I
Estoy viendo desaparecer hacia el Mediodía el buque ballenero
que me deja abandonado en esta isla desierta, sobre la
arena de una playa sin nombre.
¡Heme aquí solo; solo en un ámbito de mil leguas!
05 Yo amaba a una mujer.... El demonio de los celos me
mordió el corazón, y he matado a mi rival en desafio....
¡Era un príncipe!...
Y el Gobierno ruso me ha condenado a pasar aquí _un
año_...; es decir, me ha condenado a muerte.
10 ¡Ah! ¿Por qué no me entregó al hacha[111-2] del verdugo?
¿Por qué hacerme expirar de frío, de hambre, de tristeza, de
desesperación, o disputando mi cuerpo al terrible _oso blanco_, si
mi delito no era más que uno?
¡_Spitzberg_!... ¡Estoy en el terrible archipiélago que
15 ninguna raza ha podido habitar! ¡Me hallo a los 77 grados
latitud Norte, a doscientas sesenta leguas del _Polo_!
Creo haber oído decir a mis asesinos que esta isla es la del
_Nordeste_, la más meridional del horroroso grupo, la más _templada_
de todas.... ¡Cruel compasión..., que prolongará
20 algunas horas mi agonía!
Ignoro en cuál de estos témpanos de hielo eterno tiene la
Rusia una colonia para la peletería y la pesca de la ballena;
pero lo que sí sé[111-3] es que los colonos emigrarían[111-4] (p112)
a la Laponia a fines de Agosto,[112-1] hace dos meses, y no volverán
hasta la primavera...; ¡dentro de doscientos cuarenta días!
¡Estoy, pues, solo, sin hogar, sin amparo, sin víveres, sin
consuelos!