Del centro del círculo trazado por Betsabé, salieron tres genios
horrorosos. Tras cada uno apareció una comitiva de esclavos de ambos
sexos, cubiertos con vestiduras deslumbrantes de riqueza. Pajes de
rubias guedejas conducian en azafates de oro túnicas espléndidas y
joyas de inestimable valor. Diez guerreros árabes cubiertos de hierro
acompañaban á cada servidumbre.
--Genios, dijo Betsabé dirigiéndose á ellos; os entrego mis hermanas.
Llevadlas á mi alcázar, y haced cuanto deseen. Cuando luzca el cercano
dia, hacedlas subir á cada una en un palanquin; que las acompañen
las esclavas cubiertas con velos, y los esclavos arrojando bolsas de
ámbar llenas de oro á las gentes que se detengan á mirarlas: detrás de
cada una irán diez árabes armados, jinetes sobre caballos superiores
á los de Persia. Vosotros invisibles, protegereis á mis hermanas.
Djeidah entrará en Granada por la puerta de Bib-Lachar, Zahra por la
de Bib-Ataubin, y Obeidah por la de Bib-Elvira. Todas irán al coso de
Bib-Rambla, y se colocarán en el sitio destinado en los miradores para
las princesas. Id, hermanas mias, id.
Cada una de las jóvenes desapareció con su comitiva á través del
círculo trazado por Betsabé, y que se cerró tras ellas.