II

Una tarde regresó de su faena el tío Hormiga, muy preocupado

y caviloso, y más temprano que de costumbre.

25 Su mujer aguardó a que despachase a los mozos de labor

para preguntarle qué tenía, y él respondió enseñándole un tubo

de plomo con tapadera por el estilo del cañuto[78-8] de un licenciado

del ejército; sacó de allí, y desarrolló cuidadosamente, un

amarillento pergamino escrito en caracteres muy enrevesados, y

30 dijo con imponente seriedad:

--Yo no sé leer, ni tan siquiera[78-9] en castellano, que (p79)

es lalengua más clara del mundo; pero el diablo me lleve si esta

escritura no es de moros.

--¿Es decir, que la has encontrado en la Torre?

--No lo digo sólo por eso, sino porque estos garrapatos no

05 se parecen a ninguno de los que he visto hacer a gente cristiana.

La mujer de Juan Gómez miró y olió el pergamino, y exclamó

con una seguridad tan cómica como gratuita:

--¡De moros es!

Pasado un rato, añadió melancólicamente.

10 --Aunque también me estorba a mí lo negro,[79-1] juraría que

tenemos en las manos la licencia absoluta[79-2] de algún soldado de

Mahoma,[79-3] que ya estará en los profundos infiernos.

--¿Lo dices por el cañuto de plomo?

--Por el cañuto lo digo.

15 --Pues te equivocas de medio a medio,[79-4] amiga Torcuata;

porque ni los moros entraban en quintas,[79-5] según me ha dicho

varias veces nuestro hijo Agustín, ni esto es una licencia absoluta.

Esto es... un....

El tío Hormiga miró en torno suyo,[79-6] bajó la voz y dijo con

20 entera fe:

--¡Estas son las señas de un tesoro!

--¡Tienes razón!--respondió la mujer, súbitamente inflamada

por la misma creencia.--¿Y lo has encontrado ya? ¿Es

muy grande? ¿Lo has vuelto a tapar bien? ¿Son monedas de

25 plata, o de oro? ¿Crees tú que _pasarán_ todavía? ¡Qué felicidad

para nuestros hijos! ¡Cómo van a gastar y a triunfar en

Granada[79-7] y en Madrid! ¡Yo quiero ver eso! Vamos allá....

Esta noche hace luna....

--¡Mujer de Dios! ¡Sosiégate! ¿Cómo quieres que haya

30 topado ya con el tesoro guiándome por estas señas, si yo no sé

leer en moro ni en cristiano?

--¡Es verdad! Pues, mira.... Haz una cosa: en cuanto

Dios eche sus luces,[79-8] apareja un buen mulo; pasa la sierra por

el puerto[79-9] de la Ragua, que dicen está bueno, y llégate a (p80)

Ugíjar,[80-1] a casa de nuestro compadre[80-2] D. Matías Quesada, el

cual sabes entiende de todo[80-3].... El te pondrá en claro ese

papel y te dará buenos consejos, como siempre.

--¡Mis dineros me cuestan todos sus consejos a pesar de

05 nuestro compadrazgo!... Pero, en fin, lo mismo había pensado

yo. Mañana iré a Ugíjar, y a la noche estaré aquí de

vuelta; pues todo será apretar un poco a la caballería[80-4]....

--Pero ¡cuidado[80-5] que le expliques bien las cosas!...

--Poco tengo que explicarle. El cañuto estaba escondido

10 en un hueco o nicho revestido de azulejos como los de Valencia,

[80-6] formado en el espesor de una pared. He derribado todo

aquel lienzo, y nada más de particular he hallado. Debajo de

lo ya destruido comienza la obra de sillería de los cimientos,

cuyas enormes piedras, de más de vara en cuadro,[80-7] no removerán

15 fácilmente dos ni tres personas de puños tan buenos como

los míos. Por consiguiente, es necesario saber de una manera

fija en qué punto estaba escondido el tesoro, so pena[80-8] de tener

que arrancar con ayuda de vecinos todos los cimientos de la

Torre....

20 --¡Nada! ¡Nada! ¡A Ugíjar en cuanto amanezca! Ofrécele

a nuestro compadre una parte..., no muy larga, de lo

que hallemos, y, cuando sepamos dónde hay que excavar,[80-9] yo

misma te ayudaré a arrancar piedras de sillería. ¡Hijos de mi

alma! Todo para ellos! Por lo que a mí toca, sólo siento

25 si habrá algo que sea pecado en esto que hablamos en voz baja.

--¿Qué pecado puede haber, grandísima tonta?

--No sé explicártelo.... Pero los tesoros me habían parecido

siempre cosa del demonio, o de duendes.... Además,

¡tomaste a censo aquel terreno por tan poco rédito al año!...

30 ¡Todo el pueblo dice hubo trampa[80-10] en el tal negocio!

--¡Eso es cuenta del secretario y de los concejales! Ellos

me hicieron la escritura.

--Por otro lado, tengo entendido[80-11] que de los tesoros hay

que dar parte al Rey....

(p81)

--Eso es cuando no se hallan en terreno propio, como éste

mío....

--¡Propio! ¡Propio!... ¡A saber[81-1] de quién sería esa

torre que te ha vendido el Ayuntamiento!

Novelas Cortas · 第 119 / 274 题