El que ha recibido una invitación debe corresponder con una visita,
siempre dentro de los ocho días siguientes al del baile, aunque no
haya concurrido a la reunión.
Los convidados llegarán dentro de los treinta minutos siguientes a la
hora señalada en la tarjeta, la cual no han de llevar consigo si no
contiene la correspondiente súplica.
A la puerta del salón les recibirá, dando la mano a cada uno, la
señora de la casa, vestida con traje sencillo.
Se entiende sencillo relativamente, por lo que tenga costumbre de
vestirse.
A un baile o reunión particular cualquiera, no va sola una casada
joven, sino acompañada del marido, la madre u otra señora mayor de
bastante consideración social.
Tampoco irán dos casadas jóvenes, aunque sean hermanas, sin que las
acompañe el marido de una de ellas o una señora muy respetable. No
obstante, si tienen gran intimidad con la casa donde se celebra la
reunión, podrán ir solas con tal que lleguen antes que los demás
convidados.
Cuando en la misma noche una señora ha de asistir a varias reuniones,
acomodará a ellas su traje y permanecerá poco rato en cada una,
terminando por la más importante.