=Al Sr. D. José Laméyer=
_Siento, querido Pepe, que no seas ya un_ =conspicuo= _abogado de los
más célebres de la península, ni un_ =eximio= _diputado de los más
influyentes en la cosa pública, para hartarme de endilgarte epítetos
y calificativos modernos, entre los que descollarían el_ =valioso= _y
el_ =docto= _y el_ =perspicuo=, _y tantos otros dictados académicos,
arcaicos y churriguerescos, tan del gusto de los críticos_ =fin del
siglo=, _que felizmente nos corrigen, guían y desmenuzan_.
_En vez de toda esa hojarasca ditirámbica, te habrás de contentar con
que te tenga por lo que eres: un joven de gran talento, de sólida
instrucción y de sentimientos nobles y generosos, digno heredero de
aquel honradísimo y cumplido caballero D. Gerardo Laméyer, que te
dió el ser, y á quien jamás he olvidado ni en mi recuerdo, ni en mis
oraciones._
_Siguiendo su ejemplo y sus lecciones, ocupas hoy, aunque muy joven
todavía, un puesto distinguido en el partido liberal, en el foro y
quizás pronto en el Parlamento. Á todas partes te seguirá solícito
mi nunca desmentido afecto, y en todas te deseo triunfos sin cuento y
dichas sin número._
_Compártelos con todos los seres caros á tu cariño, y no olvides
entre ellos, por muchos que sean, que siempre será tu invariable y
apasionado amigo,_
=Luis Mariano de Larra=