[Resumen]
En la web, siendo esta un medio a vocación mundial, necesitamos más
información bilingüe, como explica Henk Slettenhaar, profesor en
tecnologías de la comunicación en la Webster University de Ginebra
(Suiza). Henk insiste en la necesidad de sitios de información
bilingües, en su idioma original y en inglés. Escribe, en 1999: «Las
comunidades locales presentes en la web deberían utilizar antes que
nada su propio idioma para difundir información. Si desean presentar
esta información a la comunidad mundial, esta información deberá estar
disponible también en inglés. Pienso que los sitios web bilingües son
verdaderamente necesarios. (...) A mi parecer, existen dos tipos de
búsquedas en la web. En el primer caso, se trata de una búsqueda global
en el campo de los negocios y de la información. El segundo tipo de
búsqueda concierne información local de todo tipo de lugares remotos».
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En la web, siendo esta un medio a vocación mundial, necesitamos más
información bilingüe, como lo explica Henk Slettenhaar, profesor en
tecnologías de la comunicación en la Webster University de Ginebra
(Suiza).
Henk insiste en la necesidad de sitios web bilingües, en su idioma
original y en inglés. Este escribe, en diciembre de 1998: «Las
comunidades locales presentes en la web deberían utilizar antes que
nada su propio idioma para difundir información. Si desean presentar
esta información a la comunidad mundial, esta información deberá estar
disponible también en inglés. Pienso que los sitios web bilingües son
verdaderamente necesarios. (...) Pero estoy encantado de que ahora
existan tantos documentos disponibles en su lengua original. Prefiero —
y de lejos— leer el original con cierta dificultad antes que una
traducción mediocre».
Henk añade, en agosto de 1999: «A mi parecer, existen dos tipos de
búsquedas en la web. En el primer caso, se trata de una búsqueda global
en el campo de los negocios y de la información. Para llevarla a cabo,
el primer idioma es el inglés, con versiones locales si es necesario.
El segundo tipo de búsqueda concierne información local de todo tipo de
lugares remotos. Si la información se dirige a una etnia o a un grupo
lingüístico, debe aparecer primero en el idioma de dicha etnia o de
dicho grupo, con quizás un resumen en inglés».
Guy Antoine crea el sitio web Windows on Haiti, en abril de 1998, para
promover la cultura haitiana y su idioma. También cree en la necesidad
del inglés como lengua común. En noviembre de 1999, escribe: «Por
razones prácticas, el inglés seguirá dominando la red. No pienso que
sea una cosa mala, a pesar de los sentimientos regionales que se oponen
a eso, porque necesitamos una lengua común que permita favorecer la
comunicación a nivel internacional. (…) El internet puede reunir
información útil para las lenguas minoritarias, que de otra manera
correrían el riesgo de desaparecer sin dejar rastro. Además, en mi
opinión, el internet incita a la gente a aprender las lenguas asociadas
a las culturas que les interesan. Estas personas se dan cuenta
rápidamente que la lengua de un pueblo constituye un elemento
fundamental de su cultura. (…) En Windows on Haiti, la lengua principal
es el inglés, pero también hay un foro de discusión animado en “Kreyól”
[criollo haitiano]. Yo proporciono también documentos sobre Haití en
francés y en criollo antiguo colonial, y estoy dispuesto a publicar
otros documentos en español y en otras lenguas. No propongo
traducciones, pero el plurilingüismo es palpable en mi sitio, y me
parece que esto no tardará en convertirse cada vez más en una norma en
la red».
Bakayoko Bourahima, bibliotecario en la Escuela Nacional Superior de
Estadística y de Economía Aplicada (ENSEA: École Nationale Supérieure
de Statistique et d’Économie Appliquée) de Abiyán (Costa de Marfil),
escribe en julio de 2000: «Para nosotros, los africanos de habla
francesa, la imposición del inglés en el internet representa para las
masas una doble desventaja para acceder a los recursos de la red.
Primero por culpa del problema de alfabetización, que aún dista mucho
de estar resuelto y que el internet enfatizará mucho más; luego se
plantea el problema del dominio de una segunda lengua extranjera y de
su adecuación al entorno cultural. (…) A nuestros sistemas educativos
ya les cuesta mucho trabajo optimizar sus prestaciones debido al uso
del francés como lengua de instrucción básica, según dicen algunos
especialistas. Por lo tanto, cada vez se evoca más la posibilidad de
recurrir a las lenguas vernáculas para la instrucción básica, para
“desenclavar” el colegio en África e implicarlo —de la mejor manera
posible— en la valorización de los recursos humanos. ¿Cómo proceder? En
mi opinión, no cabe la posibilidad para nosotros de hacer prevalecer
cualquier clase de excepción cultural en la red, pues esto sería una
reacción absolutamente gregaria. Entonces, es preciso que los
diferentes bloques lingüísticos se impliquen mucho para promover su
propio idioma en la red, sin olvidar sus especificidades internas».
Bruno Didier, webmaster de la biblioteca del Instituto Pasteur en París,
escribe en agosto de 1999: «El internet no es una propiedad ni nacional
ni lingüística. Es un vector de cultura, y el primer soporte de la
cultura es la lengua. Cuantas más lenguas estén representadas en toda
su diversidad, más culturas estarán representadas en el internet. No
pienso que tengamos que ceder a la tentación sistemática de traducir
las páginas a una lengua más o menos universal. Los intercambios
culturales suponen una voluntad de ponerse al alcance de la persona a
quien queremos encontrar. Y este esfuerzo pasa por la comprensión de su
lengua. Por supuesto, mis palabras son muy utópicas. Porque
concretamente, mi actividad de vigilancia en la red me incita más bien
a “echar pestes” contra algunos sitios noruegos o brasileños que no dan
ninguna información en inglés, por más mínima que sea».
Alain Bron, consultor en sistemas de información y escritor, explica en
noviembre de 1999: «Se seguirán usando diferentes lenguas, y eso por
mucho tiempo; tanto mejor para el derecho a la diferencia. El riesgo es
—por supuesto— la invasión de una lengua en perjuicio de otras, y por
lo tanto la nivelación cultural en detrimento de esas otras. Pienso que
poco a poco van a crearse servicios en línea para paliar esta
dificultad. Al principio, algunos traductores podrán traducir y
comentar textos a petición de los usuarios, y sobre todo los sitios más
frecuentados invertirán en versiones en varias lenguas, como lo hace la
industria audiovisual».
En el verano de 2000, los usuarios no anglófonos del internet alcanza
50%. Falta diversificar los idiomas en una red en la cual 78% de las
páginas web todavía están en inglés en el otoño de 2000.