¡Ah! el Señor está contigo y su poder te hace invencible, exclamó
con acento de envidia Zahra: tú salvarias á Fayzuly, si Fayzuly no
estuviese condenada.
--¡Condenada Fayzuly, la hurí de mi alma! exclamó con desesperacion el
príncipe.
--Mira, le dijo Zahra.