nuestros días examinando en los vecinos riscos de Toloño las ruinas del
castillo de su nombre.
Hasta el año 1200 perteneció La Bastida al reino de Navarra, y en dicha
fecha es incorporada al de Castilla. Por privilegio de Fernando, _el
Santo_, en 1242, se concede a sus habitantes «_que hayedes aquellos
montes para cortar y para facer como soliades haber en días del rey don
Sancho y en días de mi abuelo el rey don Alonso_».
Otro privilegio del mismo Rey, dice: «_Sean de la villa de La Bastida no
sólo los términos que poseyó en tiempo del rey de Navarra don Sancho,
sino es también los que obtuvo en vida del de Castilla don Alonso._»
Cuando en 1288 fué D. Alonso de la Cerda proclamado Rey de Castilla,
siguió su partido la villa, y Sancho IV la recuperó castigando
cruelmente a sus principales caudillos.
En el Congreso de Olerón de 1388 el rey Carlos II de Navarra pidió que
La Bastida volviese nuevamente a su corona. En 1370 don Enrique II de
Castilla la donó a su repostero mayor D. Diego Gómez Sarmiento,
juntamente con su castillo, vecinos y moradores, ventas, aldeas,
alcabalas pertenecientes al Rey, con el señorío y jurisdicción criminal
y civil, donación que fué confirmada por D. Juan I en 1379.
Del señorío de Diego Pérez Sarmiento pasó la villa al condado de
Salinas, pero como el Conde, en 1554, nombrase un corregidor contra el
deseo del vecindario y éste acudiese a la Chancillería de Valladolid,
ocurrió que la Chancillería condenó al Conde a no poner nunca en la
villa Alcalde mayor que conociese en previa instancia; y aunque le
autorizaba a enviar jueces de residencia por espacio de treinta días,
ordenaba que no se molestase en nada al Alcalde mayor elegido por el
vecindario. Del Conde de Salinas pasó al señorío de Híjar, última Casa
solariega que la dominó.
MONUMENTOS.
Una excursión por La Bastida y sus alrededores, paseando la villa
histórica, el cementerio antropoideo de San Martín de los Monjes, las
ruinas del castillo de Toloño, el claustro derruído del que fué convento
de San Francisco, y a dos kilómetros de las ruinas del convento, los
restos de algún arco de los diez que formaban el acueducto por donde se
traían al convento las aguas de la sierra, nos refrendó la sensación de
riqueza arqueológica que la lectura de historias y cronicones nos había
dado.
La Bastida es, con Armentia, Estíbaliz, La Guardia y Salvatierra, lugar
propicio a la investigación del arqueólogo y a las evocaciones del
poeta, y uno de los florones artísticos de Álava.
RUINAS DEL CONVENTO Y DEL ACUEDUCTO.
Como a un kilómetro hacia el Sur de la villa, en parajes tan solitarios
como melancólicos, están las ruinas del antiguo convento de San
Francisco, llamado de San Andrés de Murga por haberse construído en el
mismo lugar donde se alzaba la ermita de este nombre, cedida en 1477 por
el obispo de Calahorra D. Pedro de Castro.
En pie no quedan más que los lienzos del claustro y el esqueleto de su
arquería; alguna torre que sonríe por sus ventanas derruídas, como una
calavera por su desdentada boca; tal cual machón robusto, afianzado a la
eternidad como el brazo de un titán al suelo; aquí un muro, donde las
claraboyas desoladas producen el dolor de pupilas ciegas; allá un ara de
altar por donde, como en la oda de Rodrigo Caro a Itálica, crece y se
extiende el jaramago...
Las crónicas nos hablan de que el convento fué uno de los más grandes
que tenían los franciscanos en la provincia de Cantabria; de que llegó a
reunir 50 religiosos y a ser famosa escuela de Teología y Artes; de que
el edificio tenía un templo muy capaz, y, en fin, de la riqueza
artística de este monumento fenecido.
Hasta bien entrado el siglo XIX, por los años de 1835, el convento de
San Andrés de Murga estuvo regido por franciscanos; después, cuando la
primera matanza de frailes, los del convento de San Andrés huyeron y
quedó abandonada la hermosa fábrica al furor y a la tea de las guerras
civiles, que dejaron en pie las ruinas que hoy visita melancólica y
desoladamente todo viajero evocador...
Del acueducto restan, como dijimos, uno solo de los diez puentes que lo
componían y varios pilares de sillería, que denotan la consistencia y
solidez de construcción tan interesante, por ser tal vez la única de
este género en toda la provincia de Álava.
