¡Oh!... ¡qué duda tan espantosa llevo en el cerebro!...
¡Acabo de pensar que acaso habrá transcurrido ya el verano;
que bien puedo encontrarme con nuevas nieves; que quizás
ha empezado otra noche de dos mil doscientas horas!...
30 ¡Ah!... Este pensamiento me hiela el corazón y el alma.
(p123)
He salido de la gruta.
¡Aún es de noche!
¡Tremendo problema!... ¿Qué noche es ésta que estoy
mirando?