10 --Pero ya lo conozco.

--¡Cómo!

--Es muy sencillo. Lo he buscado; lo he visto; traigo las

señas, y pido mi ganancia.

--¿Estás seguro de que lo has visto?--exclamó el Capitán

15 general con un interés que se sobrepuso a sus dudas.

El gitano se echó a reír, y respondió:

--¡Es claro! Su merced dirá: este gitano es como todos,

y quiere engañarme.--¡No me perdone Dios si miento!--Ayer

ví a _Parrón_.

20 --Pero ¿sabes tú la importancia de lo que dices? ¿Sabes

que hace tres años que se persigue[2-2] a ese monstruo, a ese

bandido sanguinario, _que nadie conoce ni ha podido nunca ver_?

¿Sabes que todos los días roba, en distintos puntos de estas

sierras, a algunos pasajeros; y después los asesina, pues dice

25 que los muertos no hablan, y que ése es el único medio de que

nunca dé con él la Justicia? ¿Sabes, en fin, que ver a _Parrón_

es encontrarse con la muerte?

El gitano se volvió a reír,[2-3] y dijo:

--Y ¿no sabe su merced que lo que no puede hacer un

30 gitano no hay quien lo haga[2-4] sobre la tierra? ¿Conoce nadie[2-5]

cuándo es verdad nuestra risa o nuestro llanto? ¿Tiene su

merced noticia de alguna zorra que sepa tantas picardías como

nosotros?--Repito, mi General, que, no sólo he visto a _Parrón_,

sino que he hablado con él. (p3)

--¿Dónde?

--En el camino de Tózar.

--Dame pruebas de ello.

--Escuche su merced. Ayer mañana hizo ocho días que

05 caímos mi borrico y yo en poder de unos ladrones. Me maniataron

muy bien, y me llevaron por unos barrancos endemoniados

hasta dar con una plazoleta donde acampaban los bandidos.

Una cruel sospecha me tenía desazonado.--«¿Será

esta gente de _Parrón_? (me decía a cada instante.) ¡Entonces

10 no hay remedio, me matan[3-1]!..., pues ese maldito se ha empeñado

en que ningunos ojos que vean su fisonomía vuelvan a

ver cosa ninguna.»

Estaba yo haciendo estas reflexiones, cuando se me presentó

un hombre vestido de macareno[3-2] con mucho lujo, y dándome

15 un golpecito en el hombro y sonriéndose con suma gracia, me

dijo:

--Compadre, ¡yo soy _Parrón_!

Oír esto y caerme de espaldas,[3-3] todo fué una misma cosa.

El bandido se echó a reír.

20 Yo me levanté desencajado, me puse de rodillas, y exclamé

en todos los tonos de voz que pude inventar:

--¡Bendita sea tu alma, rey de los hombres!... ¿Quién

no había de conocerte[3-4] por ese porte de príncipe real que

Dios te ha dado? ¡Y que haya madre[3-5] que para tales hijos!

25 ¡Jesús![3-6] ¡Deja que te dé un abrazo, hijo mío! ¡Que en

mal hora muera[3-6] si no tenía gana de encontrarte el gitanico

para decirte la buenaventura[3-7] y darte un beso en esa mano

de emperador!--¡También yo soy de los tuyos! ¿Quieres

que te enseñe a cambiar burros muertos por burros vivos?--¿Quieres

30 vender como potros tus caballos viejos? ¿Quieres

que le enseñe el francés a una mula?

El Conde del Montijo no pudo contener la risa....--Luego

preguntó:

--Y ¿qué respondió _Parrón_ a todo eso? ¿Qué hizo?

(p4)

--Lo mismo que su merced; reírse a todo trapo.[4-1]

--¿Y tú?

--Yo, señorico, me reía también; pero me corrían por las

patillas lagrimones como naranjas.

Novelas Cortas · 第 22 / 274 题