YA encontraremos ocasión, Tomasa: paciencia, gentil Tomasa.
TOMASA.--Por vida! que el clérigo era harto bueno, á pesar de cuanto
decía el caballero viejo.
PIEDRA.--Un perverso don Oliverio, Tomasa; un vil Dañatextos. Pero,
Tomasa, aquí en el bosque hay un mancebo que te reclama.
TOMASA.--Sí, ya sé quién es. No tiene en mí ni el menor interés del
mundo. Aquí viene el que decís.
(_Entra Guillermo._)
PIEDRA.--La vista de un patán es cosa que me llena y satisface más que
un banquete. Á fe mía que los hombres de ingenio tenemos mucho de qué
responder. Siempre hemos de hacer burla: no podemos evitarlo.
GUILLERMO.--Buenas tardes, Tomasa.
TOMASA.--Buenas os las dé Dios, Guillermo.
GUILLERMO.--Y buenas tardes á vos, caballero.
PIEDRA.--Buenas tardes, buen amigo. Cubre tu cabeza, cubre tu cabeza: te
ruego que la cubras. ¿Qué edad tienes, amigo?
GUILLERMO.--Veinticinco, señor.
PIEDRA.--Madura edad. ¿Es Guillermo tu nombre?
GUILLERMO.--Guillermo, señor.
PIEDRA.--Bonito nombre. ¿Es este bosque el lugar de tu nacimiento?
GUILLERMO.--Sí, señor, á Dios gracias.
PIEDRA.--«¡Á Dios gracias!» Galana respuesta. ¿Eres rico?
GUILLERMO.--Á fe mía, señor, así... así.
PIEDRA.--«Así, así;» está bien, muy bien, desmesuradamente bien; y sin
embargo, no lo es; no es más que así, así. ¿Eres discreto?
GUILLERMO.--Sí, señor: tengo un ingenio regular.
PIEDRA.--Pues dices bien. Recuerdo ahora un dicho: «el necio se cree
discreto y el discreto se tiene á sí propio en concepto de necio.» El
filósofo pagano cada vez que tenía deseo de comer un racimo de uvas
abría los labios al ponerlo en la boca; significando con ello que las
uvas han sido hechas para comerlas y los labios para abrirse. ¿Amas á
esta muchacha?
GUILLERMO.--Sí, señor, la amo.
PIEDRA.--Dame tu mano. ¿Eres instruído?
GUILLERMO.--No, señor.
PIEDRA.--Entonces aprende de mí esto: tener es tener; porque es una
figura retórica que la bebida vertida de una taza á un vaso, mientras
llena al uno deja vacía á la otra; pues todos vuestros autores convienen
en que _ipse_ es él. Ahora bien; vos no sois _ipse_, porque ese soy yo.
GUILLERMO.--¿Cuál es ese?
PIEDRA.--El que se ha de casar con esta mujer. Por lo cual vos, patán,
abandonad--ó en lenguaje vulgar--dejad la sociedad, que en rústico es la
compañía, de esta hembra--que en el trato común es esta mujer--y todo
junto quiere decir, abandona la sociedad de esta hembra ó pereces ¡oh
patán!; ó para que lo entiendas mejor, mueres: á saber: te mato, te hago
desaparecer, cambio tu vida en muerte, tu libertad en servidumbre. Te
administraré veneno, paliza ó cuchillada. Haré asonadas para pelotearte,
te abrumaré con mi política, te mataré de ciento cincuenta modos.
Tiembla, pues, y vete.
TOMASA.--Hazlo, buen Guillermo.
GUILLERMO.--Que Dios os conserve el humor, caballero.
(_Sale.--Entra Corino._)
CORINO.--Nuestros amos os buscan: venid, venid.
PIEDRA.--Lista, Tomasa, lista, Tomasa. Ya sigo, ya sigo.
(_Sale._)