Toda persona invitada a una boda ha de hacer un regalo a la novia.
Muchos lo hacen antes de recibir la invitación; algunos en cuanto se
les comunica que los novios están prometidos formalmente y que la
boda no tardará en realizarse.
Sería una grosería dejar de invitar a una persona que mandó regalo.
Algunos días antes de la boda suelen enseñarse por la tarde los
regalos si son numerosos y de gran valor: es bonita moda el rodearlos
de flores.
Estos regalos se remitirán después sin tardanza, para servirse de
ellos, al domicilio de los recién casados. El guardarlos aparte para
enseñarlos a las visitas no revelaría buen gusto.