INTRODUCCIÓN

Aun ante la teoría de la evolución universal que --fuera de este

o aquel detalle más o menos discutible-- representa verdaderamente

la orientación vital del pensamiento científico moderno, se ha

creído razonable afirmar que contradice substancialmente las

teorías y los ideales prácticos del socialismo.

Pero aquí hay error evidente.

Si por socialismo se entiende esa complicación fluctuante de

aspiraciones sentimentales que muchas veces se ha cristalizado

en las utópicas creaciones artificiales de un nuevo mundo humano,

que por un golpe de varita mágica debía sustituir de un día para

otro al viejo mundo en que vivimos, entonces es perfectamente

cierto que la teoría científica de la evolución condena los

prejuicios y las ilusiones del artificialismo político,

reaccionario o revolucionario, pero romántico siempre.

{86} Pero la desgracia de nuestros adversarios está en que el

socialismo actual es muy diferente del que precedió a la obra de

Marx: y fuera del sentimiento animador de protestas contra las

iniquidades presentes y de la aspiración de un porvenir mejor,

nada tiene de común con aquel en su estructura lógica y en sus

mismas inducciones, sino la visión clara, matemáticamente exacta,

(en fuerza justamente de las teorías de la evolución) de la final

organización social, basada en la propiedad colectiva de la tierra

y de los medios de producción.

Esto se hará evidente en el examen de las tres pretendidas

contradicciones principales que, según se afirma, existen entre

el socialismo y el evolucionismo científico.

Entretanto es imposible no ver, desde ahora, la filiación directa

del socialismo marxista, también, del evolucionismo científico,

cuando se piensa que aquél no es, justamente, más que la aplicación

lógica y consecuente de la teoría evolucionista en el campo económico.

* * * * *

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VIII. LA TESIS ORTODOXA Y LA TESIS SOCIALISTA ANTE LA TEORÍA

DE LA EVOLUCIÓN.

En resumen ¿qué dice el socialismo? Que el mundo económico presente

no puede ser inmutable y eterno, sino que por el contrario representa

una fase transitoria de la evolución social, a la que debe suceder

una fase ulterior y un mundo diferentemente organizado.

Que esta diversa organización venidera deba realizarse en sentido

colectivista o socialista --o también individualista-- es lo que

resulta como conclusión última y positiva del estudio ya hecho

sobre las relaciones entre darwinismo y socialismo.

Entretanto es necesario establecer aquí, que esa afirmación

fundamental del socialismo --fuera de los detalles de la futura

organización social de que hablaré más adelante-- es coherente

con la teoría experimental del evolucionismo.

¿Cuál es, pues, la contradicción substancial entre la economía

política ortodoxa y el socialismo? Esto: que la economía política

ha sostenido y sostiene que las leyes económicas por ella analizadas

e ilustradas acerca de la producción y la {88} distribución de la

riqueza son _leyes naturales_ . . . no, sin embargo, en el sentido

de que sean leyes determinadas naturalmente por las condiciones del

organismo social (lo que sería exacto) sino en el sentido de que son

_leyes absolutas_, es decir propias de toda la humanidad en todo

tiempo y lugar, y por consiguiente inmutables en sus puntos

principales aunque susceptibles de modificaciones parciales y

accesorias en sus expresiones de detalle.

El socialismo científico sostiene, por el contrario, que las

leyes establecidas por la economía política clásica, desde Adam

Smith en adelante, son leyes propias del actual momento histórico

de la humanidad civil, y que por lo tanto son leyes esencialmente

_relativas_ al instante en que fueron analizadas, y como ya no

responden a la realidad de las cosas si se quieren hacer

extensivas, por ejemplo, a la remota antigüedad histórica y más

aún a los tiempos prehistóricos, no pueden representar una

inmutable petrificación del porvenir social.

Ahora, de estas dos tesis fundamentales, la tesis ortodoxa y la

tesis socialista ¿cuál es la más acorde con la teoría científica

de la evolución universal?

La respuesta no es dudosa.

{89} La teoría de la evolución --cuyo genial creador ha sido

verdaderamente Heriberto Spencer-- desenvolviendo y fecundando

en el terreno sociológico la dirección relativista ya señalada

de la escuela histórica tanto del derecho como de la economía

política (que era parcialmente heterodoxa), ha dado al pensamiento

humano esta imprescindible brújula: que todo cambia, que el

presente --tanto en el orden astronómico como en el biológico,

como en el sociológico-- no es más que la resultante de las

transformaciones precedentes, naturales, necesarias e incesantes,

mil veces milenarias, y que, en consecuencia, así como el presente

es distinto del pasado, así también el porvenir será sin duda alguna

distinto al presente.

Así, el spencerismo no ha hecho más que dar una provisión

verdaderamente maravillosa de pruebas científicas en todos los

ramos del saber humano, a los dos pensamientos abstractos de

Leibnitz y de Hegel, de que «el presente es hijo del pasado,

pero padre del porvenir» y de que «Nada es, pero todo llega»;

lo que, desde Lyell la geología había, sobre todo, demostrado

maravillosamente, sustituyendo al concepto tradicional de los

cataclismos imprevistos, el concepto científico de la gradual y

diaria transformación de la tierra.

