El navío que vio Méntor desde la roca era tirio, y su capitán un
hermano de Narbal llamado Adoam, el cual los recibió favorablemente,
y reconociendo a Telémaco le refirió la muerte trágica de Pigmalión y
de Astarbé, y la elevación de Baleazar que a persuasión de ella estaba
en desgracia de su padre. Mientras Adoam da un refresco a Telémaco y
Méntor, se llegan alrededor del bajel los tritones, las nereidas y
demás divinidades del mar, atraídas del dulce canto de Aquitoas: toma
entonces Méntor una lira y sobrepuja a aquel. Refiere después Adoam
las maravillas de la Bética: describe el suave temperamento del aire y
demás circunstancias de aquel país: la vida tranquila de los habitantes
y la simplicidad de sus costumbres.
[Ilustración]