XI

¡Me he engañado miserablemente!

Creía hallarme en la primavera; esperaba ver el sol; contaba

con que habrían transcurrido cuatro o cinco meses...,

¡y me hallo con el invierno, y es de noche, y estamos en Enero,

10 a juzgar por la disposición de las estrellas!...

¡Aun no ha mediado mi sufrimiento, cuando yo no podía

sufrir ya más!...--¿Qué va a ser de mí?

He allí la luna en el cénit obscuro del firmamento....

Parece una blanca paloma venida de otros horizontes a visitar

15 un mundo olvidado por el Criador....

¡Doloroso espectáculo!

Por donde quiera que miro, veo sólo un interminable páramo,

una soledad sin límites....

El mar helado, y cubierto además de nieve, no se diferencia

20 de la tierra.

Los elementos se confunden aquí como las horas de mi ocio.

Todo ha mudado de sitio, de forma, de color.

El valle está repleto de nieve y nivelado con el monte.

El árbol se asemeja a una campana de cristal.

25 La superficie del Océano no es lisa: fantásticas breñas de

hielo la cubren.

Y todo está mudo, blanco, frió, inmóvil.

¡Qué monotonía tan desesperadora!

El cielo aparece negro al lado de la reverberante claridad

30 de la luna y de la nieve.

(p120)

Las estrellas se ven tan lejos y tan atenuadas que parecen,

pertenecer a otros mundos.

Mas ¿por qué se extiende de pronto una obscuridad densísima?

05 ¿Por qué las estrellas fulguran en la sombra con un brillo

desusado?

¿Qué es esto?

Desbórdase de la luna un océano de claridad; la blanca

sábana que envuelve la creación refleja una luz intensa; la

10 lontananza del horizonte se rasga y se prolonga....

En seguida las tinieblas se tornaron espesísimas.

¿Qué misterio se obra en la Naturaleza?

¡Oh! ¡La _aurora boreal_!

15 El Septentrión se inflama con mil luces y colores; una

llamarada de oro y fuego inunda el espacio ilimitado; las soledades

se incendian; los monolitos de hielo brillan con todos

los matices del arco iris. Cada carámbano es una columna de

topacio; cada estalagmita una lluvia de zafiros. Rásgase la

penumbra, y descúbrense océanos de claridad.... ¡Allá

20 adivino el _Polo_ alumbrado intensamente, erial solitario que

ningún pie humano llegará a hollar nunca! Y en aquella

región de continuo espanto creo divisar el eje misterioso de

la Tierra....

25 Único espectador de este sublime drama, caigo instintivamente

de rodillas....

¡He aquí los confines del Globo trocados en esplendoroso

templo, en una _capella ardente_[120-1] en un sagrario de purísimo

oro derretido!

Dominando tan vasta iluminación álzanse columnas de llama

30 aérea, arcos de divina lumbre, bóvedas de flámulas desatadas....

Así se conciben la cuna del rayo, el manantial de la luz,

el lecho del sol en la fulgente tarde....

¡Cuánta vida, cuánto ardor, cuánta belleza en el universo! (p121)

¡Qué lujo de fuego y de colores, después de tanto tiempo en

que mis ojos sólo vieron la atonía del color y de la existencia!

Pronto se concentran en un punto tantos ríos de ebulliciente

claridad, y fórmanse mil soles de fuegos fatuos, que se apagan

05 sucesivamente, como la iluminación de terminada fiesta. Los

prismas se decoloran: la escarlata amarillea: la púrpura toma

un tinte violado....

¡Otra vez desolación y tinieblas!

El meteoro ha desaparecido.

Novelas Cortas · 第 156 / 274 题