camino, subsistiendo el establecimiento del Rio Negro, han de dar luz á
ir preparando y allanando tanto horror, tanta dificultad como se
aparenta, extendiendo sus poblaciones rio arriba, que servirán de escala
á su comodidad; prepararán mayores intereses al comercio; contendrán el
atrevimiento de los indios en los insultos y robos que experimentan las
fronteras de Buenos Aires, serán los cimientos mas sólidos en que se
han de fundar las esperanzas de reducir estos infieles habitadores de
los vastos y fértiles terrenos que componen el Huechuhuehuem y faldas de
las cordilleras, hasta la Concepcion de Chile, cuyas industriosas
operaciones en el beneficio de las lanas, de que fabrican ponchos y
mantas, el cultivo de la agricultura en que nos imitan, la poblacion
fija, aunque muy dispersa de sus domicilios, nos ofrecen las mas vastas
y felices ideas para la exaltacion de nuestra santa Fé, y prosperidad
del Estado; y puede llegue el dia que á imitacion nuestra se rian de
estas aparentes dificultades.
Para satisfacer á la segunda objecion, necesitaria enteramente de las
pruebas y fundamentos que le dá su autor, pues en la primera adquirí
algunas noticias que las saqué del diario que llevó Villarino en su
navegacion. Pero en esta, si es cierto que dá por inaccesibles las
cordilleras por aquellos parages, no puedo atinar con ellos, porque no
los ha de sacar de su vasta comprension, ciencias y literatura, si no es
en el de un desengaño físico, del que puede dar razon, y estar instruido
el rústico mas zafio.
Es cierto que las cordilleras son inaccesibles por muchos parages. Los
indios de San Julian contestan, que desde el Estrecho, tirando por la
parte del norte, lo son aun para los brutos: lo mismo notó el
Super-intendente D. Antonio de Viedma cuando reconoció el rio de Santa
Cruz hasta su naciente[A], pero no debe entenderse con el rigor que
piensa el autor, pues solo las encuentra accesibles por el camino que
usamos por Mendoza á Chile. Son igualmente transitables desde
Huechuhuehuem, ó Catapuliché, por el Portillo, á los indios y ganados
que conducen. La prueba que doy á esta afirmativa es la uniforme
contestacion de los indios habitadores de aquellos parages, á quienes he
preguntado con proligidad repetidas veces, cuyas noticias se fueron
comprobando con los descubrimientos de Villarino; ya con haber
encontrado cerca del rio Diamante, el ganado vacuno y caballar que
llevaban los indios hurtado de las fronteras de Buenos Aires, para
vender á Valdivia, donde habian ofrecido esta remesa un año antes; y ya
por haberle informado estos infieles, cuando llegó al Catapuliché, que
habia bajado un cristiano de Valdivia, como un dia de camino, donde se
hallaba, para tratar y ajustar la compra de él, dándole individuales
señas de su persona[B].
[Nota A: _Descripcion de los terrenos, puertos, indios y costas de
la mar, de D. Antonio de Viedma, desde los 44 grados sud, hasta los 52,
donde está el cabo de las Virgenes._]
[Nota B: _Diario de Villarino, del reconocimiento del Rio Negro._]
Todas estas pruebas son de hecho propio: las del autor han de ser de
reflexiones y referencias, cuya desigualdad es notoria en la fé de una
justificacion que está apoyada tan legalmente. Pero enhorabuena, he de
conceder la igualdad, que no tienen: en este caso, ¿no debiamos haber
ocurrido á Valdivia á examinar y comprobar aquellas citas que eran un
verdadero testimonio de la verdad? Pero ¿qué se hizo? Diferir en un todo
á la autoridad del autor, como si las inaccesibles montañas, que formaba
su imaginacion y discurso, fuesen verdaderas.
Supuesto que hay pruebas expuestas á favor y en contra de lo inaccesible
ó transitable de las cordilleras por el Catapuliché, Huechuhuehuem á
Valdivia, debemos estar en favor de estas últimas, á menos que un
desengaño fisico de personas sínceras y verdaderas hagan ver lo
contrario. No podemos dejar de conocer, que nos presenta la naturaleza
los dos caminos que llevo propuesto por agua y por tierra á dicha plaza
y reyno de Chile: pues en los tiempos oportunos no solo se puede navegar
como llevo demostrado al parage donde llegó Villarino, sino de la laguna
Huechum-lauquen, ó del límite de donde nace el rio, que está un dia de
camino mas distante. Desde este sitio á Valdivia echan los indios en
mula tres dias, por la aspereza de las montañas: tránsito muy corto,
comparado con el que media por Mendoza á Chile, que nos franquea menos
gastos y otras comodidades.
