He aquí a la Creación[125-1] revestida de todos los encantos que
25 se atreve a desplegar en esta latitud.
El mar ha roto sus cadenas de hielo y mece en lontananza
sus verdes olas.
El viento ha recobrado elasticidad.... ¡Siquiera el ruido
es ya una distracción en esta ociosidad perdurable! (P126)
Óyense hacia el Norte estruendos misteriosos....
Es que se hunden los alcázares de cristal que edificó la mano
del invierno.
Incesantemente se deslizan por el Océano, viniendo del _Polo_,
05 mil flotantes islas, que pasan ante mis ojos como fantasmas, hijos
del espanto de estas regiones, o como ambulante cordillera....
Son témpanos de hielo que desharán mañana las brisas del
_Círculo polar_.[126-1]
Esto sucede en el Océano. En la tierra todo sonríe, murmura,
10 canta y se desenvuelve.
Las campiñas se cubren de cierta verdura, algunos vegetales
cuelgan por los laderos de las montañas, y hasta en la nieve
brotan amarillos fresales.
Mil cascadas y torrentes, formados por el deshielo, corren,
15 saltan y se derrumban con alegre estrépito, comunicando al aire
estremecido placidísimos rumores.
Las adormideras blancas y las doradas siemprevivas inclinan
sus lánguidas cabezas sobre la espuma de las aguas como náyades
voluptuosas.
20 Los cedros seculares y los desgajados abetos se cubren de
obscuras hojas.
El liquen festonea los zócalos de las montañas.
Donde quiera hay variedad, colores, vida, movimiento.
La isla canta, el mar se lamenta, la atmósfera murmura....
25 ¡Magnífico concierto!
El _burgomaestre_, el buitre polar, arroja su prolongado grito.
Los _mallemaks_[126-2] trinan con blanda melodía.
Los _rotger_ modulan su patético gorjeo, semejante al arrullo
de la tórtola.
30 El _apura-nieves_, el pájaro de oro, revolotea de acá para allá,
como una estrella sin destino.
¡Qué transformación, qué resurrección tan admirable!
Y, sin embargo, esta primavera sería aterradora comparada
con el más rudo invierno de Escocia.[126-3]
(P127)