05 _Parrón_ se echó la escopeta a la cara[9-2] y descargó los dos
tiros contra el segador, que cayó redondo[9-3] al suelo.
--¡Maldito seas![9-4]--fué lo único que pronunció.
En medio del terror que me quitó la vista, observé que el
árbol en que yo estaba atado se estremecía ligeramente y que
10 mis ligaduras se aflojaban.
Una de las balas, después de herir al segador, había dado en
la cuerda que me ligaba al tronco y la había roto.
Yo disimulé que estaba libre, y esperé una ocasión para
escaparme.