15 --Puede ser.

--¡Pícaro D. Matías! ¡Estafar de ese modo a su compadre![105-4]

¡Pero véase cómo la casualidad ha vuelto a traer el

pergamino a mis manos!...

--Dirá usted a las mías...--observó el forastero.

20 --¡A las nuestras!--replicó el Alcalde, echando más

aguardiente.--¡Pues, señor! ¡somos millonarios! Partiremos

el tesoro mitad por mitad, dado que[105-5] ni usted puede excavar

en aquel terreno sin mi licencia, ni yo puedo hallar el

tesoro sin auxilio del pergamino que ha llegado a ser de

25 usted. Es decir, que la suerte nos ha hecho hermanos.

¡Desde hoy vivirá usted en mi casa! ¡Vaya otra copa!

Y, en seguidita que almorcemos,[105-6] daremos principio a las

excavaciones....

Por aquí iba la conferencia cuando la señá Torcuata volvió

30 de misa. Su marido le refirió todo lo que pasaba y le hizo la

presentación del señor Jaime Olot. La buena mujer oyó con

tanto miedo como alegría la noticia de que el _tesoro_ estaba a

punto de parecer; santiguóse repetidas veces al enterarse de la

traición y vileza de su compadre D. Matías de Quesada, y miró (p106)

con susto al forastero, cuya fisonomía le hizo presentir grandes

infortunios.

Sabedora, en fin, de que tenía que dar de almorzar a aquel

hombre, entró en la despensa a sacar de lo más precioso y

05 reservado que contenía, o sea lomo en adobo y longaniza

de la reciente matanza, no sin decirse mientras destapaba las

respectivas orzas:

--¡Tiempo es de que parezca el _tesoro_; pues, entre si

parece o no parece,[106-1] nos lleva de coste los treinta y dos

10 duros de la famosa jícara de chocolate, la antigua amistad del

compadre D. Matías, estas hermosas tajadas, que tan ricas habrían

estado con pimientos y tomates en el mes de Agosto, y el tener

de huésped a un forastero de tan mala cara. ¡Malditos sean

los tesoros, y las minas, y los diablos, y todo lo que está debajo

15 de tierra, menos el agua y los fieles difuntos!

Novelas Cortas · 第 135 / 274 题