_Manos-gordas_ continuó:
--Si desde este momento en adelante llega a ocurrirme alguna
desgracia, o desaparezco del mundo sin haberme despedido de
ti, o, habiéndome despedido, no tienes noticias mías en seis (p95)
semanas, procura volver a entrar en Ceuta y echa esta carta al
correo. ¿Te has enterado bien, cara de mona?
Zama rompió a llorar, y exclamó:
--¡Admet! ¿Piensas dejarme?
05 --¡No rebuznes, mujer!--contestó el moro.--¿Quién habla
ahora de eso? ¡Demasiado sabes que me gustas y que me
sirves! Pero de lo que[95-1] ahora se trata es de que te hayas
enterado bien de mi encargo....
--¡Trae!--dijo la mora, apoderándose de la carta, abriéndose
10 el justillo y colocándola entre él y su gordo y pardo seno,
al lado del corazón.--Si algo malo llega a sucederte, esta carta
caerá en el correo de Ceuta, aunque después caiga yo en la
sepultura.
Aben-Carime sonrió humanamente al oír aquellas palabras, y
15 dignóse mirar a su mujer como a una persona.
X
Mucho y muy regaladamente debió de dormir aquella noche
el matrimonio agareno[95-2] entre los matorrales del camino, pues
no serían menos de las nueve de la siguiente mañana cuando
llegó al pie de Cabo-Negro.
20 Hay allí un _aduar_ de pastores y labriegos árabes, llamado
«Medik», compuesto de algunas chozas, de un morabito o ermita
mahometana, y de un pozo de agua potable, con su brocal de
piedra y su acetre de cobre, como los que figuran en algunas
escenas bíblicas.
25 El _aduar_ se hallaba completamente solo en aquel momento.
Todos sus habitantes habían salido ya con el ganado o con los
aperos de labor a los vecinos montes y cañadas.
--Espérame aquí...--dijo _Manos-gordas_ a su mujer.--Yo
voy á buscar a ben-Munuza, que debe de hallarse al otro
30 lado de aquel cerro arando los pobres secanos que allí posee.
--¡Ben-Munuza!--exclamó Zama con terror.--¡El renegado
de quien me has dicho....
(p96)
--Descuida....--interrumpió _Manos-gordas_.-- ¡Hoy
puedo yo más que él! Dentro de un par de horas estaré de
vuelta, y verás cómo se viene[96-1] detrás de mí con la humildad de
un perro. Esta es su choza.... Aguárdanos en ella, y haznos
05 una buena ración de alcuzcuz[96-2] con el maíz y la manteca
que hallarás a mano. ¡Ya sabes que me gusta muy recocido![96-3]
¡Ah! Se me olvidaba.... Si ves que anochece y no he bajado,
sube tú; y si no me hallas en la otra ladera del cerro o
me hallas cadáver, vuélvete a Ceuta y echa la carta al correo....
10 Otra advertencia: suponiendo que sea mi cadáver lo que encuentres,
regístrame, a ver[96-4] si ben-Munuza me ha robado o no
este pergamino.... Si me lo ha robado, vuélvete de Ceuta a
Tetuán, y denuncia a las autoridades el asesinato y el robo.
¡No tengo más que decirte! Adiós.
15 La mora se quedó llorando a lágrima viva, y _Manos-gordas_
tomó la senda que llevaba a la cumbre del inmediato cerro.