EL ARRAIGO DEL COLONO

La impresión más grata que nos ha dejado el cuarto departamento de la

Pampa, que acabamos de visitar, es la que se relaciona con la

organización de la Asociación de Fomento Agrícola-ganadero.

El cuarto departamento, denominado Hucal (laguna profunda), comprende la

estación de Hucal y las florecientes localidades de Abramo, Bernasconi,

Villa Alba y Jacinto Arauz, centros todos llenos de vitalidad y de

porvenir. Sin duda alguna, la forma decidora con que el ferrocarril

atraviesa este departamento, equidistante de los focos de colonización y

dividiendo medio a medio aquellas 200 leguas aprovechadas en toda su

extensión, ha operado un desarrollo parejo, cimentando de firme las

industrias agropecuarias.

Sobre el millón de hectáreas de extensión, 220.000 están entregadas a

cultivos, correspondiendo en su totalidad, a trigos, salvo un 5 por

ciento de avena. De este total de sementeras, comprenden los cultivos de

arrendatarios, un 65% y un 35% a propietarios. Las cuatro quintas partes

del área total del departamento corresponden a campos de ganadería,

dándose preferencia al lanar. No hay industrias de otra naturaleza,

salvo el molino harinero de Villa Alba y la sal de Bernasconi, muy buena

y en explotación desde hace veinte años. Como centro agrícola de gran

significación en la zona, figura la Jewish Colonization Association,

empresa judía de la que nos ocupamos en capítulo aparte. La tierra va

subdividiéndose paulatinamente, aunque no con la celeridad que sería de

desear. Alrededor de este problema concretará todo su empeñó la naciente

asociación de fomento agrícola. Apena el enorme latifundio con cabecera

en la estación Hucal, todo un condado de veinte y tantas leguas. Cierto

que su poseedor, le saca el jugo para sus parcelas. Y cultivar es servir

a la nación. Pero es verdad también que el hermetismo de aquel feudo,

puesto como una enorme piedra al paso del camino, resiente la vialidad y

retarda el progreso colectivo que debe ser nuestra más sana aspiración

nacional. El comprobante de esta premisa está en la exigüidad de la

estación Hucal, pulmón de la estancia, pero que se nos antoja una piedra

de segunda agua, engarzada a esta brillante cadena de pueblos, potentes

y sanos, que viven del propio oxígeno de su vitalidad.

Trata, en término general la sociedad de fomento agrícola, de arraigar

al colono, poniendo a su alcance los medios de cultura y bienestar. Pasa

de 1.500 el número de colonos arrendatarios, distribuídos en la zona.

Entre el que arrienda y el que posee el terreno, hay, generalmente un

intermediario. Esta intercepción es, casi siempre, la que consigue mayor

usufructo. El dueño del campo apenas recibe un dos por ciento de lo que

produce. El colono, vive, sencillamente. El que lleva la mejor parte es

el subarrendatario, interpuesto a menudo, como factor de utilitarismo y

regresión, salvo en los casos en que, persiguiendo moderadas utilidades,

vincula con medianerías al colono y le proporciona medios de vida y de

labor, lo que significa exponer capital.

--El desideratum de nuestra obra--nos dice el presidente de la novel

asociación y hombre de carácter y prestigios bien ganados--es tentar por

todos los medios, el arraigo definitivo del colono.--Hay que hacer obra

argentina, sobre todo; y creo que esta es la forma eficaz para estimular

al agricultor y seleccionar la inmigración que conviene a nuestras

tierras.

Y nos explica con calor, el plan general de la obra emprendida cuya

realización ha despertado verdadero entusiasmo en toda la zona.

--Es ardua la tarea que nos hemos impuesto; pero hay necesidad de

enseñarle al colono que debe buscar su tranquilidad con la chacra

combinada. Variar los cultivos, cosa de no exponerse a los fracasos, es

una precaución fundamental. Y si a esto agrega la necesidad de no

descuidar la ganadería y criar unas pocas vacas u ovejas, el colono se

pone a recaudo de la miseria. Si cada familia de colono arrendatario,

logra dedicar su atención a un hato de vacas, diez o quince aunque sean,

sume usted el incremento ganadero, que en conjunto puede tomar la

región. Esto, amén de otras especulaciones caseras: la cría de cerdos y

de aves, por ejemplo, que traen aparejados los cultivos hortícolos y que

suponen un perfeccionamiento en la vida rural.

El ingeniero agrónomo con asiento en la zona sur de la Pampa y que es un

observador sagaz y tiene ingerencia en el desarrollo de la Asociación de

Fomento Agrícola, refuerza los argumentos del presidente de la

institución, sobre la necesidad de mutualizar el esfuerzo agrícola. Para

el señor agrónomo, es menester organizar un estudio prolijo sobre los

factores que se oponen al arraigo del colono y resienten la selección.

Opina con toda razón, cuando nos dice:

--Los rusos, que abundan tanto en la zona, no son agricultores de

profesión. Su tendencia se orienta, casi siempre, en el sentido de ganar

unos pesos y establecerse con algún negocio. Puede justificarse esta

idiosincracia especial en diversos casos. En muchas colonias ocurre que

la tierra está distribuída sin equidad, con respecto a sus condiciones

productivas. No todas están bien ubicadas ni rinden con el mismo

resultado. Esta circunstancia provoca el malestar en muchas familias y

es por ello que el colono tiende a emigrar o a establecerse, aparte de

los factores atávicos, que tendrán su influencia, pero que no es del

caso profundizar. Hay que tener en cuenta que la colonización rusa en

toda esta región, comprende, en Bernasconi, un 67% con respecto a la

superficie cultivada y en Abramo un 56% con respecto a los

arrendatarios.

Hace algún tiempo que en el cuarto departamento comenzó a producirse un

éxodo de juventud moscovita. El agrónomo, deseoso de puntualizar esta

emigración, que podía ser sintomática, abrió una encuesta.

--¿Por qué se van?--interrogó a los jóvenes rusos.

--Nos vamos, porque la tierra no produce...

Esta respuesta, muy generalizada, pudiera ser desconcertante. Pero, por

suerte, una declaración fidedigna viene a poner en claro, la razón

fundamental.

--Ellos se van--dice un joven de arraigo en Villa Alba--porque quieren

independizarse, formar su hogar, salir de una vez de la tutela paterna.

Y dando fuerza a su tesis, se explaya en pormenores del hogar, las

rencillas caseras, el desacuerdo entre padres e hijos y los disturbios

de vecindad, sobre todo en las colonias donde se han establecido grupos

de dos y tres casas juntas. Con estos antecedentes, la emigración tiene

justificativo de carácter social pero no económico.

Nuestra Pampa; libro de lectura · 第 32 / 233 题