Ayer toqué el gatillo sin mis gruesos guantes, y mis dedos
quedaron tan fuertemente unidos al acero que, para separarlos,
hube de dejarme allí la piel.
La sábana blanca que se extiende indefinidamente alrededor
20 de mí, y las irradiaciones de la luz en ella, hanme producido en
la vista una terrible inflamación....
Pronto vendrá el escorbuto....
¡Oh! ¡Qué espantosa es esta lucha de mi vida con la
muerte de todo lo creado!