ARCEDIANO DEL RIO DE LA PLATA.

Habiendo considerado y revuelto muchas veces en mi memoria el gran gusto

que recibe el humano entendimiento con la lectura de los varios y

diversos acaecimientos de cosas, que aun por su variedad es la

naturaleza bella; y que aquellas amplísimas provincias del Rio de la

Plata estaban casi puestas en olvido, y su memoria sin razon

obscurecida, procuré poner en escrito algo de lo que supe, entendì y vì

en ellas, en veinticuatro años que en aquel nuevo orbe peregrinè:--lo

primero, por no parecer al malo é inutil siervo que abscondiò el talento

recibido de su señor:--lo segundo, porque el mundo tenga entera noticia

y verdadera relacion del Rio de la Plata, cuyas provincias son tan

grandes, con gentes tan belicosas, animales y fieras tan bravas, aves

tan diferentes, víboras y serpientes que han tenido con hombres

conflicto y pelea, peces de humana forma, y cosas tan exquisitas, que

dejan en éxtasis à los ánimos de los que con alguna atencion las

consideran.

He escrito, pues, aunque en estilo poco pulido y menos limado, este

libro, á quien intitulo y nombro _Argentina_, tomando el nombre del

subjecto principal que es el Rio de la Plata; para que V. E., si acaso

pudiera tener algun rato como que hurtado à los necesarísimos y graves

negocios de tan grande gobierno como sus hombros tienen, pueda con

facilidad leerle, sin que le dè el disgusto y fastidio que de las largas

y prolijas històrias se suele recibir; y héme dispuesto à presentarla y

ofrecerla á V. E., como propia suya; pues, segun derecho, los bienes del

siervo son vistos ser del señor.

Y así confio que, puesto en la posesion del amparo de V. E., cobrará

nuevo ser y perpetuo renombre mi trabajo; y pido à Dios te siga solo

haber acertado á dar à V. E. algun pequeño contento con este mi

paupèrrimo servicio: lo que será para mi muy aventajado prémio, y

crecerán en mì las alas de mi flaco y débil entendimiento para volar,

aspirando siempre à cosas mas altas y mayores: enderezadas todas à su

fin debido, que es el servicio de Dios, de S. M. y de V. E., à quien

Dios nos guarde por largos y felicísimos tiempos, para el buen gobierno

y amparo de este reino, y como yo siervo y perpetuo capellan de V. E.

deseo.

De LISBOA, 10 de Mayo de 1601.

La Argentina, o La conquista del Rio de La Plata. Poema histórico · 第 21 / 77 题