ERMITA DEL CRISTO.
En lo alto de un cerrete que domina la población, está la interesante
ermita del Cristo, que fué durante mucho tiempo la iglesia parroquial.
[Illustration: Lámina 66.
LA BASTIDA Puerta de la ermita de El Cristo.
(_Fot. L. E._)]
Por su situación; por el espesor de sus bóvedas; por los machones que de
trecho en trecho sostienen el terreno donde la fábrica se asienta; por
el carácter agrio, seco, realmente militar de la fachada; por las
aspilleras que sustituyendo a los ventanales hay en sus muros, es
indudable que esta ermita del Cristo fué uno de los templos-fortalezas
que, como Santa María de Suso, de Vitoria, y alguno más, fundara el rey
D. Sancho, _el Sabio_, de Navarra.
Da cierta autoridad a estas conjeturas el examen de la portada,
magnífico, soberbio ejemplar románico, donde el viejo estilo español se
manifiesta en toda su elegante severidad. Las columnas son bajas--seis a
cada lado--y descansan sobre cenefas de sillería, y los capiteles, que
forman como un tercio de los fustes, están labrados de hojas, vástagos,
canes y baquetones de rara y característica labor.
Los arcos desenvuelven severamente su curva románica, en toda su pureza
española, sin el menor adorno ni el más ligero rastro de ajeno estilo.
(Lám. 66.)
La portada, por consiguiente, es un rarísimo y purísimo ejemplar
románico. El interior del templo no es menos característico, con su
bóveda baja, sus machones recios, su aspecto lóbrego y sombrío de
calabozo o de catacumba. En la sacristía se atesoraban numerosos y
valiosos objetos artísticos, que desaparecieron cuando la ermita fué
saqueada en la primera guerra civil.
IGLESIA PARROQUIAL.
Está situada en el centro de la villa, en uno de los frentes de la plaza
Mayor.
Su fábrica es de piedra de sillería y su estilo característico de fines
del siglo XVII y principios del XVIII, mezcla el grecorromano con el
dórico en forma de agradable ornamentación.
La portada, flanqueada por dos columnas embutidas que se elevan hasta el
tejado, forma un arco de altísima cimbra que deja tres zonas o cuerpos.
La del piso bajo o entrada al templo, tiene dos puertas divididas por un
machón, completamente desprovistas de adorno. Sobre las puertas corre
una barandilla que separa a este cuerpo bajo del piso principal, donde
se ostenta una estatua de Nuestra Señora, encuadrada por columnitas
dóricas.
El tercer cuerpo, rematado por el arco, no tiene más adorno que una
ventana, guarnecida de un frontis liso.
El interior del templo es de una sola nave amplísima y tiene algún
adorno de relativo mérito. La torre, baja, pero airosa, forma una
especie de templete a la italiana, rematado en una terraza octogonal
verdaderamente curiosa.
SAN MARTÍN DE LOS MONJES.
De la antigua ermita de este nombre, situada en las afueras de la villa,
queda en pie solamente un lienzo de dos arcos románicos, separados por
un machón lleno de aspilleras, que denotan el templo-fortaleza de los
tiempos del rey D. Sancho, _el Sabio_, de Navarra. (Lám. 67.)
Delante de esta arcada en pie, extiéndese el notable y raro cementerio
antropoide, cuyos sillares, levantados por la excavación, dejan al
descubierto numerosas sepulturas, de carácter aborigen. (Lám. 68.)
OBJETOS ARTÍSTICOS.
Como la villa fué saqueada por los franceses en la guerra de la
Independencia y por los carlistas en la primera y segunda guerra civil,
los tesoros artísticos que en sus iglesias y ermitas se guardaban fueron
llevados por los saqueadores en términos que ni el arcipreste de La
Bastida, D. Guillermo Corcuera; ni el de Zambrana, D. Eugenio Olarte; ni
el de Mijancas, D. Ignacio Fernández; ni el de Ocio, D. Ramón Corcuera;
ni el de Peñacerrada, D. Braulio Beltrán; ni, en fin, ninguno de los
adscritos a la parroquia han podido mostrarnos objetos artísticos dignos
de mención.
[Illustration: Lámina 67.
LA BASTIDA Puerta de la ermita de San Martín de los Monjes (interior).
(_Fot. L. E._)]
[Illustration: Lámina 68.
