corto, pues, Esquilo al dar en su tragedia de los Persas
300 naves a la armada únicamente.
[301] La ciudad antigua reducida a una pequeña población conserva el
nombre de Tespias; pero de Platea, totalmente arruinada, ni aun el
nombre resta.
[302] Quizá el sentido deba ser que desde Sardes hasta Europa emplearon
un mes marchando, pues no puede entenderse que se pase un mes en el
tránsito del Helesponto, en el que, según refiere el mismo autor, libro
VII, pár. LVI, solo emplearon siete días.
[303] Este era el famoso Areópago.
[304] No era sino egipcio emigrado en Atenas.
[305] Plutarco, según su costumbre, se declara contra nuestro autor por
haber privado a Temístocles de la gloria que se merece este aviso digno
del mejor político, especialmente habiendo reservado para su Artemisia,
como veremos, consejos llenos de acierto y prudencia.
[306] Alude este dicho a las corridas de los juegos olímpicos, en que
los jueces llamados olimpiónicas, por medio de sus alguaciles los
alitas mandaban dar un latigazo al que antes de dar ellos la señal
salía de la línea, como lo dieron al lacedemonio Licas (Tucíd.). Es
célebre, y no sé cómo lo omite Heródoto, el dicho de Temístocles, quien
al ver que Euribíades le amenazaba con el bastón. «Pega, le dijo, si
quieres, pero oye».
[307] Para votar los negocios en Atenas los escribían en una tablilla
expuesta al público los prítanes o gobernadores de semana: junta ya
la Asamblea popular, volvía el epístates, esto es, el primero de los
prohedros o presidentes, a proponer el asunto sobre el cual, después de
haber discurrido los oradores que lo pedían, anunciaba el epístates al
pueblo que se iba a votar. La fuerza de este acto es la que expresa en
este pasaje el verbo del original.
[308] Ciudad de Lucania en la actual Basilicata, llamada después
Heraclea, al presente arruinada, cerca de la embocadura del río Siris,
el moderno Senno. Los atenienses fundaron también a Turio en aquellas
cercanías.
[309] Sin duda su pretensión era que estos misteriosos ídolos,
semejantes a los Dioscuros, acompañasen la armada, como entre los
turcos el estandarte de Mahoma.
[310] Llanura vecina a la antigua Eleusis, que es al presente la aldea
de Lepsina. En cuanto al prodigio, no es de creer que Heródoto asienta
a él, como a otros mil que refiere. Los historiadores no quieren por
lo común ser menos aplaudidos que los cómicos, y se acomodan por lo
mismo al sabor de los lectores; y no es por lo mismo más de extrañar
que alimente Heródoto de ficciones y maravillas a lectores gentílicos y
supersticiosos, que el espíritu de impiedad y de pedante filosofía de
que llenan sus volúmenes muchos de los que tachan de crédulo a nuestro
autor.
[311] Falero, puerto a cosa de una legua de Atenas, desierto al
presente y abandonado.
[312] Caristo, hoy Castelroso en Eubea; los tenios habitaban la isla de
Tenos, y las cinco ciudades de que se habla aquí y en el párrafo XLVI,
son las cinco islas de Naxos, Milo, Sifnos, Serifos y Citnos.
[313] Este camino, que llaman otros Escirona, conducía al Istmo desde
la ciudad de Mégara por entre aquellos montes y derrumbaderos que al
presente llaman _Caki-Scala_.
[314] Los aqueos, echados por los dorios de su país, arrojaron del suyo
a los jonios, apoderándose de la región vecina al golfo de Corinto.
Homero cuenta seis regiones en el Peloponeso.
[315] Ásine, no la de Mesenia, sino la de Argólida, es al presente un
pequeño pueblo con el nombre de Vulcanos; la antigua Cardámila lleva
según unos el nombre de Parama, según otros el de Sapito; Parorea
estaba no lejos de Sición; Ornea era otra ciudad de los argivos.
[316] Plutarco y otros autores pretenden que fuese este Sicino de
nación persa, comprado como esclavo por Temístocles, a quienes se opone
Esquilo, que le llama griego.
[317] Créese que ese islote es Liprocontalia, sin población alguna en
el día.
[318] No pudiendo ser dicha Cinosura la de Laconia, por sobrado
distante, no será acaso otra que el promontorio de Maratón enfrente de
Eubea. Muniquia era otro puerto de Atenas, al presente cegado, con el
nombre de Macina.
