Un día de feria salió Leocadia á comprar diversas cosas que Flores

necesitaba urgentemente: entre otras, un cedazo y una chocolatera

nueva, porque la suya estaba ya inservible. El vaivén del gentío, los

empujones de los vendedores, la luz clara del sol otoñal, le mareaban

un tanto la cabeza, débil con las vigilias, con el poco comer y el

mucho sufrir. Paróse delante del puesto en que se vendían los cedazos.

Era una especie de cajón de sastre, y allí se feriaban mil baratijas,

cachibaches indispensables, como molinillos, sartenes, cazos, jeringas,

aparatos de petróleo, y en una esquina, dos mercancías muy solicitadas

del público en aquel país, consistentes en unos papelitos color de rosa

claro, y blandos como el papel de estraza, y unos polvos blancuzcos,

de un blanco sospechoso, parecidos á averiada harina. Leocadia fijó

sus ojos en ellos, y al punto la vendedora, creyendo que los deseaba,

empezó á ponderarle sus cualidades, explicándole que los retacitos

rosa, humedecidos y puestos en un plato, no dejaban mosca que allí no

feneciese, y que los polvos blancos eran _séneca_ para matar ratones,

dándosela en ciertas bolitas de queso bien preparadas... Como Leocadia

le pidiese tanto así de los polvos, preguntándole cuánto costaban, la

mujer alardeó de generosa, y cogiendo con una espátula un buen puñado

de polvitos se lo entregó envuelto en un papel, por no sé qué friolera

de cuartos. Poco, en efecto, valía la droga, común en el país, donde

el arsénico nativo abunda en los espatos calizos que forman una de

las vertientes del Avieiro, y el ácido arsenioso, el _matarratones_,

se vende libremente, más que en la botica, en las ferias. La maestra

se guardó sus polvos, compró por deferencia media docena de papelitos

rosa, y al volver á su casa, entregó puntualmente á Flores los objetos

encargados.

Flores notó que después de comer se encerraba Leocadia en su

dormitorio, donde la oyó hablar alto, como si rezase. Habituada á

sus rarezas no lo extrañó. Terminado el rezo, la maestra salió al

balcón, y estuvo un largo rato mirando los tiestos; pasó á la sala y

contempló otra buena pieza el sofá, las sillas, la mesita, los lugares

que recordaban su historia. En seguida la vió Flores penetrar en la

cocina... La vieja aseguraba después,—¿pero en tales casos, quién

renuncia á preciarse de zahorí?—que ya le llamó á ella la atención

aquel modo de entrar...

—¿Tienes ahí agua fresca?

—Sí, mujer.

—Dame un vasito.

Flores declaraba que al coger el vaso, la mano de la maestra temblaba

como si tuviese alferecía; y lo más singular fué que, no llevando el

vaso azúcar, Leocadia cogió una cuchara de boj y la metió dentro...

Sin embargo, hasta de allí á una hora ú hora y media, no oyó Flores

á Leocadia gemir... Se coló en el cuarto y la vió sobre la cama,

con un color que ponía miedo; violentas náuseas levantaban su pecho

acongojado, y tras de las náuseas y las arcadas y los convulsivos

esfuerzos para vomitar, un frío sudor inundaba la frente de la enferma

y se quedaba sin movimiento ni voz... Flores, espantada, salió

corriendo en busca de don Fermín. Que se apurase, que esto no era de

broma... Cuando vino don Fermín todo sofocado y preguntó:

—¿Pero vamos á ver, Leocadia, qué es esto? ¿Qué tiene, mujer? ¿qué

tiene?

Ella, entreabriendo sus dilatados ojos, murmuró:

—Nada, don Fermín... Nada.

Á la cabecera de la cama estaba el vaso, sin agua ya, pero con una

capa de polvos blancos adheridos al fondo y raspados á trechos por la

cucharilla, pues el agua no había podido disolverlos y la maestra no

quería dejarlos allí...

Conviene que también en esta ocasión declaremos que el insigne

_Tropiezo_ no dió ninguno en el expedito camino del tratamiento de

tan sencillo caso. Ya había reñido _Tropiezo_ algunas batallas más

con aquella vulgar sustancia tóxica, y conocía sus mañas: acudió sin

vacilar á los enérgicos vomitivos, al emético, al aceite... Sólo que el

veneno, más listo que él, había pasado ya á la circulación, y corría

por las venas de la maestra, helándolas... Cuando las náuseas y los

vómitos cesaron, sobre la mortal palidez de Leocadia asomaron unas

manchillas rojas, una erupción semejante á la escarlatina... Duró este

síntoma hasta que vino la muerte á desatar aquel triste espíritu y

emanciparlo de sus padecimientos, que fué al amanecer.

Poco antes de espirar, en un momento de calma, Leocadia hizo una señal

á Flores, y le dijo al oído:

—Dame palabra... que no lo sabrá el chiquillo, ¿eh?... ¡Por el alma de

tu madre no le digas... no le digas el modo de mi muerte!

Pocos días después, defendíase _Tropiezo_ en la tertulia de Agonde, en

la cual, por gusto de hacerle rabiar, le achacaban la desgracia de la

maestra.