LA BASTIDA Cementerio antropoide de San Martín de los Monjes.
(_Fot. L. E._)]
LA GUARDIA
LA VILLA.
A 30 kilómetros de Vitoria, en una altura que domina la Rioja alavesa,
está situada la histórica villa de La Guardia, célebre por su fuero, por
sus murallas y por su Hermandad. Actualmente tiene unas 400 casas y más
de 2.500 habitantes.
HISTORIA
Fué Hermandad de la cuadrilla de su nombre, la cuarta de las seis en que
estuvo dividida Álava.
Ya en el siglo IX, antes de la creación del obispado de Vitoria,
dependía de la diócesis de Calahorra, formando un vicariato.
El primitivo origen de La Guardia fué una fortaleza mandada edificar por
los Reyes de Navarra, en la cordillera de Sonsierra. Desde mediados del
siglo XII se la consideró como plaza fuerte.
El rey D. Sancho, _el Sabio_, la aumentó dándola el célebre Fuero (25 de
mayo de 1165) y nombrando gobernador de la villa a D. Rodrigo Martínez.
A pesar del fuero de que gozaba durante los reinados de los Teobaldos,
los habitantes de La Guardia sufrieron muchos atropellos, según consta
en la escritura de privilegio otorgada por D. Enrique II de Castilla,
confirmando a La Guardia en sus fueros y exenciones.
El rey D. Juan I conservó la villa en rehenes hasta el año 1386, en que
la devolvió a su cuñado D. Carlos II, y tras de largas y cruentas
guerras entre Navarra y Castilla, y después del famoso sitio de La
Guardia, por D. Diego de Estúñiga, sobrino del Obispo de Calahorra, pasó
la villa a ser de Navarra.
Nuevamente, por D. Enrique IV volvieron a ser rotas las treguas y La
Guardia rindióse a D. Rodrigo de Mendoza, fecha en que la reina D.^a
María, mujer de D. Enrique, se la mandó entregar al Conde de Tendilla,
D. Íñigo López de Mendoza, y quedó incorporada al principado de Viana.
[Illustration: LA GUARDIA Restos de las murallas.]
Por fin el Rey Católico, D. Fernando V, tras las luchas habidas entre
agramonteses y beaumonteses, ordenó en su famosa carta de 4 de Enero de
1486, escrita a D. Rodrigo de Mendoza, que La Guardia «_entrase en
hermandad con la dicha provyncia de bitoria et hermandades de Álava ó
con otra provyncia que más en comarca vos quepa_.» Desde entonces La
Guardia pertenece a Álava.
RUINAS DEL CASTILLO Y DE LAS MURALLAS.
Quedan en pie gran parte de las murallas, fabricadas de recia y sólida
sillería, flanqueadas por II torreones y un castillo pequeño, y
adornadas de trecho en trecho por cubos y castilletes con almenas y
saeteras.
La muralla tenía cinco puertas, llamadas: de San Juan, de Santa
Engracia, de Páganos, de las Carnicerías y del Mercadar.
La altura de esta vieja fortaleza, su situación casi inexpugnable, pues
desde ella se domina una gran extensión de terreno, y los pactos y
guerras a que su posesión dió lugar, confirman plenamente su importancia
histórica.
MONUMENTOS.
Tiene La Guardia, a más de sus murallas y castillo, iglesias y palacios
de una notable antigüedad y de gran valor arqueológico y artístico.
La iglesia de Santa María de los Reyes, la de San Juan Bautista o del
Pilar, los palacios y casas solariegas de los Mendozas y Zurbanos, la
casa en que nació el afamado fabulista D. Félix María Samaniego, el
notable edificio que es hoy la residencia municipal, atestiguan el
abolengo nobilísimo de esta villa y justifican el largo espacio que en
el CATÁLOGO le concedemos.
SANTA MARÍA DE LOS REYES.
La iglesia parroquial de Santa María de los Reyes comenzó a construirse
en el siglo XII, conforme al estilo ojival florido.
[Illustration: Lámina 69.
LA GUARDIA Portada de Santa María de los Reyes.]
En el siglo XVIII sufrió grandes reformas y transformaciones,
agregándosele una nave muy grande con varias capillas.
Su portada, magnífica, exuberante, forma una quíntuple arquería, con 12
estatuas laterales bajo doseletes labrados, representando los apóstoles
y atribuídas a Gregorio Hernández.
Los arcos asimismo están llenos de estatuas, puestas bajo doseletes,
éstos y aquéllas mucho más pequeños que las laterales.