[319] Aunque no se haya decidido todavía si el espíritu de Dios
inspiraba a veces a las Sibilas, y aunque ninguna dificultad ofrezca
el que la Providencia para sus fines se valiera de impuros labios para
descubrir a los hombres lo futuro, es de sospechar, por más que repugne
a Heródoto, que Temístocles supuso a Bacis estos versos. El espíritu
político se trasforma en espíritu profético siempre que le conviene.
[320] Plutarco, solo para contradecir a nuestro autor, parece dudar de
la ponderada entereza de Arístides. Solo observaré que en la historia
no hallamos menor número de hombres ilustres víctimas de sus virtudes
que víctimas de sus pasiones en los vicios, atendido el gran número de
estos y el corto de aquellos. No hablo de los perseguidos por motivos
de religión, a quienes el mundo, como a cosa no suya, jamás amará:
hablo de aquellas almas políticamente grandes, dedicadas únicamente al
bien de la sociedad por medios honestos y leales, contra quienes usó
Atenas de su ostracismo, y los modernos estados de la deposición con
achaque de admitir la dimisión de sus empleos. No pudiendo el mundo
civil sufrir ni sus males ni sus remedios, igualmente aborrece al ruin
magistrado que agrava sus dolencias, que al buen político que le receta
las medicinas.
[321] Puédese de aquí concluir que Arístides ni se halló en la batalla
naval, durando todavía su destierro, como escribió Cornelio Nepote, y
que duraba aún entonces en su rigor el ostracismo, lo que negó Plutarco.
[322] Creen algunos que esta arenga se halla en Esquilo (_Persas_,
v. 402). Sin duda, Temístocles puso delante a los suyos los más
interesantes objetos, la libertad de la patria, de sus hijos, de sus
mujeres, la conservación de sus templos, etc.
[323] Era este Aminias, a quien Plutarco llama Deceleo y no Paleneo,
hermano de Esquilo.
[324] Bien se ve en este pasaje y en muchos otros la parcialidad
de este historiador asiático y colono de la Grecia en favor de sus
colonias contra las metrópolis griegas. Pero lo que es digno de
reprender con Plutarco es el modo como ensalza un ardid tan inicuo y
pérfido como el de Artemisia.
[325] No entiendo que fuese esta una bandera o pabellón, invención
harto moderna, sino alguna figura de un dios o animal, o algún objeto
notable, puesto en la proa o popa de su galera.
[326] Dice Demóstenes que la silla con pies de plata en que sentado
Jerjes en Egaleo contemplaba la naumaquia, fue consagrada en la
fortaleza de Atenas.
[327] Parece que Polícrito picó a Temístocles, haciendo burla de la
acusación de los atenienses, que habían delatado en Esparta a los
eginetas por partidarios del medo.
[328] No dice Heródoto en ningún lugar que fuese decretada esta
gloria en favor de Egina en alguna asamblea pública de los generales
griegos; con todo, así lo afirma Diodoro Sículo, quien añade con mucha
verosimilitud que la envidia de los lacedemonios contra los de Atenas,
que merecían sin duda la palma, hizo que cohechados los jueces la
pasasen a los eginetas. Quizá Heródoto prefirió inculcarnos la gloria
de su heroína Artemisia, que no publicar la envidia de Esparta y la
venalidad de los generales en congreso.
[329] Algo que sospechar da esta narración desmentida por toda la
Grecia, aunque apoyada sobre la palabra de Atenas, si es verdad que los
atenienses se ganasen con un presente de diez talentos la lisonjera
pluma del padre de la historia, y que Corinto, que le negó todo gaje
por los elogios que en sus Musas les leía, adquiriese en él un censor
injusto, no solo en borrarles, sino en denigrar a los avaros corintios
con mil rumores y sospechas.
[330] Caía este templo en la extremidad de Salamina.
[331] Dice Plutarco que Arístides envió a Temístocles por prisioneros
de guerra a los persas más distinguidos, a quienes sacrificó aquel
general, por consejo del adivino Eufrautides, a Dioniso _Omestes_ (el
carnívoro).
[332] Cercana a Falero, en la cual había un templo de Afrodita.
[333] Era como de dos estadios ese estrecho, que Jerjes antes de la
batalla había pensado seriamente en cegar, y que después solo en la
apariencia y por engañar al griego terraplenaba.
