Todos los invitados han de llegar al templo antes que la novia a fin
de esperarla; como también el novio y su padrino, que tomarán puesto
a la derecha del altar.
Esperan a la novia en el pórtico del templo la madrina con su madre.
Se entiende por madrinas o doncellas de honor, un número de amigas
que la novia invita para que le formen una especie de corte: estas
señoritas visten casi siempre de blanco.
Esta costumbre, poco generalizada en España, lo es tanto en el
extranjero que no solo tienen madrinas las novias pertenecientes a
las principales familias, sino hasta las obreras.
Si la novia tiene hermana que sea madrina, esta se adelantará hacia
el templo en compañía de su madre, y a poco rato seguirá aquella
acompañada por su padre; si no tiene hermana, se adelantará su padre
hacia el templo para recibirla en el pórtico cuando llegue acompañada
por su madre. En ambos casos la novia va a la iglesia en el carruaje
de su padre.
Al llegar la novia, toma el brazo derecho de su padre o del pariente
que en su representación la espera en el atrio del templo, y se
dirigen al altar o sitio donde debe verificarse la ceremonia.
Sígueles inmediatamente, formando pareja con una compañera, la
madrina, que comúnmente es una hermana soltera de alguno de los
novios.
Tras la madrina va la madre de la novia, apoyada en el brazo de su
hijo o de otro pariente.
Luego viene la madre de la madrina, y finalmente las señoritas en
parejas, excepción hecha de la última fila, en que van tres si es
preciso.
Esta procesión nupcial es la única admitida en tales ceremonias.