El tímpano tiene tres zonas, exornadas profusamente de relieves
elegantísimos, con escenas bíblicas. (Lám. 69)
El interior, como se ha dicho, mezcla el estilo puro ojival con adornos
grecorromanos de poco gusto. En el altar mayor hay un retablo
gigantesco, que se llama de los tres Juanes, porque lo construyeron por
los años de 1632 Juan de Arizmendi, Juan de Iralzu y Juan Vascardo, y
tiene algunas tallas apreciables. La torre o campanario es un castillete
abacial muy elegante.
SAN JUAN BAUTISTA O CAPILLA DEL PILAR.
Se ignora cuándo fué construído el templo de San Juan Bautista, aun
cuando «ciertos rasgos bizantinos de su interior» le asignan una
antigüedad de doce o catorce siglos, según el sorprendente juicio del
Sr. Carreras Candi, y probablemente de algunos siglos menos, a juzgar
por los capiteles y esculturas de su atrio, que está hoy convertido en
capilla del Pilar.
La portada, de acentuado carácter dórico-jónico, tiene una puerta
flanqueada por dos columnas de basamento y capiteles característicos, y
un frontón liso, sobre el cual hay un bajo relieve entre adornos de
piedra inconfundibles.
Sobre este bajo relieve, que está ceñido por un arco, se mira una
hornacina, entre dos columnitas con adornos, en donde hay una bella
estatua de la Virgen. A uno y otro lado de la hornacina vense dos
claraboyas elipsoideas y toda la decoración de la portada está, como
es frecuente en las obras del siglo XVIII, guarnecida de un gigantesco
arco superpuesto. (Lám. 70.)
[Illustration: Lámina 70.
LA GUARDIA Portada de la capilla del Pilar.]
La portada da entrada al antiguo pórtico, que hoy es capilla de la
Virgen. La transformación se hizo de 1731 a 1741. La capilla, de forma
octogonal, muy semejante a la que Azpeitia dedicó a San Ignacio de
Loyola, es verdaderamente hermosa y notable.
Ocho airosas columnas sostienen los arcos del primer cuerpo, y sobre
ellos se alzan otros ocho iguales que dejan en su parte posterior un
amplio coro rodeando toda la capilla.
Toda la obra es de un gusto y distinción admirables.
LANDA
EL LUGAR.
Se alza sobre una altura que domina un llano. Tiene 25 casas; su
población, que hace un siglo era de 200 almas, ha descendido a 50 que
tiene hoy.
MONUMENTOS.
Son notables la ermita de San Miguel, en la actualidad medio derruída, y
de la cual se conserva gran parte del ábside, con fenestras románicas
características, y la iglesia parroquial, del arciprestazgo de Gamboa,
que tiene una bellísima portada románicoojival y está bajo la advocación
de San Bartolomé. (Láminas 71 y 72.)
[Illustration: Lámina 71.
LANDA Ermita de San Miguel.
(_Fot. L. E._)]
[Illustration: Lámina 72.
LANDA Puerta de la iglesia parroquial.
(_Fot. L. E._)]
LASARTE
EL LUGAR.
A tres kilómetros de Vitoria, en terreno montuoso, rico en ganadería,
está la aldea de Lasarte, con 20 casas y unos 100 vecinos.
MONUMENTOS.
Es digna de catalogarse la iglesia parroquial, dedicada a la Asunción de
Nuestra Señora y adscrita al arciprestazgo de Armentia.
En la iglesia de la Asunción, de cuya antigüedad nos habla el privilegio
otorgado en Burgos por D. Sancho IV, en los años de 1286, ofrece una
portada románica en donde apunta ya la ojiva, y un ábside tan
singularmente exornado, sobre todo en sus ventanas del centro, que acaso
es el más interesante de los muchos interesantes de la provincia, y sin
duda el más bello entre los más bellos.
Es de sillería de piedra, recio, fuerte, macizo, y sus ventanas
laterales presentan un triple arco románico, de finísimas labores, y
seis suntuosas columnas, en cuyos capiteles ricos parece que el artífice
agotó los primores del estilo. (Lám. 73.)
Las ventanas centrales son aún más notables y de más extraña labor. En
ellas, las columnas están sustituídas por estatuas que descansan sus
pies en labrados basamentos y sostienen con sus cabezas capiteles de
magnificencia extraordinaria. (Lám. 74.)
LEZA
LA VILLA.
