30 --Habla, mi señor; que tu esclava sólo desea servirte.

_Manos-gordas_ continuó:

--Si desde este momento en adelante llega a ocurrirme alguna

desgracia, o desaparezco del mundo sin haberme despedido de

ti, o, habiéndome despedido, no tienes noticias mías en seis (p95)

semanas, procura volver a entrar en Ceuta y echa esta carta al

correo. ¿Te has enterado bien, cara de mona?

Zama rompió a llorar, y exclamó:

--¡Admet! ¿Piensas dejarme?

05 --¡No rebuznes, mujer!--contestó el moro.--¿Quién habla

ahora de eso? ¡Demasiado sabes que me gustas y que me

sirves! Pero de lo que[95-1] ahora se trata es de que te hayas

enterado bien de mi encargo....

--¡Trae!--dijo la mora, apoderándose de la carta, abriéndose

10 el justillo y colocándola entre él y su gordo y pardo seno,

al lado del corazón.--Si algo malo llega a sucederte, esta carta

caerá en el correo de Ceuta, aunque después caiga yo en la

sepultura.

Aben-Carime sonrió humanamente al oír aquellas palabras, y

15 dignóse mirar a su mujer como a una persona.

X

Mucho y muy regaladamente debió de dormir aquella noche

el matrimonio agareno[95-2] entre los matorrales del camino, pues

no serían menos de las nueve de la siguiente mañana cuando

llegó al pie de Cabo-Negro.

20 Hay allí un _aduar_ de pastores y labriegos árabes, llamado

«Medik», compuesto de algunas chozas, de un morabito o ermita

mahometana, y de un pozo de agua potable, con su brocal de

piedra y su acetre de cobre, como los que figuran en algunas

escenas bíblicas.

25 El _aduar_ se hallaba completamente solo en aquel momento.

Todos sus habitantes habían salido ya con el ganado o con los

aperos de labor a los vecinos montes y cañadas.

--Espérame aquí...--dijo _Manos-gordas_ a su mujer.--Yo

voy á buscar a ben-Munuza, que debe de hallarse al otro

30 lado de aquel cerro arando los pobres secanos que allí posee.

--¡Ben-Munuza!--exclamó Zama con terror.--¡El renegado

de quien me has dicho....

(p96)

--Descuida....--interrumpió _Manos-gordas_.-- ¡Hoy

puedo yo más que él! Dentro de un par de horas estaré de

vuelta, y verás cómo se viene[96-1] detrás de mí con la humildad de

un perro. Esta es su choza.... Aguárdanos en ella, y haznos

05 una buena ración de alcuzcuz[96-2] con el maíz y la manteca

que hallarás a mano. ¡Ya sabes que me gusta muy recocido![96-3]

¡Ah! Se me olvidaba.... Si ves que anochece y no he bajado,

sube tú; y si no me hallas en la otra ladera del cerro o

me hallas cadáver, vuélvete a Ceuta y echa la carta al correo....

10 Otra advertencia: suponiendo que sea mi cadáver lo que encuentres,

regístrame, a ver[96-4] si ben-Munuza me ha robado o no

este pergamino.... Si me lo ha robado, vuélvete de Ceuta a

Tetuán, y denuncia a las autoridades el asesinato y el robo.

¡No tengo más que decirte! Adiós.

15 La mora se quedó llorando a lágrima viva, y _Manos-gordas_

tomó la senda que llevaba a la cumbre del inmediato cerro.

Novelas Cortas · 第 130 / 274 题