Aunque es cosa corriente que salga sola a la calle una señora casada,
se observa, no obstante, que las más, especialmente las jóvenes,
suelen ir acompañadas de otra señora o de un niño, así por el placer
de la compañía como para evitar las miradas que comúnmente se fijan
en una señora que sale sola.
Una señorita no sale sino en compañía de alguna parienta, aya o
camarera.