NATURALEZA Y ARTE

San Huberto representa un considerable esfuerzo, cuya obra ostensible se

embellece con la insinuante subjetividad que fluye de la naturaleza y el

arte, en magnífico consorcio. Fué, en sus comienzos esta heredad, bosque

bravo en sus tres cuartas partes de extensión. De aquella floresta,

donde los árboles progenitores se levantan sobre troncos de más de

cuatro metros de circunferencia, fué necesario abrir claros para

facilitar la industria pecuaria, asegurando a las haciendas la umbría de

los árboles, fresca en verano y reparadora en la estación invernal. Y he

aquí la belleza nativa, consagrada por obra cultural, en nota de arte

bajo la exigencia de la razón científica y de la necesidad. Y no ha

desaparecido con esto el panteísmo silvestre de la maraña. Mientras se

galopa por el bosque, absorto el espíritu bajo la influencia del

paisaje, cada abra suele darnos la sorpresa de un grupo de bovinos,

nobles por refinamiento, fornidos y dóciles; o el paso de la cabalgadura

espanta la tropa de tímidos antílopes que se esfuma entre los espinosos

matorrales.

Un gran cultor del árbol, esteta y naturalista, don Carlos Thays,

antiguo director de parques y paseos y a quien tanto debe el país, en lo

que se relaciona al cultivo y divulgación de nuestra flora, visitó, hace

algunos años San Huberto. Y fué tan viva su impresión por la obra

realizada para destacar la belleza de los caldenes, que, un año después,

en el congreso forestal de París, mencionaba con entusiasmo el amor de

este argentino a la flora indígena de un territorio cuya exaltación al

rango de provincia constituye su más viva preocupación y su más férvido

anhelo.

Los propósitos cardinales del propietario sobre San Huberto, han sido

hacer de esta propiedad un establecimiento agropecuario modelo. Los

grandes valles silvícolas, abiertos a hacha, son aptísimos para la

agricultura, por los detritus foliáceos, acumulados durante siglos en la

superficie. Sin duda alguna, este descuajamiento de grandes trechos de

bosque, ha debido costar ingentes sacrificios pecuniarios, en tiempo en

que, por abundancia del carbón, la leña de calden no tenía incentivo

como combustible de negocio, cubriendo escasamente el transporte. Hoy

por el contrario: la valorización del calden será una providencia para

San Huberto, siempre bajo el sistema de desmontar macizos de selva,

abriendo claros de distintas dimensiones para entregarlos a las nobles

industrias rurales. Para facilitar la explotación leñatera, se está

construyendo un ramal ferroviario de la línea del Pacífico que se

internará en la propiedad en una extensión de 12 kilómetros. La

agricultura ha sido un poco esquiva estos últimos años en la comarca.

Sequía, langosta, heladas y granizo, pasaron como por arte de maleficio.

En cambio, la guerra vino a ofrecerle una compensación reparadora.

Después de las gratas enseñanzas que nos ha dejado San Huberto, amén de

la importancia de sus cultivos, del proyecto de viñedos, de su

plantación frutícola, de la explotación leñatera del fondo de sus

bosques, por un desvío próximo a tirar por el ferrocarril; después de

todo lo hecho y en vías de hacer; después de valorar en todo su alcance,

el resultado de esta acción civilizadora, bien podemos asegurar que esta

obra hace honor a la Pampa.

Nuestra Pampa; libro de lectura · 第 24 / 233 题