Debe hacerse una visita de pésame a las personas con quienes nos unen
relaciones de amistad, bastando haberla tenido íntima con el difunto,
aunque se dé el caso de conocer apenas a la familia. Los que están
de luto riguroso no las hacen, limitándose a escribir una carta muy
afectuosa, que mandarán por el criado, no por el correo.
Para esta clase de visitas las señoras vestirán traje negro u
obscuro; los caballeros, levita.
Si la visita se hace a una señora, los caballeros le dan la mano y
las señoras la abrazan.
En semejantes visitas no se piden noticias de la salud, ni se hace
mención del difunto, a no ser que hable de él la persona visitada.
Por lo mismo que son penosas han de ser muy breves, y se hacen pasado
el tercer día después del entierro, pero antes del octavo.