Aparece la criada con una bandeja, dos jícaras de chocolate y bollos, y
pasa de largo. Entra _Doña Brianda_.
_Doña Brianda_.
El veneno vertí ya
en la jícara espumante,
y dentro de breve instante
la mora le beberá.
De fijo reventará,
dando así satisfacción
a mi burlada pasión
y a mis espantosos celos,
y cumpliendo mis anhelos
de hacer a Tristán tristón.