Era este mancebo y gentil á maravilla; tenia los ojos negros y
radiantes, la tez blanca y la barba bermeja, por lo que le llamaban
Al-Hhamar (el Rojo); su corazon estaba sin mancha, y su prudencia
sólo podia compararse á su valor; diestro y afortunado caudillo, como
Aben-Aby-A'mer-Almanzor[17], le precedia en el combate el terror,
la muerte moraba en el filo de su espada, y en pos de él volaba la
victoria.
[17] El Invencible.
Nieto de reyes, ciñó á su frente las coronas de Jaen, Guadix, Arjona
y Baza, y cuando su enemigo el desgraciado Aben-Hud, murió por la
traicion del alevoso alcaide de Almería Abderraman; proclamado por los
parciales de este, señor de la tierra; el walí de Jaen, Aben-Chalid,
ganó por su parte á los granadinos, y al fin en la luna de Ramazan del
año 635 de la Egira, Al-Hhamar ciñó sobre las coronas que poseia, la de
Granada arrancada por el crímen de otro de las sienes de Aben-Hud.
Engrandecido por las bondades de Allah, Aben-Al-Hhamar era el único
sosten de los muslimes en España.
Reformó las leyes en Granada, la hermoseó, y cuando despues de la
conquista de Sevilla, volvió armado caballero por el noble rey de
Castilla Ferdeland[18], se dedicó al engrandecimiento de los reinos
que le habia dejado la espada vencedora del afortunado rey de los
nazarenos, y despues de haber edificado mezquitas, fundado hospitales
y fortalecido á Granada, construyó para su residencia el alcázar de la
Alhambra[19].
[18] Fernando III el Santo.
[19] Al-Kars-al-Hhamra, _el castillo rojo_.
Oid porque, segun algunos cuentan, se construyó aquel palacio,
maravilla de las maravillas, el de los techos de sándalo y las cúpulas
de oro, donde vaga la hada de los amores y al que defiende una coraza
impenetrable de torres.