Y á través de la puerta del mirab, se veia una oscuridad densa, y
entre aquella oscuridad se oia un ruido semejante al de las alas de un
murciélago que estuviese clavado á una pared, y se oia una voz doliente
y lánguida, pero desesperada.
--Amado mio Abu-Ishac, walí de Comares, prepárate á combatir con la
virtud del príncipe Aben-al-Malek que ha vencido mis encantos; que
no pase de la segunda bóveda, amado mio; libértame, condenándole,
de la horrible saeta con que me ha clavado á la bóveda; padezco
horriblemente; deslumbra con tus tesoros al maldito Aben-al-Malek;
mira que si no le vences, quedarás sujeto á los tormentos á que él me
ha sujetado; véncele y seré tuya, y te llamaré luz de mis ojos y te
envolveré en mi hermosura.