Al pie de la sierra de Cantabria, entre frondosas arboledas surcadas de
arroyos, está Leza, villa con cerca de 300 viviendas y unos 500
habitantes.
[Illustration: Lámina 73.
LASARTE
Puerta de la iglesia.
Ventana lateral del ábside.
(_Fotografías L. E._)]
[Illustration: Lámina 74.
LASARTE Ventana central del ábside.
(_Fot. L. E._)]
MONUMENTOS.
Además de la ermita de San Esteban, situada en las afueras, y en la que
no se celebra culto ni hay nada interesante que anotar, está la iglesia
parroquial adscrita al arciprestazgo de La Guardia, bajo la advocación
de San Martín.
[Illustration: LEZA Iglesia parroquial.]
Tiene esta iglesia una portada ojival de la primera época, notable por
la arcada, llena de adornos muy sencillos; y por la torre, cuyo cuerpo,
de época posterior, es elegante y de bastante altura.
LEZAMA
EL LUGAR.
Situado a dos kilómetros de la vía férrea de Miranda a Bilbao, en la
extensa comarca que riega el río Altube, tiene 92 viviendas y cerca de
500 vecinos.
[Illustration: LEZAMA Palacio de Larraco.]
MONUMENTOS.
A más de las ermitas de San Sebastián, Santa Marina y Santa María
Magdalena, ninguna de las cuales ofrece nada digno de mención, tiene
Lezama una iglesia parroquial que, por la portada y el ábside, es
ingenuamente románica; pero que en su interior, innoblemente mutilado y
modernizado, no presenta los caracteres de ningún estilo definido.
La portada, con un bonito arco apuntado, tiene seis elegantes columnas
típicas, y el ábside, cuyos capiteles y ventanas están caprichosamente
labrados de grotescos, entre los que se destacan perros y enanos limpia
y graciosamente esculpidos, es sumamente extraño y curioso. (Lám. 75.)
También hay en Lezama un palacio, el de Larraco, que tiene un bello
pórtico de cinco arcos frontales y dos laterales, separados por machones
de sillería.
LEGARDA
LA VILLA.
Situada en la falda del puerto de Arrato, es de origen antiquísimo, pues
figuraba ya en el Catálogo de San Millán como perteneciente a la
merindad de Divina. Tiene no más de doce casas y cuarenta vecinos.
MONUMENTOS.
A más de la famosa ermita de San Antonio, en donde se celebra una
tradicional romería, y que nada ostenta de artístico, tiene Legarda una
interesantísima iglesia parroquial adscrita al arciprestazgo de
Armentia, bajo la advocación de San Andrés, notable por ser uno de los
más puros ejemplares románicos, y por la rara elevación de su esbelta y
airosa torre, con aspilleras y una imposta almenada verdaderamente
curiosa. (Lám. 76.)
[Illustration: Lámina 75.
LEZAMA
Puerta de la iglesia.
Ventana.
(_Fotografías L. E._)]
LEORZA
EL LUGAR.
Enclavado en un territorio de las minas de asfalto de Maestu, a orillas
del río Ega, se compone de 20 viviendas y unos 80 vecinos.
MONUMENTOS.
La iglesia parroquial del arciprestazgo de Maestu está dedicada a Santa
Eugenia, y solamente ofrece de particular su portada, de estilo
románicoojival, con adornos ajedrezados de mucha sencillez y gusto.
LOPIDANA
EL LUGAR.
Está situado en una meseta que domina el valle, regado por el Zadorra.
Tiene 10 casas y 60 vecinos.
MONUMENTOS.
La iglesia parroquial, adscrita a Armentia, bajo la advocación de la
Purificación de la Virgen, también es románicoojival, muy bella y muy
interesante.
Su portada tiene un triple arco, que ofrece la notable particularidad de
no estar exornada más que en sus líneas del centro, con labradas hojas.
Las tres columnas de estos tres arcos son labradas con entrelazos
delicadísimos, distintos los de la central e iguales los de las columnas
de ambos lados.
Los capiteles, por el mismo orden, tienen hojas iguales en los extremos
y distintas el capitel del centro. (Lám. 77.)
[Illustration: Lámina 76.
LEGARDA Iglesia parroquial.
