Quince años habian transcurrido desde la fatal luna de rabie, primera
del año ochocientos noventa y siete[35], en que las huestes de los
reyes de Castilla y Aragon habian arrojado de Granada al débil Boabdil,
y habian clavado la cruz del Nazareno sobre las almenas de la torre de
la Alcazaba.
[35] Enero de 1492 de J. C.
Todo lo habian profanado: el vencedor puso en el mirab su planta
impura, y el harem fué abierto á las mujeres castellanas; el trono de
Al-Hhamar el Magnífico habia sido arrastrado por el polvo, y el yugo
y las flechas coronados por el _Tanto monta_, empresa de los reyes
cristianos, habian sido esculpidos en la sala de justicia del alcázar
sobre las suras del santo Koran.
El genio del islam huyó indignado de la Alhambra y de Granada, y Eblis
se cernió gozoso sobre el mirab profanado.
El nazareno lo recorrió todo, en busca de los tesoros de los
vencidos; bajó á las cisternas, recorrió las minas, y penetró en los
subterráneos, como aquel que en una casa deshabitada va en busca de
alguna prenda ó joya olvidada por el dueño.
Pero hubo un lugar en el que en vano pretendieron penetrar; le defendia
el terror y le envolvia el misterio.
Este lugar era la _Torre de los Siete Suelos_.