En cuanto a los saludos entre personas amigas y conocidas, por la
calle y el paseo, es privilegio de las señoras tomar la iniciativa
haciendo una ligera reverencia, si bien el acto de saludar suele ser
simultáneo.
Si el caballero conoce solo superficialmente a la señora que le
saluda, contestará con deferencia, levantando muy poco el sombrero.
Si la conoce mucho lo levantará más, según el grado de franqueza y
familiaridad, procurando siempre que el saludo no peque por demasiado
atento o por sobrado frío.
Entre señoras poco conocidas saluda primeramente la de rango más
elevado.
Una señora jamás toma la iniciativa para saludar a una persona que no
le ha sido presentada, aunque la haya visto en varias ocasiones en
casa de sus amigas.
En un paseo se saluda solo una vez a una persona, por más que se la
vea en diferentes encuentros.
Los caballeros se saludan con una simple seña, sin levantar el
sombrero sino para saludar a un personaje distinguido; pero si
encuentran a un amigo acompañado de una o más señoras, en obsequio a
estas, aunque les sean desconocidas, levantarán el sombrero.
Es costumbre que los caballeros, al encontrar en un paseo público a
señoras conocidas, las acompañen un rato, sin ofrecerles el brazo a
menos que estén enfermas o sean ancianas.