El jóven creyó morir; los labios de la jóven habian abrasado su sér
y una nueva vida llena de ambiciones desconocidas y terribles hacia
latir su corazon; creyó verse en la cumbre de una altísima montaña,
y que á sus piés se extendian los continentes de la tierra ceñidos
por los abismos del mar; á su lado Betsabé le estrechaba dulcemente
entre sus brazos, y posaba en él la intensísima mirada de sus negros
ojos, mientras en su pequeña y lindísima boca vagaba una sonrisa de
amor. Parecióle que el mórbido brazo de la hermosa se tendia sobre el
dilatado hemisferio, y que su voz dulce y tentadora le decia:
--«¿Qué quieres de cuanto el aire baña, la tierra ostenta ó azota el
mar?»
Juzef sólo queria el amor de Betsabé, pero sin fin, como el inmenso
espacio que se mostraba ante sus ojos.
La vision duró un momento; Juzef volvió á mirar en torno suyo el
retrete de la casa de Absalon, con sus lámparas veladas por gasas, sus
pájaros dormidos entre flores, y la hermosísima esclava recostada con
indolencia en el divan.
--Mira, le dijo sonriendo Betsabé, la marca terrible de mi encanto ha
caido de mi sér; y le mostró con las extremidades de sus bellísimos
dedos las pequeñas alas de murciélago, que Juzef habia visto algunos
momentos antes sobre sus espaldas.
--Quémalas en aquel braserillo, añadió Betsabé señalando uno de los
perfumeros.
El jóven tomó con repugnancia aquel negro despojo y le arrojó al fuego;
levantóse una llama azulada y quedó reducido á negra ceniza.
--¿Ves algo en el braserillo? continuó Betsabé.
El príncipe revolvió la ceniza, y entre ella encontró un anillo de
esmeralda, al rededor del cual estaba grabada la cifra cabalística de
Salomon.
--Dame esa sortija, dijo Betsabé.
El príncipe se la entregó.
Un color febril subió á las mejillas de la jóven, y una exclamacion de
insensata alegría, rebosó de su corazon.
--¡Oh! gritó: ya eres mio, miserable Absalon; estaba escrito y se
cumplió: ¿quién más poderoso que yo? apagaré mi sed de venganza y mi
sed de amor. Venid, hermanas mias; venid y alegraos: el sol de nuestra
vida vuelve á brillar más hermoso que nunca.