Soneto

Almas dichosas que del mortal velo

libres y esentas, por el bien que obrastes,

desde la baja tierra os levantastes

a lo más alto y lo mejor del cielo,

y, ardiendo en ira y en honroso celo,

de los cuerpos la fuerza ejercitastes,

que en propia y sangre ajena colorastes

el mar vecino y arenoso suelo;

primero que el valor faltó la vida

en los cansados brazos, que, muriendo,

con ser vencidos, llevan la vitoria.

Y esta vuestra mortal, triste caída

entre el muro y el hierro, os va adquiriendo

fama que el mundo os da, y el cielo gloria.

— Desa mesma manera le sé yo —dijo el cautivo.

— Pues el del fuerte, si mal no me acuerdo —dijo el caballero—, dice así:

Don Quijote · 第 66 / 114 题