{90} Verdad es que el enciclopédico saber de Heriberto Spencer

es deficiente en economía política, o por lo menos no ha dado en

ese terreno pruebas tan completas como en las ciencias naturales;

pero eso no impide que el socialismo, después de todo, no sea otra

cosa, en su concepto animador, que la aplicación lógica de la teoría

científica de la evolución natural, al orden de los fenómenos

económicos.

Justamente por esto es que Carlos Marx, primero (en 1859) con la

_Crítica de la economía política_ (y también con el famoso

_Manifiesto_ de 1847, escrito por él y Engels, casi diez años

antes de los _Primeros principios_ de Spencer, y maravilloso por

su potencia y por su lucidez de síntesis) y después con el

_Capital_ (1867) ha venido a completar en el campo social

la revolución científica provocada por Darwin y Spencer.

Mientras el viejo pensamiento metafísico concebía la moral, el

derecho, la economía, como la combinación de leyes absolutas y

eternas según el modo platónico de pensar, y limitando su

observación al mundo histórico, sin usar otro instrumento de

indagación que la lógica fantasía del filósofo, inoculaba en

el cerebro de tantas generaciones ese concepto del absolutismo

de las leyes naturales, debatiéndose en el dualismo {91} de la

materia y del espíritu; la ciencia positiva, por el contrario,

llegando a la síntesis grandiosa del _monismo_, es decir, de

la única realidad fenoménica --materia y fuerza inseparables e

indestructibles-- desarrollándose de una manera continua, de

forma en forma según normas relativas al tiempo y al lugar, ha

cambiado radicalmente la orientación del pensamiento moderno

justamente en el sentido de la evolución universal.

Moral, derecho, política, no son más que superestructuras más

que reparaciones de la estructura económica, y varían con ésta

de un paralelo a otro, de un siglo a otro siglo.

Esta es la grande, la genial intuición de Carlos Marx en la

_Crítica de la economía política_ de la que más adelante examinaré

la parte que se refiere a la fuente única de las condiciones

económicas, pero de la que importa ahora señalar lo referente

a su continua e irrefrenable versatilidad, desde el mundo

prehistórico al mundo histórico y en las varias épocas de éste.

Normas de la moral, creencias religiosas, sanciones jurídicas de

leyes civiles o penales, organización política, todo cambia y

todo está en relación con el ambiente histórico y telúrico en

que se observa.

Asesinar a sus padres es el mayor de los {92} delitos en Europa

y en América; matarlos es, por el contrario, una acción obligatoria

y santificada por la religión en la isla de Sumatra, así como el

canibalismo es lícito en el centro del Africa y lo fue en la Europa

y en la América prehistóricas.

La familia que apenas se forma transitoriamente (como entre

los animales) en el comunismo sexual primitivo, se organiza en

la poliandria y el _matriarcado_ allí donde los escasos

alimentos exigen un escaso aumento de población, pero pasa a

la poligamia y al patriarcado cuando está donde esa razón

económica fundamental no domina tiránicamente, para asumir por

último en el mundo histórico la forma monogámica que es,

sin duda, la mejor y la más adelantada, aun cuando necesite

ser libertada del convencionalismo absolutista del vínculo

indisoluble y de la prostitución disfrazada y legalizada (por

razones económicas) que la manchan en el mundo actual.

¿Y sólo la constitución de la propiedad debe continuar eterna,

inmutable, en esta corriente oceánica de instituciones sociales

y de reglas morales, sujetas a continuas y profundas evoluciones

y transformaciones?

¡Sólo la propiedad debe permanecer imperturbable e inalterable

en su forma de {93} monopolio privado de la tierra y de los

medios de producción! . . .

Esa es la absurda pretensión de la ortodoxia económica y jurídica,

con la única concesión a las irresistibles comprobaciones de la

teoría evolucionista (hecha por los progresistas o radicales tanto

en la ciencia como en la política), de que puedan variarle los

ornamentos accesorios, atemperarle los _abusos_, pero quedando

siempre intangible el principio de que unos pocos individuos puedan

apropiarse la tierra y los instrumentos de producción, necesarios

a la vida de todo organismo social, que debería así permanecer

eternamente bajo el dominio más o menos eterno de esos detentadores

de la base física de la vida.

Basta exponer así, en su límpida precisión, las dos tesis

fundamentales --la ortodoxa del derecho y de la economía práctica

y la heterodoxa del socialismo económico y científico--, para

decidir sin necesidad de más este primer punto de controversia:

que en todos los casos la teoría de la evolución está de acuerdo

perfecto e irrefutable con las inducciones del socialismo,

mientras que, por el contrario, contradice las afirmaciones

contrapuestas del _inmovilismo_ económico y jurídico.

* * * * *

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Socialismo y ciencia positiva (Darwin-Spencer-Marx) · 第 13 / 20 题