CCXXV.

Dulces engaños de mis ojos tristes,

Cuan vivo despertais mi pensamiento!

Aquello que pudiera dar contento,

En sombra de pintura lo volvistes.

De blando sobresalto enternecistes

Con vista arrebatada el sentimiento;

Mas no le asegurastes un momento

Aqueste vano bien que le ofrecistes.

Veo que la figura era fingida,

Y no aquella que en sí mi alma esconde,

Aunque en esto se llega al natural:

Así escucha mi llanto, así responde,

Así se condolece de mi vida,

Como si fuera el propio original.

Obras Completas de Luis de Camões, Tomo II · 第 257 / 391 题