¡Todos habían muerto fusilados!
¿Y yo?
Yo vivía, o deliraba dentro del sepulcro.
Mis labios murmuraron maquinalmente un nombre, el nombre
15 de siempre,[21-2] mi pesadilla....
--¡«Ramón!»
--¿Qué quieres?--me respondió la sombra que había a mi
lado.
Me estremecí.