Desde el establecimiento del Rio Negro á la laguna Huechum-lauquen por
tierra, su distancia aun no llega á 160 leguas: hasta la punta del
Diamante se puede abrir camino muy cómodo para carretas, por la orilla
del mismo rio, cuyas aguadas es el mayor socorro y alivio del ganado. A
este sitio puede conceptuarse 120 leguas: desde él á dicha laguna 40, y
desde esta á Valdivia 20; de modo, que siendo toda la distancia 180
leguas, las 120 es camino carretero muy suave y cómodo; las 40 con el
tiempo talvez se pondrán en igual disposicion, aplicándose á suavizar
algunos malos pasos; y las 20 restantes es el único malo que hay que
transitar. Pero este, segun lo explican los indios, no tiene aquellos
voladeros y precipicios que el de Mendoza á Chile. Compárese, pues, lo
dilatado de este desde Buenos Aires, que pasa de 500 leguas, lo penoso y
arriesgado de la travesia de sus pampas, por la escasez de agua é
indios, con lo corto y suave del que puede abrirse por el Rio Negro, y
de la seguridad de estos infieles, tomadas sus principales avenidas y
puestos, que es otro de los asuntos que mas importa á la prosperidad de
Buenos Aires, como demostraré en su lugar, por medio de las expresadas
poblaciones.
He hablado con concepto á lo que promote lo descubierto en el Rio Negro
para la plaza de Valdivia; prescindiendo del reconocimiento del rio
Diamante, ó Sanquel, que por la observacion hecha por el piloto
Villarino, en la confluencia de este rio con el Negro, de 38 grados 44
minutos y otras combinaciones y noticias, hay fundadas esperanzas, la
tiene con el Tunuyan, que pasa por la ciudad de Mendoza, y á ser ciertas
descubren iguales proporciones.
Llegamos ya al punto mas importante, y en que estriba toda la felicidad
de la Provincia; esto es, en reparar el destrozo de ganado que causan
los indios en las dilatadas campañas y fronteras de Buenos Aires; en
librar á aquellos infieles de tantas muertes, robos y cautiverios; en
aprovechar los inmensos campos que de esta capital median al Rio Negro,
donde puede dilatarse y fomentarse la cria de ganado, que debe ser otro
de los ramos que ha de sostener este establecimiento, y el apoyo de los
demas. Los asuntos son gravísimos, pero la felicidad de ellos pende en
una misma causa, cual es refrenar á los indios.
Por las noticias adquiridas del reconocimiento del rio que hizo
Villarino, hemos comprobado los informes que habian dado muchos indios,
de no tener otro paso los de la nacion Tehuelche, Villiches, Puelches, y
otras naciones habitadoras del Huechuhuehuem, é inmediaciones de
Valdivia en las cordilleras, que el sitio llamado el Choelechel, para
transitar al Colorado, sierras de la Ventana, Tandil, Volcan, Cashuatí,
y fronteras de Buenos Aires; por carecer de aguadas los otros parages, y
ser terrenos intransitables. La seguridad de estas particulares noticias
me hizo creer se extendia á todas la naciones de indios, que nos causan
tanto daño, y que tomando aquel paso estaban sugetos. Este concepto me
estimulaba á repetir las instancias al Sr. Virey para ocuparle y
asegurarle.
Posteriormente traté un indio muy ladino, y práctico de aquellos
vastísimos terrenos, llamado José Yati, el que me desengañó,
informándome, que el Choelechel era paso respectivamente de las naciones
de indios que llevo citadas, pero no de todas, pues habia otros dos
caminos por donde venian, y se internaban: el uno caia á las Salinas, de
donde se ha proveido de sal Buenos Aires con las carretas; y es
transitado de los indios Peguenches, y Aucases, cuyo cacique nombran
Guchulap, y el otro, mas al norte y no muy distante de la ciudad de
Córdoba, que frecuentan los de nacion Ranqueles.
El motivo de usar de diferentes caminos estas naciones, es por la
enemistad que tienen unas con otras, y estar mas inmediatos á sus
tierras; pues de hacerse comunes en el tránsito, habian de atravesar por
las de su convecinos.
