Las presentaciones son el comienzo de relaciones entre personas que
no se conocían o no se trataban, y constituyen una de las bases
más importantes del trato social.--No es posible fijar reglas de
cortesía sin hablar más o menos directamente de las presentaciones.
Por lo mismo que en esos actos se hablan por primera vez dos
personas, aquella a quien se hace la presentación, que equivale a un
homenaje, debe mostrarse muy cortés y afable cuidando de dar pie a la
conversación y sostenerla, procurando el presentado no apartarse de
aquella y mantenerla en el tono que se le dé.
El diálogo no se prolonga por lo regular mucho tiempo, fuera
de circunstancias especiales, y el presentado ha de mostrar
exquisita galantería, sin pretender intimar desde aquel instante
las relaciones; poniendo mucha atención en que sus frases den a
comprender que sabe que aquel acto no tiene más consecuencias que
las que quiera darle la persona a quien se ha hecho la presentación,
pues de lo contrario podría verse en él la audacia propia del
entrometido.--Por lo mismo que los deberes son tan estrictos,
aquel a quien se presenta una persona ha de tener en cuenta que
de él depende la mayor o menor expansión del acto, y le dará la
que crea conveniente, marcando los grados que las relaciones hayan
de tener desde aquel momento, o reduciéndolas sencillamente a las
superficiales que de la presentación nazcan.