ESCENA XII

Dichos y _D. Ramón_ que entra apresurado.

_D. Ramón_.

¿Qué ocurre aquí? ¡Qué estruendo!

¡Qué horror! ¡cuántos cadáveres!

_D. Tristán_.

¡Oh, dura

inevitable ley del hado horrendo!

_Doña Brianda_.

¡Ay don Ramón! El mostruo que estás viendo

me burló con infame travesura.

Su palabra me dio de matrimonio,

y engañándome luego,

de ángel que fui, me convirtió en demonio,

y del infierno me lanzó en el fuego.

¡De mi horrible venganza estoy ufana!

_D. Ramón_.

(Dirigiéndose a D. Tristán.)

D. Tristán, o te casas con mi hermana,

o tu maldad te costará muy cara.

_D. Tristán_.

No puedo: un mar de sangre nos separa.

_D. Ramón_.

Pues aun la sangre me parece poca,

y esa tu negativa del casorio

a derramar la tuya me provoca.

_D. Tristán_.

Esto va a ser sobrado mortuorio,

pero es irresistible mi arrebato...

Defiéndete o te mato.

(Riñen los dos y ambos se hieren mortalmente y caen muertos en tierra.)

_Doña Brianda_.

Ya de mi celoso ahínco

el resultado me asombra;

en pie estoy como una sombra

entre cadáveres cinco.

De demonios un enjambre

muy pronto vendrá por mí.

Mi celoso frenesí

ha roto el vital estambre

de estos cinco personajes,

a quien yo tanto quería.

Ahora siente el alma mía

remordimientos salvajes.

No está bien, es indecente

que yo conserve el vivir,

cuando logré hacer morir

a tan buena y noble gente.

(Dirigiéndose al cadáver de D. Ramón.)

Perdona, hermano, perdona

si por mi culpa estás muerto.

(Dirigiéndose a doña Urraca.)

Aunque ya cadáver yerto,

estás, Urraca, muy mona.

(Dirigiéndose a Zulema.)

Y tú, gallarda Zulema,

¿qué culpa de amar adquieres

a quien para las mujeres

fue más dulce que la crema?

(A D. Tristán.)

¡Ay D. Tristán! de mi rabia

me arrepiento ya muy tarde.

¡Aún te adoro! Asaz cobarde

fuera la que así te agravia,

si en tan solemne ocasión

a vivir se resignara,

y al punto no se matara

con firme resolución!

(Saca el pomo del veneno.)

Aún se esconde en este frasco

gran cantidad de veneno.

Valiente soy... Daré un trueno;

me lo beberé sin asco.

(Apura todo el veneno que hay en el pomo.)

Ya me lo bebí; ya miro

de feos demonios un bando,

que están en torno esperando

que yo dé el postrer suspiro,

para ir en procesión,

con horrenda algarabía,

a llevarme a la sombría

honda cárcel de Plutón.

Allí expiaré mi delito

con fieras penas, mas antes

no quieran los circunstantes

castigarme con el pito;

sino que, para consuelo

de mi agonía mortal,

con aplauso general

se dignen calmar mi anhelo.

(Hace contorsiones horribles y cae muerta por virtud del veneno.)

De varios colores · 第 71 / 73 题