Tomando el sitio del Choelechel, ya aseguramos el pasage para los indios
de aquellas naciones, que son numerosísimos: le quitamos estos enemigos
á los campos y fronteras de Buenos Aires; y vamos proporcionando la
internacion, y demas importantes proyectos, que puede atraernos el Rio
Negro por la parte de Valdivia.
Los otros dos caminos es asunto que merece mayor atencion en el dia,
porque no tenemos conocimiento fisico de ellos, lo que no acaece con el
de Choelechel: solo hablamos por informes y noticias de los indios, y se
necesita un descubrimiento formal de estos parages para tirar las líneas
de su seguridad.
Aun sin la noticia de tan importantes motivos, en oficio de 31 de Julio
de 1781, propuse al Señor Virey cuan útil era ir adquiriendo
conocimiento de las naciones de indios que habitaban los campos de
Buenos Aires; sus albergues y retiros, donde se ponian á seguro, cuando
se veian perseguidos, ó atacados de nosotros; á cuyo intento habia
destinado á los peones, Antonio Godoy y Juan José Gonzales, que con el
pretesto de pasar á sus toldos á comprarles ganado, les llevasen
aguardiente, avalorios, y yerba, con cuyas dádivas se iban
familiarizando con unos, y tomando noticias de otros; único medio que
podia vencer estas dificultades. Iguales diligencias manifesté á dicho
Exmo. Señor serian útiles practicar desde la fronteras de Buenos Aires y
sus guardias, destinando sugetos adaptados para el caso; con cuyos
conocimientos era fácil con dos expediciones que salieran de esta
capital y Rio Negro contenerlos y refrenarlos.
Esta propuesta no mereció aprobacion, y Godoy y Gonzales habiéndolos
mandado con cartas para S. E., y este haber sido el primero que se
aventuró á transitar el camino por entre tantos indios, y dado
conocimiento para el viage que hizo el piloto D. Pablo Sisur por tierra
á dicho establecimiento, tuvieron ambos el desgraciado fin de parar en
una cárcel, de cuya prision los libró su propia inocencia.
No obstante el desprecio con que se trató mi propuesta, los continuados
insultos y robos de los indios, obligaron al Señor Virey á determinar
las expediciones que han salido de Córdoba, Mendoza y esta capital; pero
no del Rio Negro, que es el parage mas inmediato á ellos. La causa no
soy capaz de comprender aunque me dé mucha márgen la oposicion de los
establecimientos. Dios quiera no se malogran estos gastos, por haber
dejado libre aquel portillo.
Estas expediciones eran los mejores principios para descubrir y
reconocer los dos citados pasos y caminos; porque las de Mendoza y
Córdoba deben cruzarlos, y comunicándo á sus respectivos comandantes las
instrucciones y noticias, con un mismo gasto se levantaban planos de
aquellos sitios, acompañándoles sugetos facultativos de sinceridad y
verdad, y no llenos de la preocupacion que reina de los
establecimientos: si acaso se han internado, puede ser que sirvan de
mucho sus noticias.
Tomado un verdadero conocimiento de estos pasos y caminos, podian
fortificarse, y repararse, extendiendo á ellos las guardias de las
fronteras, porque cortadas estas avenidas, y la del Choelechel, quedaban
libres las demas campañas, y á Buenos Aires, y poblaciones del Rio Negro
se daban la mano por tierra para su comunicacion, para la cria y fomento
de ganado, y para la extension de sus poblaciones. Véase pues, que
ventajas tan grandes resultaban á la provincia, y aun á todo el reyno el
reconocimiento y seguridad de estos pasos.
Las inmensas indiadas que por ellos bajan á proveerse de caballos y
ganados, es una langosta, ó plaga de su destruccion: que á no ser unos
campos tan dilatados y fértiles, no dejarian casta. El no acabar de
apurarles, dan una segura idea de su abundancia y propagacion; cesando
esta causa será un aumento ventajosísimo para el comercio de la
corambre, que, como fruto de la tierra, merece la primera atencion por
ser permanente y no precario. Las poblaciones de los campos de Buenos
Aires irian tomando otro incremento y extension, particularmente si se
reuniesen á ellas los vecinos, que en despoblados dispersos habitan en
chácras, como está mandado por repetidas reales cédulas: pues este
disimulo es perjudicialísimo al bien espiritual de aquellas almas, y
legislacion real, porque carecen de instruccion cristiana en nuestros
sagrados dogmas; rara vez frecuentan los santos sacramentos de la
penitencia, y eucaristía, y casi no tienen, ó reconocen á quien obedecer
y temer: de modo que poco se diferencian de los indios salvages.
