_D. Tristán_.
¡Muerta está! ¡Trance funesto! (Tocándola.)
_Doña Brianda_.
Pues no me basta con esto.
Mi furia no se calmó,
y para vengarme más,
te haré saber que tu hermana
más que esa mora liviana
y peor que Barrabás,
se ha escapado con un moro
de la morada paterna
y está locamente tierna
ofendiendo tu decoro.
_D. Tristán_.
¿Qué me dices? ¡Maldición!
¡Ha de costarle la vida!
¿Dónde se encuentra?
_Doña Brianda_.
Escondida
la tengo en esta mansión.
Ella y el alarbe juntos
se esconden en el granero.
_D. Tristán_.
Voy a buscarlos y espero
que pronto estarán difuntos.
(Desenvaina la espada y echa a correr.)