[334] Fue esta invención introducida por el gran Ciro. Más expedito
medio fuera aún para comunicar una noticia apostar de trecho en trecho
algunos hombres de robustos pulmones que hicieran correr la voz, como
dice Cleomedes los tenía Jerjes, por cuyo medio súpose su desgracia en
lo interior de la Persia en el término de dos días.
[335] Tan absurda es esta digresión, que por más fanático que
supongamos a Heródoto no podemos menos de creerla, con algunos
críticos, adición o nota de algún ignorante comentador. Ya la refirió
Heródoto en el lib. I, pár. CLXXV.
[336] Dúdase a qué lugar se refiere, si a Sardes, donde estaría más de
asiento Hermótimo siguiendo a la corte, o a Atarneo, donde por entonces
se hallaba; si bien esta circunstancia importa tanto como la historia
entera del eunuco, intercalada sin duda por nuestro autor como episodio
para variar sus narraciones.
[337] Según Plutarco, este parecer de Temístocles había sido reprobado
por Arístides, a quién antes lo había comunicado.
[338] Otros, en vez de Sicino, dan por mensajero a un persa llamado
Arnaces o Arsaces. No puede concebirse cómo Tucídides y Cornelio Nepote
creyesen tan poco cauto a Temístocles, que se valiera de cartas y no de
confidentes para asuntos de tanta cuantía.
[339] Con tan bello nombre decoraba el espíritu fino y culto de los
griegos a dos diosas que llevan entre nosotros el vulgar y repugnante
de Pobreza e Imposibilidad. Así también he conservado para que no
cayeran de su divinidad la advocación de _Pitos_ y _Anankea_ a la
Persuasión y a la Necesidad, de cuya protección en el día suelen muchos
humanamente valerse, usando de lo que diríamos _Pitananke_, o ruegos
armados.
[340] No podían los lacedemonios pretender otro efecto de esta sin duda
infructuosa y ridícula embajada, que cazar de la boca de Jerjes alguna
palabra cuya interpretación les sirviese de buen agüero.
[341] Eliano da a entender que el nombre propio de este rey era Treix.
[342] El mismo que el Bóreas o cierzo, tomando el nombre del Estrimón,
desde donde sopla a los griegos. Para hacer más trágica la cosa,
escriben otros que navegaba el rey en una barca de pescar.
[343] Mejor sería sin duda, si practicable fuera, que el premio
pretendido después de la victoria se acercara más todavía a la palma o
corona honrosa de los griegos que al aumento de sueldo mercenario con
que en el día se premia el valor.
[344] Muy verosímil es que pasara allá Temístocles, llamado por los
espartanos, recelosos al cabo de que la injuria hecha al griego más
benemérito no diera lugar a algún resentimiento que pudiera ser fatal a
la Grecia toda.
[345] No es fácil concordar cómo pudo Timodemo proceder de Afidnas,
lugar del Ática, siendo belbinita o de la isla de Belbina, al presente
Blenda, frontera a las costas del Ática; sería acaso belbinita de
origen, y afidneo de _demo_ o vecindad.
[346] La península de Casandria, ahora Canistro. Potidea era una
colonia de Corinto llamada al presente Schiatti.
[347] Olinto, cercana a Palene, famosa entre los griegos, conserva
su nombre todavía, aunque arruinada. Preténdese que los potideos,
atenienses de origen, fueran colonos cretenses que de Creta pasasen a
Yapigia y de allí a Tracia, en los confines de Macedonia.
[348] Calcídica de la Macedonia en el país llamado Yamboli al presente.
[349] Escíone, una de las ciudades de Palene.
[350] Al presento Foya Nueva, con un buen puerto en el Asia menor, no
lejos de Esmirna. De este lugar puede colegirse que esta armada naval,
siendo antes tanto más numerosa, hubiera podido pasar a Europa toda la
gente de Jerjes sin la vana ostentación de unir con un puente de barcas
ambos continentes.
[351] Varias son las dudas acerca de este árbol genealógico.
Primeramente, solo los lacedemonios, contra la opinión de los demás
griegos, cuentan en el número de reyes a Aristodemo, Aristómaco,
Cleodeo e Hilo. Lo segundo, sábese por los demás autores, que no
reinaron en Esparta los siete personajes nombrados después de
Leotíquidas. En tercer lugar, es menester añadir después de Procles un
rey llamado Sous.