(_Fot. L. E._)]
El interior también es muy notable, aun cuando ya en las bóvedas se
acusa, mucho más que en la portada, el estilo ojival. El retablo del
altar mayor parece obra más moderna, y se compone de tres cuerpos o
zonas. La inferior, donde está el Sagrario, entre dos columnas lisas,
tiene a uno y otro lado dos relieves representando escenas del
apostolado. La zona media, que ostenta en su parte central una hornacina
con la estatua de Nuestra Señora, tiene a un lado la Anunciación y al
otro el Descendimiento. Y la tercera zona remata en solo un cuadro, que
corresponde a las hornacinas centrales, ya descritas, y representa la
resurrección de Cristo.
El retablo, que es mixto de relieve y talla, está preciosamente
trabajado y sus figuras son de elegancia y finura admirables. (Lám. 78.)
También debemos mencionar el ábside, cuyas ventanas ojivales ostentan
capiteles con preciosos grotescos y arquería ojival de la primera época.
[Illustration: LOPIDANA Ventana de la iglesia.]
La iglesia de Lopidana, pues, aun cuando pertenece al período
románicoojival, que fabrica, como hemos visto, la mayoría de los templos
alaveses, puede decirse que es más ojival que románica.
[Illustration: Lámina 77.
LOPIDANA Puerta de la iglesia.
(_Fot. L. E._)]
[Illustration: Lámina 78.
LOPIDANA Interior de la iglesia.
(_Fot. L. E._)]
De románica tiene poco; la portada apenas, pues ya hemos visto que aun
cuando sus arcos son románicos propiamente, sus columnas labradas y sus
capiteles suntuosos delatan claramente la preponderancia ojival.
En cambio, desde el interior al ábside, desde las bóvedas a las
ventanas, el estilo a que diera nombre la ojiva se acusa en términos
inconfundibles. Por tanto, aun cuando propiamente no se pueda decir que
la iglesia de Lopidana sea ojival enteramente, menos puede afirmarse que
sea románica, como quieren algunos alaveses del linaje fanático, que
tanto molestara un tiempo al Sr. Amador de los Ríos.
MAESTU
LA VILLA.
A 25 kilómetros de Vitoria, hacia el sudeste, está la villa de Maestu,
que tiene cerca de 100 casas y unos 500 habitantes.
MONUMENTOS.
Hasta el siglo pasado se conservaban las ermitas de Santa Eufemia, San
Juan, San Vicente, San Anastasio, San Martín y Nuestra Señora del Campo.
Actualmente, de la ermita de San Martín no queda en pie más que la
portada, que ofrece una arquería ojival de arcos labrados muy
sencillamente y de columnas lisas y delgadas, muy propias de la primera
época del estilo. (Lám. 79.)
La ermita de Nuestra Señora del Campo parece más antigua. Para el Sr.
Carreras Candi se fundó por los siglos VI o VII; pero el no tener
rastros bizantinos, ni siquiera un carácter románico puro, sino del
tiempo en que se mezclaba con la ojiva, hace lógicamente sospechar que
la supuesta antigüedad del siglo VI es, más que un documento
irrefutable, una ilusión plausible, y que la ermita de Nuestra Señora
del Campo, como la mayoría de los templos alaveses, es románicoojival,
esto es, de fines del siglo XII y comienzos del XIII.
[Illustration: Lámina 79.
MAESTU Portada de la ermita de San Martín.
(_Fot. L. E._)]
OBJETOS ARTÍSTICOS.
En la iglesia parroquial de Maestu, que no tiene importancia ni
monumental ni artística, nos mostró el arcipreste D. Niceto de Ajuria,
un bellísimo cáliz, con su juego, todo ello de oro macizo y guardado en
un estuche muy caprichoso; un terno blanco, con su capa y sobrehombros,
admirablemente bordado en oro y plata, y una rejilla secular, larga de
treinta y seis centímetros y ancha de treinta y uno y medio, que se cree
sea obra del siglo VIII.
MANURGA
EL LUGAR.
En las faldas del monte Gorbea, y en un terreno feracísimo, regado por
varios arroyuelos, está el lugar de Manurga, patria de aquel insigne
poeta, historiador, capitán, diplomático y cortesano que se llamó don
Diego Hurtado de Mendoza.
MONUMENTOS.
Hay que anotar, como una curiosidad artística, el palacio de Berástegui,
con sus cuatro grandes fachadas de sillería pequeña y un magnífico
escudo con relieves en piedra.
MAROÑO
EL LUGAR.
Lugar del Municipio de Ayala, está situado en una eminencia muy poblada
de árboles. Se compone de 25 viviendas diseminadas por la cumbre, y
tiene unos 60 vecinos.
MONUMENTOS.