—Una, que me llamaron tarde, muy tarde, cuando ya la mujer estaba casi

en la agonía... Otra, señores, que se tomó una cantidad de arsénico,

que ni era tanta que la pudiese arrojar, ni tan poca que le produjese

un coliquito y quedase despachada... Si tomase más, era más fácil

gobernarlo, señores. En lo que no estuve muy acertado fué en no llamar

antes al cura... Lo hice con buena intención, por no asustarla, y por

si la íbamos sacando adelante... Cuando le pusieron la _extrema_, ya no

daba á pie ni á pierna...

—¡De modo, murmuró malignamente Agonde, que con V., ó el cuerpo ó el

alma no se libran de un _tropiezo_!

Celebró la tertulia el dicho, y hubo chanzas fúnebres y frases

compasivas. Clodio Genday, el acreedor de la difunta, se agitaba en el

asiento. ¡Qué conversación más tonta! ¡Hablar de cosas alegres, canario!

Se habló, en efecto, de cosas alegres y satisfactorias: el señorito

de Romero había ofrecido poner en Vilamorta estación telegráfica; y

también se decía mucho en los papeles que la importancia vitícola

del Borde reclamaba un ramal de ferrocarril, y pronto vendrían los

ingenieros á estudiarlo.

LA CORUÑA, Septiembre de 1884.

[Ilustración]

LIBRERÍA DE FERNANDO FÉ

Carrera de San Jerónimo, núm. 2

OBRAS DE FONDO

Pts.

_ALAS (Leopoldo)_

Solos de clarín 2,50

Sermón perdido (en prensa)

_ALARCÓN (P. A. de)_

El sombrero de tres picos 3

El niño de la bola 4

El capitán Veneno 3

La Alpujarra 5

La pródiga 4

El escándalo 4

El final de Norma 4

Novelas cortas, 3 t. á 4

Cosas que fueron 4

Viajes por España 4

Juicios literarios y artísticos 4

_BECQUER (Gustavo A.)_

Obras: 4.ª edición, tres tomos 10,50

_CAMPILLO (Narciso)_

Nuevos cuentos 2,50

_CAMPOAMOR (R.)_

El ideísmo 3

_BLASCO (Eusebio)_

¡¡Flaquezas humanas!! 2

_CASTELLO BRANCO_

Amor de perdición 1

_COOPER FENIMORE_

Los dos almirantes 5

_DAUDET (A.)_

Safo: 2.ª edición 3,50

_FABRA (Nilo)_

Por los espacios imaginarios 2

_FEYDEAU (Ernesto)_

Fany 1

_FIGUEROA (Marqués de)_

El último estudiante 2

Antonia Fuertes 2

_FOLK-LORE ESPAÑOL_

Biblioteca de las tradiciones

populares

españolas, ts. 1 á 6.º 15

_FLORES (Antonio)_

Ayer, hoy y mañana 18

Tipos y costumbres españolas 3

La historia del matrimonio 2

_GIL (Constantino)_

Derecho cómico conyugal 3

Los postergados 3

El Monigote 4

_GUEVARA_

Á los recién casados 0,50

Historia de tres enamoradas 0,50

_HIDALGO (Ventura)_

Una coqueta 3

_HOUSAYE (A.)_

Cleópatra 2

_LERIN (José)_

Arte de enamorar 0,50

_LINIERS (Santiago de)_

Líneas y manchas 3

_LLANOS (Adolfo)_

Diccionario del amor 3 y 5

Biblioteca extravagante, 8 ts. á 2

_MANZONI (Alejandro)_

Los novios 3

_MORALES (Gustavo)_

Figuras de cera 3

_MENÉNDEZ PELAYO_

Odas, epístolas, tragedias 4

Historia de las ideas estéticas 13

Estudios de crítica literaria 4

Calderón y su Teatro 4

Horacio en España, 2 tomos 10

_NAVARRETE (José)_

En los montes de la

Mancha.—El drama

de Valle Alegre 3,50

De Vad-Ras á Sevilla.—Acuarelas

de la campaña de África 1

María de los Ángeles 4

Las llaves del Estrecho 3

Sonrisas y lágrimas 3

_NAVARRETE (Ramón de)_

El crimen de Villaviciosa 3

_OHNET (Jorge)_

Las Ferrerías de Pont Avesue 3

Sergio Panine 3

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_ORTEGA MUNILLA (J.)_

El fondo del tonel 3

La cigarra 2,50

Sor Lucila 2

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La Noche-buena de la Cigarra 2,50

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El Fauno y la dríada 2,50

Don Juan Solo 2

El Salterio 3

El tren directo 3

Los lunes de _El Imparcial_ 2,50

Cleópatra Pérez 3

Panza-al-trote 2

_PALACIO VALDÉS (A.)_

El Señorito Octavio 3

El idilio de un enfermo 4

Aguas Fuertes 3

José 3,50

MADRID.—Est. Tip. de Ricardo Fé, Cedaceros, 11

El cisne de Vilamorta · 第 13 / 13 段