[Resumen]
En marzo de 2001, IBM se lanza en el creciente mercado de la traducción
con un producto profesional de alto nivel, el WebSphere Translation
Server. Este software traduce al instante a varios idiomas (alemán,
chino, coreano, español, francés, inglés, italiano y japonés) las
páginas web, los correos electrónicos y los diálogos en línea (los
chats). Puede interpretar 500 palabras por segundo y permite añadir
vocabularios específicos. Los software de traducción asistida por
ordenador son desarrollados para traductores profesionales. Incluyen
una «memoria de traducción» con gestión de la terminología en tiempo
real y control tipográfico, por ejemplo Wordfast, creado en 1999 por
Yves Champollion y compatible con otros grandes software del mercado
como el WebSphere Translation Server de IBM y los software de SDL
Trados. Disponible para cualquier plataforma (Windows, Mac, Linux),
Wordfast cuenta con 14.000 clientes alrededor del mundo en 2010, como
por ejemplo las Naciones Unidas, Coca-Cola y Sony.
***
La generalización del internet como fuente de información mundial y el
desarrollo del comercio electrónico favorecen el mercado creciente de
los software de traducción.
Empresas especializadas como Systran, Alis Technologies, Lernout &
Hauspie, Globalink o Softissimo desarrollan software, productos y
servicios dirigidos a tres tipos de clientes: el público en general,
los profesionales de la lengua y las empresas, localizando sus sitios
web para ampliar su audiencia y atraer nuevos clientes.
En marzo de 2001, IBM se lanza en el mercado de la traducción con un
producto profesional de alto nivel, el WebSphere Translation Server.
Este software traduce al instante a varios idiomas (alemán, chino,
coreano, español, francés, inglés, italiano y japonés) las páginas web,
los correos electrónicos y los diálogos en línea (chats). Puede
interpretar 500 palabras por segundo y permite añadir vocabularios
específicos.
Un software de traducción automática (TA) analiza el texto en la lengua
de salida (texto origen) y genera automáticamente el texto
correspondiente en la lengua de llegada (texto meta), aplicando reglas
precisas para la transferencia de la estructura gramatical. El ser
humano no interviene en el proceso, a diferencia de lo que pasa con la
traducción asistida por ordenador (TAO), que se basa en la interacción
entre el ser humano y la máquina.
Los software de traducción asistida por ordenador son desarrollados
para los traductores profesionales. Estos incluyen una «memoria de
traducción» con gestión de la terminología en tiempo real y control
tipográfico. Es el caso, por ejemplo, de Wordfast, creado en 1999 por
Yves Champollion, y compatible con otros grandes software del mercado
como el WebSphere Translation Server de IBM y los software de SDL
Trados. Disponible para cualquier plataforma (Windows, Mac o Linux),
Wordfast cuenta con 14.000 clientes alrededor del mundo en 2010, por
ejemplo las Naciones Unidas, Coca-Cola y Sony.
Tim McKenna, escritor y filósofo, escribe en octubre de 2000: «Cuando
la calidad de los software sea suficiente para que la gente converse
por escrito y verbalmente en la web en varios idiomas y en tiempo real,
veremos un nuevo mundo abrirse ante nosotros. Científicos, políticos,
empresarios y muchos otros grupos podrán comunicar directamente entre
ellos sin la intervención de mediadores o traductores».
Según Randy Hobler, consultor en marketing internet de productos y
servicios de traducción, el siguiente paso será «la transparencia
transcultural y transnacional».
Explica en septiembre de 1998: «Pronto alcanzaremos el punto en que
será tan habitual obtener una traducción tan fiel del texto y del habla
que esta funcionalidad podrá formar parte de las plataformas o incluso
de los chips. En esta etapa, cuando el desarrollo del internet haya
alcanzado su velocidad de crucero, cuando la fidelidad de la traducción
supere el 98% y cuando las diferentes combinaciones de idiomas posibles
hayan cubierto la gran mayoría del mercado, la transparencia de la
lengua —es decir, cualquier comunicación de un idioma a otro— será una
visión demasiado restrictiva para los que venden esta tecnología. El
desarrollo siguiente será la “transparencia transcultural y
transnacional” en la cual los otros aspectos de la comunicación humana,
el comercio y las transacciones más allá del idioma entrarán en juego.
Por ejemplo, los gestos tienen un significado, los movimientos faciales
tienen un significado, y esto varía en función de las normas sociales
de un país a otro.
(…)
Las culturas difieren en miles de formas, y la mayoría de sus códigos
podrán ser modificados por vía informática al pasar de uno a otro. Esto
incluye las leyes, las costumbres, los hábitos de trabajo, la ética, el
cambio monetario, las maneras de indicar las tallas en la ropa, las
diferencias entre el sistema métrico y el sistema no métrico anglófono,
etc. Las empresas dinámicas catalogarán y programarán estas diferencias,
y venderán productos y servicios para ayudar a los habitantes del
planeta a comunicarse mejor entre ellos. Una vez que estos productos y
servicios se hayan generalizado, contribuirán realmente a una mejor
comprensión a escala internacional».