[352] Para interpretar benignamente a Heródoto, no debe entenderse
que no conocieran la Jonia ninguno de los griegos de la armada, pues
los atenienses habían navegado por los mares del Quersoneso, de Sigeo
y de Éfeso, y los lacedemonios habían ido a Samos y a las costas de
Jonia, sino que generalmente no sabían tanto de aquel país como después
supieron.
[353] Son varias las ciudades de que con el nombre de Europo hacen
mención los antiguos, si bien esta no pudo ser otra que la de
los carios, quienes como bilingües, pues hablaban griego y persa
indistintamente, eran por lo común intérpretes de los persas.
[354] Ciudad de Beocia que conserva su nombre y lo da a una provincia
o gobierno de los turcos. El famosísimo oráculo de Trofonio residía en
una cueva.
[355] Pausanias escribe que Anfiarao era reputado autor de la
adivinación por sueños.
[356] Este pantano o laguna se llama en el día laguna de Levadia. No se
hallan los nombres actuales de los antiguos lugares situados sobre ella.
[357] Alabanda, o según otros Alabastra. La historia del casamiento de
Gigea se refiere en el lib. V, pár. XXI.
[358] Esta narración en nada desdice de la sencillez de los tiempos
primitivos, tan bellamente retratada en Homero, y sobre todo en
nuestros libros santos. También Jacob servía de zagal como Pérdicas
apacentando los rebaños, y Sara como la reina de Lebea cocía el pan
sobre las brasas en la tienda de Abraham. Vivía Pérdicas unos siete
siglos y medio antes de J. C.
[359] Pasó Midas de Macedonia a Frigia, en donde reinó.
[360] Añade más Plutarco: que el rey les ofrecía reedificar la ciudad,
darles infinito dinero y hacerles señores de todos los griegos.
[361] Sin la memoria de tales oráculos, que ciertamente salieron
hueros, no hubiera acariciado tanto a los atenienses la política
espartana, con el fin de no ponerse a peligro de perder el imperio de
la Grecia.
[362] Esto, según Plutarco, lo dijo Arístides señalando al sol con el
dedo.
[363] Tres eran los hermanos Alévadas, príncipes de Tesalia, Eurípilo,
Trasidemo y Tórax.
[364] Con esto desmiente Heródoto a los oradores Demóstenes y Esquines,
cuando afirman que pasó en efecto al Peloponeso un tal Artimio, con
grandes sumas para desconcertar la unión de los griegos.
[365] Heródoto no hace mención de otro apedreado por motivo semejante,
según parece, llamado Cirselo, si estamos a lo que dicen Demóstenes,
Cicerón y otros.
[366] Como tal había sido escogido por Éaco, quien en Egina le erigió
un templo.
[367] Estos vecinos de las ciudades subalternas del estado eran la
segunda clase de tres que había en Lacedemonia, inferiores a los
espartanos o moradores de la ciudad, y superiores a los ilotas o
esclavos.
[368] Tanto las Esfendaleas como Decelia eran villas de la tribu
Hipóntida, en la costa del Ática, fronteriza a Eubea. Tanagra es la
moderna Anatoria, y Escolo una ciudad de la Beocia al pie del monte
Citerón.
[369] Pausanias pone las ruinas de Hisias y Eritras a las raíces de
Citerón, en la comarca de Platea.
[370] Esta sentencia, que pone ya el autor en boca de Cambises (lib.
III, c. LXV), demuestra que estaba extendido entre los persas el
fatalismo; error que, nacido de una fuente pura como es la presencia de
Dios, conduce a las más fatales, consecuencias.
[371] En este discurso, verdaderamente ático, al lado de muy buenas
sentencias e ideas, se notan algunas más brillantes que exactas,
como la presente exageración de 46 naciones unidas en Maratón, y de
las proezas áticas, que no se descuidaron en hacer valer Demóstenes,
Isócrates, Lisias y otros oradores de aquel pueblo.
[372] En el original se añade _de los Clicíadas_, pero esta palabra
debió ser una nota marginal inclusa en el texto, pues siendo tres las
familias de Élide insignes por sus adivinaciones, la de los Yámidas,
la de los Clicíadas y la de los Telíadas, no pudo ser a un tiempo
Tisámeno, Yámida y Clicíada, a no decir que las dos familias habían
emparentado.
