[12] En su excelente _Philosophie des sciences sociales_,
demuestra Worms haber reaccionado contra sus primitivos excesos
organicistas.--(Nota de la 3.ª edición).
=Conclusiones sintéticas=
I.--Donde hay vida hay "lucha por la vida", concepto que debe
entenderse en el sentido amplio y figurado que le atribuyó Darwin. Para
esa lucha todas las especies vivientes poseen medios especiales de
protección o de ofensa, que adquieren un valor psicológico cada vez más
explícito desde las especies inferiores hasta el hombre. Los primitivos
medios de lucha son violentos y se complementan progresivamente con
medios fraudulentos; entre éstos, uno de los más importantes en la
especie humana, es la simulación. En todas sus manifestaciones la
simulación es útil en la lucha por la vida y se presenta como un
resultado de la adaptación a condiciones propias del medio en que la
lucha se desenvuelve.
* * * * *
II.--En el mundo biológico la simulación y la disimulación están
representadas por los fenómenos de homocromía y de mimetismo. Son
generalmente ajenos a la voluntad del animal mimetizante, y resultan
de la selección natural o de la acción del medio; en ciertos casos,
sin embargo, son activos y voluntarios. A medida que progresa el
desenvolvimiento mental de las especies, aumenta la posibilidad de las
simulaciones individuales y es mayor la conciencia que de ellas tiene
el simulador. Sean activos o pasivos, conscientes o inconscientes,
voluntarios o accidentales, los fenómenos de simulación son útiles al
animal en que se observan y le sirven para la mejor adaptación a las
condiciones de lucha por la vida.
* * * * *
III.--En las sociedades humanas, la lucha por la vida reviste múltiples
aspectos individuales y colectivos; a cada forma de lucha el hombre
adapta maneras especiales de simulación y disimulación. Existe un
franco paralelismo entre las formas de lucha y las simulaciones
correspondientes. Para el común de los hombres, "saber vivir" equivale
a "saber simular"; sólo algunos individuos superiores, dotados de
especiales condiciones para la lucha por la vida, pueden imponer su
personalidad al ambiente, sin someterse a simular o disimular para
adaptarse. Los hombres, en general, adáptanse tanto mejor al medio en
que luchan por la vida, cuanto más desarrollada tienen la aptitud para
simular.
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IV.--El carácter humano, como instrumento de adaptación de la conducta
al medio, es una expresión sintética de la personalidad. El estudio de
la psicología de los simuladores se refiere a una modalidad sintética
del carácter, caracterizada por el predominio de la simulación.
En la composición del carácter intervienen diversos elementos de
la personalidad; el predominio de algunos produce tipos que pueden
clasificarse como sensitivos, intelectuales y volitivos. Sobre esos
tipos las cualidades predominantes constituyen los diversos "caracteres
humanos".
Los "hombres de carácter" luchan intensamente por la vida y están
diferenciados de la masa compuesta por los "sin carácter". La mayor
intensidad en la lucha por la vida implica una intensificación de los
medios de lucha.
Todos los hombres son simuladores, en mayor o menor grado, siendo ello
indispensable para la adaptación de la conducta a las condiciones
del medio. Pero la simulación es la nota dominante en el "simulador
característico", en quien la simulación es el medio preferido en la
lucha por la vida.
Existen dos grupos de simuladores: los congénitos y los adquiridos.
En los primeros predomina el temperamento individual; en los segundos
la influencia del medio social. En otros casos la tendencia a simular
surge sobre fondo patológico.
Por la combinación de su carácter fundamental con otros secundarios,
los simuladores pueden clasificarse en tres grupos y seis tipos
principales. Los simuladores mesológicos ("astutos" y "serviles");
los simuladores por temperamento ("fisgones" y "refractarios"); los
simuladores patológicos ("psicópatas" y "sugestionados").
Los simuladores mesológicos, determinados por el ambiente, exageran
una forma normal de lucha por la vida; los astutos y los serviles son
harto numerosos.--Los simuladores por temperamento y los patológicos
constituyen una minoría; la simulación no es, para éstos, un medio de
adaptación a las condiciones de la lucha por la vida, sino el exponente
de una modalidad psíquica especial.
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V.--Las simulaciones de estados patológicos se encuadran en el
principio común a los demás fenómenos de simulación, siendo, como
todos ellos, simples medios adaptativos a las condiciones de la lucha
por la vida. Sus móviles más comunes son tres: la explotación de la
beneficencia, eludir el servicio militar y la simulación de la locura
para obtener la irresponsabilidad penal. Son casos particulares de la
ley general que comprende a todos los fenómenos de simulación.
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VI.--De la animalidad primitiva hasta la civilización presente, han
disminuido entre los hombres los medios violentos de lucha por la
vida y han aumentado los medios fraudulentos. En formas venideras de
organización social, y dada la creciente tendencia de los hombres
a asociarse contra la naturaleza, la simulación parece destinada a
disminuir en la medida en que se atenúe la lucha por la vida.