10 --¡Compraros[29-2] este cuadro!

--Ese cuadro no se vende.

--Pues bien: decidme dónde encontraré a su autor....--Su

Majestad deseará conocerlo, y yo necesito abrazarlo, felicitarlo...,

demostrarle mi admiración y mi cariño....

15 --Todo eso es también irrealizable....--Su autor no está

ya en el mundo.

--¡Ha muerto!--exclamó Rubens con desesperación.

--¡El maestro decía bien! (pronunció uno de los jóvenes.)

Ese cuadro está pintado por un difunto....

20 --¡Ha muerto!... (repitió Rubens.) ¡Y nadie lo ha conocido!

¡Y se ha olvidado su nombre!--¡Su nombre, que

debió ser inmortal![29-3] ¡Su nombre, que hubiera eclipsado el

mío!--Sí; _el mío_..., padre.... (añadió el artista con

noble orgullo.) ¡Porque habéis de saber[29-4] que yo soy Pedro Pablo

25 Rubens!

A este nombre, glorioso en todo el universo, y que ningún

hombre consagrado a Dios desconocía ya, por ir unido[29-5] a cien

cuadros místicos, verdaderas maravillas del arte, el rostro pálido

del Prior se enrojeció súbitamente, y sus abatidos ojos se clavaron

30 en el semblante del extranjero con tanta veneración

como sorpresa.

--¡Ah! ¡Me conocíais! (exclamó Rubens con infantil satisfacción.)

¡Me alegro en el alma! ¡Así seréis menos fraile

conmigo!--Conque... ¡vamos![29-6] ¿Me vendéis el cuadro?

(p30)

--¡Pedís un imposible!--respondió el Prior.

--Pues bien: ¿sabéis de alguna otra obra de ese malogrado

genio? ¿No podréis recordar su nombre? ¿Queréis decirme

cuándo murió?

05 --Me habéis comprendido mal.... (replicó el fraile.)--Os

he dicho que el autor de esa pintura no pertenece al mundo;

pero esto no significa precisamente que haya muerto....

--¡Oh! ¡Vive! ¡vive! (exclamaron todos los pintores.)

¡Haced que lo conozcamos!

10 --¿Para qué? ¡El infeliz ha renunciado a todo lo de la

tierra! ¡Nada tiene que ver con los hombres!... ¡nada!...--Os

suplico, por tanto, que lo dejéis morir en paz.

--¡Oh! (dijo Rubens con exaltación.) ¡Eso no puede ser,

padre mío! Cuando Dios enciende en un alma[30-1] el fuego sagrado

15 del genio, no es para que esa alma se consuma en la soledad,

sino para que cumpla su misión sublime de iluminar el alma de

los demás hombres. ¡Nombradme el monasterio en que se oculta

el grande artista,[30-2] y yo iré a buscarlo y lo devolveré al

siglo[30-3]!--¡Oh! ¡Cuánta gloria le espera!

Novelas Cortas · 第 78 / 274 题