Este método de gobierno es la destruccion de si mismos, porque la mucha
extension, que media de una chácra á otra, dá márgen á los indios para
robar los ganados, cautivar y matar á sus habitadores, á cuyas
desgracias coadyuvan en mayor parte los que frecuentemente se pasan á
estos infieles, comunicándoles las noticias y caminos seguros á sus
invasiones, de tal modo que ninguna malogran.
Enterado yo en el Rio Negro por los mismos indios, y viages que hicieron
los dos expresados peones Godoy y Gonzales, de esta maldad en los
nuestros, han sido repetidas las instancias que he hecho al Señor Virey,
para que se les castigue con egemplar rigor al que se aprenda haber
incurrido en tan horroroso delito, y juntamente dí cuenta á S. E. de uno
de estos impios que los dirigia: el que llegó á tal extremo su crueldad,
que no estuvieron exentos de ella sus propios padres, á quien él mismo
mató en una de las entradas que hizo con los indios.
Reducidos á poblaciones los vecinos de estas chacras, tendrán diferente
instruccion y gobierno, y por medio de padrones donde se anoten, habrá
conocimiento de los sugetos que falten en el pueblo, y podrá saberse con
otra facilidad su paradero.
No puedo omitir, por el mucho conocimiento adquirido en los cinco años
que he estado tratando estos salvages en el Rio Negro, cuan útil nos es
el método que observan los franceses en sus Indias con semejantes
bárbaros, y con cuanta razon nos lo recomienda el Señor Ward en su
proyecto económico. Sin tener yo las mas leves noticias de estas reglas,
las he seguido; y notoria es la buena armonia que he conservado con
ellos, y lo útil que han sido al fomento del establecimiento: y no puede
decirse que son de mejor índole aquellos que los de estos campos, porque
allí han concurrido los que aquí nos dañan. Todos me han conservado una
verdadera amistad y buena fé, á excepcion de algun robo de caballos, de
que aun entre nosotros mismos no estamos libres.
Esta experiencia demuestra la importancia de poner en las guardias, ó
pueblos que se establezcan, sugetos de afabilidad, talento y juicio para
tratar con los indios y que á cambio de abalorios y otros efectos que no
nos perjudiquen, se introduzca con ellos comercio de sus propios frutos;
como son pieles de liebre, zorrillo, guanaco, y guaracha, riendas,
plumeros, ponchos y otros efectos de que abundan: por estos medios con
utilidad propia vamos conciliando y adquiriendo su amistad como lo hacen
y logran los franceses.
Tengo demostrado el método y esperanzas de las muchas utilidades que
podemos sacar del establecimiento del Rio Negro, lo vasto é importante
de ellas manifiesta la creacion ó formacion de un nuevo reyno. Todas
acrescentan el comercio, aumentan, ó forman un cuerpo de marina
mercantil, que es el mayor nérvio de la felicidad de una monarquía, y
por consiguiente atraen el aumento de las poblaciones. Todo ello no
puede emprenderse en la presente época, es menester poco á poco ir
adelantando, y dándose la mano uno con otro, á proporcion de sus
prosperidades y ventajas. Un prudente, sábio y celoso Gobierno,
inflamado con el espirítu de patriotismo, sin intermision de otros
entusiasmos, bajo de una proteccion real, cual logramos en el dia,
dedicada toda al aumento y felicidad de los vastos dominios que rige,
serán las principales basas y columnas donde se apoyen, y sostengan el
feliz éxito de estas demostradas utilidades.
PARTE TERCERA.
Los cortos principios del establecimiento del Rio Negro, y sus
obstinadas oposiciones, causa de tantos desperdicios y gastos,[C] le
tienen tan en el aire, que al menor huracan, todo él dá en tierra. Para
su conservacion y aumento, se necesita mucho tino y pulso, porque la
real hacienda no se halla en estado de gastos, y la multitud de informes
y papeles remitidos á la Corte, han entibiado aquel primer fervor con
que se promovió, borrando en el real ánimo sus fundamentos y causas, y
si ahora no se procura sostener, todo es perdido.
