VII.

Y á través de la puerta del mirab, se veia una oscuridad densa, y

entre aquella oscuridad se oia un ruido semejante al de las alas de un

murciélago que estuviese clavado á una pared, y se oia una voz doliente

y lánguida, pero desesperada.

--Amado mio Abu-Ishac, walí de Comares, prepárate á combatir con la

virtud del príncipe Aben-al-Malek que ha vencido mis encantos; que

no pase de la segunda bóveda, amado mio; libértame, condenándole,

de la horrible saeta con que me ha clavado á la bóveda; padezco

horriblemente; deslumbra con tus tesoros al maldito Aben-al-Malek;

mira que si no le vences, quedarás sujeto á los tormentos á que él me

ha sujetado; véncele y seré tuya, y te llamaré luz de mis ojos y te

envolveré en mi hermosura.

Historia de los siete murciélagos, leyenda árabe · 第 84 / 111 题