[373] Una de las poblaciones que se unieron para formar la ciudad de
Megalópolis, al presente pobre aldea llamada Leondari.
[374] Hervía ya entre los griegos, en medio de tanto calor y esfuerzos
por la defensa de la libertad, esa raza de traidores más amigos del oro
que de la patria, peste de las repúblicas aun en su mayor auge, contra
la que declamaba tanto Demóstenes.
[375] Nota Plutarco que en su tiempo no se conocía en Beocia tal río, a
no ser que fuese el llamado Hermón.
[376] Plutarco tacha a Heródoto de haber querido deprimir el decoro de
un general espartano, suponiendo quería evitar el ataque de los persas
y mintiendo con decir que los lacedemonios no se habían medido con los
persas con quienes tan valientemente peleó Leónidas; pero no veo por
qué la memoria de la batalla de Maratón no haga verosímil el modo de
pensar de Pausanias, y por qué no pueda asegurar que los espartanos
no habían peleado con los persas, pues los de Leónidas quedaron todos
muertos en el campo.
[377] Pausanias la llama Peroe.
[378] No con mucha razón acusa Plutarco este pasaje, constando que la
veste talar y la falta de escudo paraba de modo a los persas, que con
razón parecían inermes contra hombres armados.
[379] Esta voz significa a veces un templo simple: otras
particularmente se aplica al de Perséfone y Deméter en Eleusis.
[380] Reprende también Plutarco al autor por no nombrar los difuntos
de las otras ciudades griegas, y pretende que los griegos muertos en
defensa de la libertad de la patria ascendieran 1360.
[381] Alguna consideración merece con todo el que las tropas opuestas a
los lacedemonios eran bárbaras y persas, mientras que las que resistían
a los atenienses eran griegas y tebanas.
[382] Alude en esto al uso militar de los antiguos, quienes formados en
sus filas solían sentarse poniendo sus escudos delante y cubriéndose
con ellos.
[383] Parece que esto sucedió al principio de la guerra del Peloponeso,
antes que los lacedemonios fortificasen a Decelia.
[384] Esta segunda narración parece más verosímil, dando lugar al genio
poético y creador de los griegos para fingir la áncora de hierro con
cadena de bronce.
[385] Se cree que estas palabras _ireas_, o sacerdotes, debe corregirse
_irenas_, u oficiales lacedemonios, o bien _ippeas_, caballeros.
[386] Apolonia, ahora Piergo en Albania.
[387] El río, según unos, se llamaba Avo, ahora Polina; según otros,
Piergo. Orico es Orco al presente.
[388] Si se leyera, con una pequeña variación del original, _yendo
por la Grecia_, sería más coherente este pasaje, sin acudir a otra
expedición de este adivino contra su patria.
[389] Este nombre, que equivale al de veneradas, se daba a las diosas
Deméter y Perséfone.
[390] No tuvo este prodigio por autor a otro dios ni diosa que al mismo
astuto y político Leotíquidas, como lo han declarado después Diodoro
Sículo y Polieno.
[391] Fue el día 3 del mes ático llamado Boedromión.
[392] Ejercicio y juego de los griegos, que consistía en luchar con
todo el cuerpo a puñadas, a coces, a brazo partido y aun a mordiscos.
[393] La voz _ticta_ significa no día de la coronación, sino día de
cumpleaños, y en este caso adornarse la cabeza significa pulirla,
rizarla.
[394] Sin duda esta ferocísima Amestris no podía ser la Ester de los
Libros Santos, como pretenden algunos. ¡Qué horror!, ¡qué crímenes!,
¡qué violaciones de derechos!, ¡qué abusos de poder por todas partes!
Sin embargo, estos amores trágicos, como lo son los de palacio cuando
no son legítimos, serán acaso de mayor interés y curiosidad para los
lectores que todo lo tocante a las expediciones de Jerjes: tal es el
carácter y no sé si diga la malignidad natural al hombre.
[395] Este promontorio, frontero a la isla de Lesbos, lleva hoy el
nombre de cabo de Santa María.
[396] Este pretendido dominio del Asia no puede estribar en la división
primera del orbe entero entre los Noáquidas, pues se tiene por más
fundado que los hijos de Jafet se establecieron desde el principio en
el Asia menor.
[397] Llámase en griego este río _Egos Potamos_, célebre después en
la guerra del Peloponeso por la batalla de los atenienses contra los
lacedemonios.