15 Mi vida se reducía a soplar.[25-1]

Ramón no me abandonaba....

Emigré a Francia, y en Francia seguí tocando la corneta.

¡La corneta era yo! ¡Yo cantaba con la corneta en la boca!

Los hombres, los pueblos, las notabilidades[25-2] del arte se

20 agrupaban para oírme....

Aquello era un pasmo, una maravilla....

La corneta se doblegaba entre mis dedos; se hacía elástica,

gemía, lloraba, gritaba, rugía; imitaba al ave[25-3], a la fiera, al

sollozo humano....--Mi pulmón era de hierro.

Novelas Cortas · 第 73 / 274 题