UNA COLONIA JUDIA

En Villa Alba hemos visitado la colonia Narcisse Leven (La Esmeralda) de

la Jewish Colonization Association.

La Jewish Colonization Association, asociación internacional con

colonias en Brasil, Canadá, Palestina, etc., fué instituída con el

cuantioso legado del barón Mauricio Hirsch, filántropo israelita y

hombre de altos prestigios en el mundo de las finanzas. En nuestro país,

esta institución posee colonias en las provincias de Buenos Aires, Santa

Fe, Santiago del Estero y Entre Ríos y en la Pampa Central.

El administrador general de la colonia, esboza someramente la biografía

del barón de Hirsch y nos da algunos detalles sobre la iniciación de la

obra humanista de este hombre superior.

--El barón de Hirsch--nos dice--fué una figura excepcional que dedicó

toda su existencia a mejorar la situación de los hijos de Israel. Dotado

de una clara inteligencia y poseedor de una gran fortuna heredada de su

abuela paterna y acrecentada con el patrimonio de su esposa, se inició

en la vida de las grandes obras con la construcción de ferrocarriles en

Australia, los Balcanes y Rusia. La idea de unir la Europa oriental con

el lejano occidente por medio del ferrocarril, no gozaba, en Europa, de

auspicios ni entre los gobiernos ni entre la banca y los hombres de

empresa. El barón de Hirsch, contra viento y marea, llevó adelante su

propósito civilizador. Y fué éste su primer gran éxito financiero, en

contraposición al pesimismo ambiente y a la incredulidad de los hombres

que parecía uniformada contra su decisión.

La dirección personal de estas grandes obras, le dió motivo para

compenetrarse de las condiciones lamentables en que vivían los

israelitas de oriente, debido, en primer término, a la falta de

instrucción y de una orientación levantada y patriótica para ganarse la

vida. Sus sentimientos altruístas le llevan a cooperar en forma

eficiente en el sostenimiento de la Alliance Israelita Universelle,

poniendo a disposición de esta entidad una suma considerable, cosa de

extender su radio de acción en toda la Turquía europea. En 1873 dió un

millón de francos a la Alliance para creación de escuelas; y a partir

del 80, hasta su muerte, tomó a su cargo la obligación de cubrir su

déficit anual que sumaba centenares de miles de francos. Y no contento

con estos valiosos desprendimientos, durante la guerra ruso-turca

estableció hospitales para ambos ejércitos, sufragando los gastos de

sostén y entregando al propio tiempo, a la emperatríz de Rusia, 40.000

libras esterlinas con fines humanitarios.

Los padecimientos de los israelitas en Rusia, privados de derechos

políticos y hasta civiles, mucho más lamentables que los de los judíos

en Galitzia, Turquía y los Balcanes, le inspiraron un proyecto tendiente

a mejorar sus condiciones de vida. Su propósito era favorecer a los

israelitas con disposiciones adoptadas en Rusia mismo, sin tener que

adoptar el medio extremo de la emigración. Pero el gobierno ruso, celoso

de sus leyes dictatoriales, no quiso admitir la generosa oferta que

alcanzaba a 80.000.000 de francos con destino a propósitos

educacionales. Sólo con la facultad exclusiva del empleo y control de

esta suma, recibía el gobierno el donativo, lo que no pudo ser aceptado

por ningún concepto. Frustrada tan noble tentativa, se dió cuenta Hirsch

que el único plan factible para ayudar a los israelitas rusos era sobre

la base de la emigración. De ahí nació la asociación internacional

constituída bajo las leyes inglesas y denominada Jewish Colonization

Association.

Conviene conocer por boca de su mismo gestor los propósitos básicos de

esta asociación: “Facilitar y promover la emigración de los israelitas

de todos los países de Europa y Asia--había dicho el barón de Hirsch,--y

especialmente de aquellos países donde fueran o pudieran ser sometidos a

gabelas especiales, inhabilitaciones políticas u otras arbitrariedades,

a cualquier otra parte del mundo. Fundar y establecer colonias en varios

países del norte y sur América y otros países también, con fines

agrícolas y comerciales".

Constituída la asociación, dirige el barón Hirsch un llamamiento a los

israelitas de Rusia, instándoles a aceptar esta emigración forzosa para

sus destinos y su mejoramiento. Y--cosa rara--el mismo gobierno de

Rusia, que rechazara su oferta años antes, le prestó su contingente para

organizar su sistema de emigración. Se inicia un comité central en

Petrogrado y más tarde, en pleno auge la Jewish Colonization

Association, se organiza la junta central definitiva en París, compuesta

por personajes de respetabilidad de diversas naciones, judíos de

Alemania, Francia, Inglaterra y Bélgica.

Esta es, a grandes rasgos la obra capital de este gran

benefactor--termina nuestro informante--para quien “los cuarenta años

del desierto”, de que nos habla la Escritura, si no podían ser eludidos,

por lo menos podían ser abreviados. Para el mejor recuerdo de su obra

dedicada al bien y al perfeccionamiento, no puede otra frase ser más

consagratoria que su propia expresión, cuando contestaba un mensaje de

pésame por la muerte de su hijo:

--He perdido a mi hijo, mas no a mi heredero. La humanidad recibirá mi

herencia.

Nuestra Pampa; libro de lectura · 第 28 / 233 题