Muerto Adrasto tienden los daunios la mano a los aliados en señal de
paz, y les piden permiso para elegirse un rey de su propia nación.
Inconsolable Néstor por la muerte de su hijo, no asiste al consejo que
celebran los jefes en cuyo consejo opinan algunos por que se reparta
el país de los vencidos y por ceder a Telémaco el territorio de Arpi,
pero lejos de aceptar este el generoso ofrecimiento les hace ver que
conviene al interés común de los aliados elegir a Polidamante como
monarca de los daunios y dejarles sus tierras. Persuade luego a estos
pueblos para que le den la comarca de Arpi a Diomedes, y practícase uno
y otro.
[Ilustración]