[Nota C: _En caso necesario, se harán ver los fundamentos de esta
proposicion._]
Estas reflexiones me hicieron, ó por mejor decir, obligaron á dar el
informe de 16 de Febrero de este año, que por órden de 14 del mismo me
pidió el Señor Virey D. Juan José de Vertiz, para arreglar el
establecimiento en la forma que manda Su Magestad por la real órden de
1.º de Agosto. La ciega obediencia y estado deplorable de estos asuntos
no me dieron otro arbitrio, que manifestar el modo y forma de su
reduccion, dejando campo para que tan corta raiz fomentase, y produjese
las grandes esperanzas que anteriormente tengo expresadas; pues de haber
manifestado yo, que en aquel estado no podia subsistir, preparaba el
huracan á su entera ruina.
Allí reformo el establecimiento al solo número de 12 familias; propongo
los medios de su conservacion y subsistencia, y abro campo con el
fomento de la pesca de la ballena, y abasto de la sal para que se
sostenga y prospere sin gasto de la real hacienda; y estos medios son
los únicos que le han de sostener y fomentar, y los que deben merecer
toda la atencion del presente Gobierno.
Aunque el primero es de mas importancia que el segundo, este es mas
pronto y fácil, porque el gasto de la Provincia no cesa; y impetrando
órden de Su Magestad, para que no se permita en España embarque y
conduccion de este género á los puertos del Rio de la Plata, y se
prohiba el que las carretas salgan para las Salinas como hasta aquí se
ha practicado, se queda este provecho á beneficio de aquella poblacion,
y sus vecinos, ocupados en las tareas de sus acopios y en el despacho de
sus frutos, logran la provechosa utilidad de esta industria y comercio;
que con la pesca de la ballena establecida en el puerto de San José será
mas importante.
Si el estado en que se hallan los indios, y expediciones nuestras en su
alcance, obligaren á reforzar aquel puerto con mas tropa, es otro
fomento y utilidad de los vecinos: pues el dinero de su prest lo mas
queda á su beneficio; procurando ellos hacer fructíferos aquellos
terrenos con la industria y trabajo de sus labores, tomando distinto
método que el que han llevado, pues ya por su natural desidia y
haraganeria, y ya por las seducciones con que los desanimaban y
entibiaban para que se aplicasen á la agricultura, asegurándoles que
pronto los habian de sacar de aquel destino, y mudarlos á los amenísimos
campos de Montevideo, que abundan de tanto ganado, que sin molestarse en
poco tiempo lograrian enriquecerse, eran los que por todos medios
procuraban hacer inútil la poblacion. Y estas influencias les alentaban
para dedicar sus clamores al Sr. Vertiz, ponderando la esterilidad de
los terrenos, los peligros á que estaban expuestos los indios, y el
rigor del Super-intendente: porque su fervor, eficacia y fatiga no los
dejaba dormir en el ocio de su haraganeria, y les obligaba á trabajar en
la agricultura, por cuyos medios con las producciones de sus frutos ha
verificado sus informes.
La conclusion de las obras del fuerte es otro medio que ha de coadyuvar
en beneficio de los pobladores, porque el dinero que causen estos
gastos, redunda como el prest de la tropa en su provecho, todo ello
coadyuba á un mismo fin; pero es menester pobladores activos é
industriosos; y este es uno de los puntos mas esenciales que debe tener
presente el Superior Gobierno, porque ó poco ó nada servirá se les
proporcione trabajo y salida á sus frutos, si dan con hombres que no los
aprovechan, antes sí los desprecian.
El gasto que debe reformarse es el que causan á la real hacienda los
bergantines destinados á los establecimientos de cuenta del Rey, porque
este es el de mayor consideracion, y solo es útil á sus respectivos
patrones ó capitanes. Por medio del comercio de sal y pesquería de la
ballena se proporciona modo de abastecer el establecimiento de cuanto
caresca y necesite, y facilitar el transporte de los destacamentos de
operarios y tropa que se mude: para lo primero coadyuva su propio
interes, porque estos géneros los venden en el establecimiento, y con
sus utilidades sacan el costo del transporte de sal, y á cuenta de
ellos pagarán los jornales de saca y conduccion al muelle á los vecinos.
