En tal momento acertó a pasar por allí el gitano _Heredia_,
el cual se paró, como todos, a ver aquella lucidísima
30 tropa.
Notóse entonces que _Manuel_, el nuevo miguelete, dió un retemblido
y retrocedió un poco, como para ocultarse detrás de
sus compañeros....
(p12)
Al propio tiempo _Heredia_ fijó en él sus ojos; y dando un
grito y un salto como si le hubiese picado una víbora, arrancó
a correr[12-1] hacia la calle de San Jerónimo.
_Manuel_ se echó la carabina a la cara y apuntó al gitano....
Pero otro miguelete tuvo tiempo de mudar la dirección del
05 arma,[12-2] y el tiro se perdió en el aire.
--¡Está loco! ¡_Manuel_ se ha vuelto _loco_! ¡Un miguelete
ha perdido el juicio!--exclamaron sucesivamente los mil espectadores
de aquella escena.
Y oficiales, y sargentos, y paisanos rodeaban a aquel hombre,
10 que pugnaba por escapar, y al que por lo mismo sujetaban con
mayor fuerza, abrumándolo a preguntas, reconvenciones y dicterios
que no le arrancaron contestación alguna.
Entretanto _Heredia_ había sido preso en la plaza de la
Universidad por algunos transeuntes, que, viéndole correr
15 después de haber sonado aquel tiro, lo tomaron por un
malhechor.
--¡Llevadme a la Capitanía general! (decía el gitano.)
¡Tengo que hablar con el Conde del Montijo!
--¡Qué Conde del Montijo ni qué niño muerto![12-3] (le respondieron
20 sus aprehensores.)--¡Ahí están los migueletes, y ellos
verán lo que hay que hacer[12-4] con tu persona!
--Pues lo mismo me da[12-5].... (respondió Heredia.)--Pero
tengan Vds. cuidado de que no me mate _Parrón_....
--¿Cómo Parrón?...¿Qué dice este hombre?