15 --Tan complaciente....

--¡Se lo suplica a V.[15-7] su nietecito!...

--Y su sobrina....

--¡Dejadme, por Dios!--He dicho que no toco.

--¿Por qué?

20 --Porque no me acuerdo; y porque, además, he jurado no

volver a aprender....

--¿A quién se lo ha jurado?

--¡A mí mismo, a un muerto, y a tu pobre madre, hija

mía!

25 Todos los semblantes se entristecieron súbitamente al escuchar

estas palabras.

--¡Oh!... ¡Si supierais a qué costa aprendí a tocar la

corneta!...--añadió el viejo.

--¡La historia! ¡La historia! (exclamaron los jóvenes.)

30 Contadnos esa historia.

--En efecto.... (dijo D. Basilio.)--Es toda una historia.

Escuchadla, y vosotros juzgaréis si puedo o no puedo tocar la

corneta....

Y sentándose bajo un árbol rodeado de unos curiosos y (p16)

afables adolescentes, contó la historia de sus lecciones de

música.

No de otro modo, _Mazzepa_,[16-1] el héroe de Byron, contó una

noche a Carlos XII,[16-2] debajo de otro árbol, la terrible historia

05 de sus lecciones de equitación.

Oigamos a D. Basilio.

Novelas Cortas · 第 40 / 274 题