Para lo segundo podrá estipularse por regalia de estas licencias; y
cuando no, menos costo le ha de tener al Rey pagar el flete cuando se le
ofresca, que mantener unas embarcaciones, que le han de importar el todo
de cada una al año seis mil pesos, y el flete por mucho que suba no ha
de llegar á quinientos.
Si tiene efecto el refuerzo de tropa en el Rio Negro, talvez se
proporcionará ocasion que contenga á los indios, y libres de recelos los
pobladores, puedan extenderse en el egercicio de la argricultura, y cria
de ganado; pues uno y otro han de ser los mas sólidos cimientos en que
estribe, y se asegure la poblacion, atrayendo mayor número de vecinos,
que por sí mismos formen cuerpos para resistirles, y escarmentarles en
todo tiempo. Los terrenos, en la proporcion que ofrece el rio,
valiendose del arte, á poca costa se pueden beneficiar con el riego,
como tengo demostrado al Señor Virey en oficio de 26 de Marzo del año
próximo anterior, número 26; y aun sin los medios que allí propongo, si
los vecinos son aplicados, con norias que meuvan caballos pueden
adelantar mucho; mayormente cuando allí no tienen costo, y es muy poco
lo que cuesta este ganado.
Todo lo cual parece haber persuadido que los conatos y desvelos de
nuestros católicos monarcas en proyectar y promover estos
establecimientos, han sido efectos de un profundo conocimiento y estudio
sobre la religion y la política; que estas dos bases de todo Gobierno
ilustrado y cristiano, fueron el fundamento de las expediciones de
Sarmiento. Las de los dos hermanos Nodales, la del capitan Olivares, con
los Padres Cardiel, Quiroga y Strobl; la del capital de fragata D.
Francisco Pando; la de D. Domingo Perlier, y ultimamente las que han
salido de Montevideo y Buenos Aires, para las comisiones que se nos han
confiado á los dos hermanos; que á pesar de todos los émulos que las
quieren contradecir, siempre serán útiles estos establecimientos, por el
fomento del comercio que proporcionan en la pesca de la ballena, en la
conduccion de sal á Buenas Aires, y salida de las carnes de los ganados
que crian sus inmensas campañas; por facilitar puerto para hacer mas
suave la navegacion y comercio á la mar del sur, por cerrar y defender
la puerta á nuestros enemigos, asegurando lo interior del reyno; por los
progresos de la extension de sus poblaciones, porque ellas serán la
mejor trinchera que contendrá á los indios salvajes, que á manera de un
torrente impetuoso cada dia inundan estos campos, llevándose tras sí
innumerable ganado caballar y vacuno, asolando las tristes habitaciones
de los vecinos fronterizos á esta capital, haciendo que los caminos no
sean seguros, y víctima de su furor á muchos desgraciados, que perecen
inhumanamente cada dia á sus manos, de un modo horrible y espantoso. Y
finalmente podrá conseguirse la mayor de las utilidades, que consiste en
hacer hombres, y hombres cristianos á este gran número de salvajes.
Utilidades que pueden conciliarse sin el dispendio del real erario, y
que son las que me propuse describir en las tres partes de esta memoria,
en la cual si hubiese alguna expresion menos digna, debe ser atribuida
al ardiente celo con que miro estos establecimientos, pues mi ánimo
jamas ha sido zaherir con mis expresiones á persona alguna. Todas ellas
las sugeto á la superior correccion de V. E.; lisonjeándome, que
atendiendo al buen fin con que estan dictadas, ha de disimular cualquier
defecto que se encuentre. Sí, Señor Exmo., ¿como podré yo dudar que en
el ánimo V. E., tengan benigna acogida unos pensamientos dirigidos á la
prosperidad del Estado, y al aumento de la religion? V. E., que pesa
todas las cosas en la balanza del saber, alcanza mejor que yo, qué
materia se le propone para emplear toda la actividad de su celo hácia el
real servicio. Ella puede hacer una gloriosa época en los tiempos
felices del mando de V. E., quien como siempre hará lo mejor.--Buenos
Aires, 1.º de Mayo de 1784.
FRANCISCO DE VIEDMA.
* * * * *
INDICE DE LAS OBRAS CONTENIDAS EN EL TOMO PRIMERO.
I.
_Historia Argentina del descubrimiento, poblacion y conquista de las
provincias del Rio de la Plata, por Rui Diaz de Guzman._
_Discurso preliminar del editor de dicha obra._